Relatos Prohibidos
Inicio Hetero Secretos de una Pasion Pelicula Completa Desatada Secretos de una Pasion Pelicula Completa Desatada

Secretos de una Pasion Pelicula Completa Desatada

6894 palabras

Secretos de una Pasion Pelicula Completa Desatada

En el corazón de Polanco, donde las luces de la Ciudad de México parpadean como estrellas coquetas, vivo yo, Ana, una chava de treinta y tantos que trabaja en una agencia de publicidad. Mi departamentito es chulo, con balcón que da a la avenida, y olor a café recién molido que se mezcla con el jazmín del jardín de abajo. Esa noche de viernes, el calor pegajoso del verano me tenía sudando bajo el aire acondicionado que apenas jala. Estaba sola, como siempre últimamente, después de que mi ex, ese pendejo, se largara por una morra más joven.

Revisando el clóset, encontré un DVD viejo que mi tía me había prestado hace años: Secretos de una pasion pelicula completa. La portada mostraba a una pareja enredada en un abrazo apasionado, con miradas que prometían todo lo prohibido. Neta, me picó la curiosidad. ¿Por qué no? Me serví un mezcal con limón, el humo del cigarro Marlboro flotando en el aire, y lo metí al reproductor. La pantalla se iluminó con música ranchera sensual, y de pronto, ahí estaba esa historia de amantes escondidos, sus cuerpos rozándose en secreto, suspiros ahogados en la oscuridad.

El protagonista, un tipo moreno y musculoso como los galanes de telenovela, besaba a su amante con hambre, las manos explorando curvas que me hicieron apretar las piernas. Sentí un cosquilleo en el estómago, bajando hasta mi entrepierna.

¿Qué chingados me pasa? Hace meses que no siento esto
, pensé, mientras el mezcal me calentaba la sangre. La película avanzaba, revelando secretos de una pasion pelicula completa que no eran solo besos, sino toques profundos, lenguas danzando, gemidos que resonaban en mis oídos como un llamado.

De repente, un golpe en la puerta. ¿Quién vergas a estas horas? Abrí, y ahí estaba Diego, mi vecino del piso de arriba, el wey que siempre me saluda con esa sonrisa pícara y ojos que me recorren como si ya me hubiera desnudado. Alto, con barba de tres días, camisa ajustada que marca sus pectorales, y un olor a colonia Creed mezclado con sudor fresco que me mareó.

—Oye, Ana, ¿escuchas mi regadera goteando? Creo que se jodió otra vez —dijo con voz ronca, güey total pero chingón.

Lo dejé pasar, el corazón latiéndome como tamborazo en fiesta. —Pasa, carnal, siéntate. Estoy viendo una película... secretos de una pasion pelicula completa. ¿La conoces?

Diego se rio, sentándose en el sofá, sus muslos fuertes rozando los míos accidentalmente. —Neta? Esa es de las que te prenden el ánimo. ¿Quieres que la vea contigo?

Acto uno completo: la tensión inicial. Nos quedamos viendo, el aire cargado de electricidad. En la pantalla, la pareja se besaba con furia, ella gimiendo bajito, él lamiéndole el cuello. Yo sentía mi piel erizada, pezones duros contra la blusa de tirantes. Diego se movía inquieto, su mano rozando mi rodilla "sin querer".

Esto es una película, pero se siente tan real, tan cerca
.

La noche avanzaba al segundo acto, el mezcal fluyendo, risas nerviosas entre escenas calientes. —Mira cómo la agarra, qué rico —murmuró Diego, su aliento caliente en mi oreja. Giré la cara, nuestros labios a centímetros. Olía a menta y deseo puro. No aguanté más. Lo besé, suave al principio, probando sus labios carnosos, sabor a tequila y hombre. Él respondió con hambre, lengua invadiendo mi boca, manos subiendo por mi espalda, desabrochando mi bra.

Nos paramos, tropezando hacia la recámara, ropa volando. Su camisa al piso reveló un torso tatuado con águila y serpiente, piel morena brillando bajo la luz tenue. Yo me quité la falda, quedando en tanga negra, mis tetas llenas libres al aire. Él gruñó: —Mamacita, estás de infarto. Me empujó a la cama, su boca devorando mis pezones, chupando fuerte, mordisqueando hasta que arqueé la espalda gimiendo. El sonido de su succión, húmedo y obsceno, llenaba la habitación, mezclado con mi jadeo.

Sus manos bajaron, dedos gruesos rozando mi concha a través de la tela, ya empapada. —Estás chorreando, nena —dijo, voz grave como trueno. Me quitó la tanga de un jalón, el aire fresco besando mi sexo caliente. Se arrodilló, nariz hundida en mi monte de Venus, inhalando profundo. Olor a mujer en celo, almizcle dulce. Su lengua salió, plana y caliente, lamiendo desde el ano hasta el clítoris, círculos lentos que me hicieron gritar: —¡¡Ay, Diego, qué chido!

Yo no me quedé atrás. Lo empujé, desabrochando su jeans. Su verga saltó libre, gruesa, venosa, cabeza roja brillando con precúm. La tomé en mano, piel aterciopelada sobre acero, palpitando. La lamí desde la base, sabor salado y masculino, hasta meterla en mi boca, chupando con ganas, garganta profunda hasta que él maldijo: —¡Puta madre, Ana, me vas a matar! Sus caderas se movían, follando mi boca suave, gemidos roncos vibrando en su pecho.

La intensidad subía, sudores mezclándose, pieles chocando con palmadas húmedas. Me puso a cuatro patas, nalgas altas, y entró de un empujón lento, estirándome delicioso. ¡Qué llenura, verga dura partiéndome! Empezó a bombear, lento primero, cada embestida rozando mi punto G, jugos chorreando por mis muslos. El sonido era puro porno: carne contra carne, plaf plaf, mis tetas rebotando, su saco golpeando mi clít.

—Más fuerte, cabrón —le rogué, y él obedeció, agarrándome las caderas, follando como animal. Sentía cada vena de su pija frotando mis paredes, olor a sexo invadiendo todo, sábanas húmedas bajo nosotros. Mi orgasmo se acercaba, vientre contrayéndose, uñas clavadas en las sábanas.

Esto es mejor que cualquier peli, secretos de una pasion pelicula completa hecha realidad
.

Me volteó, misionero profundo, ojos en los ojos, sudor goteando de su frente a mi pecho. Besos salvajes mientras me taladraba, clítoris frotando su pubis. —Ven conmigo, mi amor —jadeó. Exploté primero, concha apretándolo en espasmos, grito gutural saliendo de mi garganta, olas de placer cegándome. Él siguió unos segundos, verga hinchándose, y se corrió adentro, chorros calientes llenándome, gruñendo mi nombre.

Acto tres: el afterglow. Colapsamos enredados, pechos agitados, piel pegajosa. Su cabeza en mi cuello, besos suaves, olor a semen y sudor nuestro perfume. —Neta, Ana, esto fue épico —murmuró, dedo trazando mi espina.

Me acurruqué en él, el DVD olvidado en pausa, pero nuestra propia secretos de una pasion pelicula completa recién empezada. Afuera, la ciudad ronroneaba, pero dentro, paz y promesas.

Quién iba a pensar que un disco viejo desataría esto. Mañana, más
. Durmió conmigo, su respiración rítmica arrullándome, sabiendo que los secretos de pasión no se acaban en una noche.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a RelatosEroticos.mx.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.