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La Pasion Cancion Letra en Nuestra Piel

6554 palabras

La Pasion Cancion Letra en Nuestra Piel

La noche en el bar de Coyoacán estaba cargada de ese calor pegajoso que se pega a la piel como un amante insistente. El aire olía a mezcal ahumado, a tortillas recién hechas y a un toque de jazmín que flotaba desde el puesto de la esquina. Yo, Ana, acababa de pedir mi chela helada cuando sonó La Pasion Cancion Letra en la rocola. Esa rola de José José, con su letra que te eriza la piel, hablando de un amor que quema por dentro. La escuché y sentí un cosquilleo en el estómago, como si las palabras me acariciaran el alma.

Órale, qué chido, pensé, mientras mis ojos se posaban en él. Estaba al fondo, recargado en la barra, con una camisa blanca que se le pegaba al pecho por el sudor. Moreno, alto, con esa mirada de pendejo confiado que me prende al instante. Se llamaba Marco, lo supe después, cuando se acercó bailando al ritmo de la canción. Sus manos rozaron las mías al pedir permiso para sentarse. El tacto fue eléctrico, piel contra piel, cálida y áspera de quien trabaja con las manos.

—¿Te late esta rola? —me dijo, con voz grave que vibraba en mi pecho como el bajo de la rocola.

—Mucho, carnal. La Pasion Cancion Letra siempre me pone en mood —respondí, mordiéndome el labio sin querer.

Charlamos de todo y nada. De la CDMX que no duerme, de tacos al pastor que saben a gloria, de cómo la letra de esa canción nos había marcado en noches solitarias. Su risa era ronca, olía a colonia barata mezclada con sudor masculino, y cada vez que se inclinaba, sentía su aliento caliente en mi oreja. El deseo empezó como una chispa: sus dedos jugando con el borde de mi vaso, mi pierna rozando la suya bajo la mesa. Tensiones sutiles, miradas que prometían más.

La canción terminó, pero la noche apenas arrancaba. Salimos a la calle, el bullicio de la gente, los cláxones lejanos, el olor a elotes asados. Caminamos hasta su depa en la colonia, riendo como chavos. Adentro, luces tenues, un ventilador zumbando perezosamente. Me sirvió un trago de tequila reposado, el cristal frío contra mis labios, el líquido quemándome la garganta como un beso anticipado.

¿Y si lo beso ya? ¿Y si dejo que sus manos exploren lo que tanto anhelo? Esta La Pasion Cancion Letra late en mi sangre, pidiéndome que me entregue.

Acto uno del fuego: lo miré fijo, dejé el vaso y acerqué mis labios a los suyos. Fue suave al principio, un roce de lenguas tentativas, sabor a tequila y menta. Sus manos en mi cintura, fuertes, tirando de mí contra su cuerpo duro. Gemí bajito cuando sus dedos se colaron bajo mi blusa, acariciando la piel de mi espalda. El cuarto se llenó de nuestros jadeos, el sonido del ventilador mezclándose con el latido acelerado de mi corazón.

Nos fuimos desvistiendo despacio, como si quisiéramos saborear cada segundo. Su camisa cayó, revelando un torso marcado por el gym, pecoso de sol mexicano. Olía a él, puro hombre, con ese aroma almizclado que me mareaba. Mis tetas quedaron al aire, pezones duros como piedras bajo su mirada hambrienta. —Estás cañona, nena —murmuró, y yo reí, jalándolo a la cama.

En el colchón, la tensión escaló. Sus labios bajaron por mi cuello, mordisqueando suave, dejando rastros húmedos que se secaban al instante con mi calor. Lamía mi clavícula, bajando a mis pechos, succionando un pezón mientras su mano masajeaba el otro. Sentí un pulso entre mis piernas, húmeda ya, ansiando más. Mis uñas arañaron su espalda, dejando surcos rojos que él gemía de placer.

Esto es la pasión pura, wey. Como la letra de esa canción que nos unió.

Le bajé el pantalón, liberando su verga tiesa, gruesa, palpitante. La tomé en mi mano, piel suave sobre dureza, veluda al tacto. Él gruñó, un sonido animal que me excitó más. La besé en la punta, salada de precúm, lamiendo despacio desde la base hasta arriba. Su mano en mi pelo, guiándome sin forzar, puro consentimiento en cada movimiento. Chupé con hambre, sintiendo cómo se hinchaba en mi boca, el sabor intensificándose.

Pero quería más. Lo empujé boca arriba, montándome encima. Mis bragas volaron por la ventana metafórica, y me acomodé sobre él, rozando su punta contra mi clítoris hinchado. El roce era fuego líquido, chispas en cada nervio. Bajé despacio, centímetro a centímetro, sintiéndolo llenarme, estirándome deliciosamente. —¡Ay, cabrón! —jadeé, mientras él agarraba mis caderas, guiando el ritmo.

El medio acto ardía: cabalgaba fuerte, mis tetas rebotando, sudor perlando nuestras pieles. El slap-slap de carne contra carne, mis gemidos altos, sus gruñidos roncos. Olía a sexo, a almizcle y sudor mezclado, embriagador. Cambiamos posiciones; él encima, embistiéndome profundo, sus bolas golpeando mi culo. Mordí su hombro, probando sal, mientras sus dedos frotaban mi clítoris en círculos perfectos. La tensión crecía, espiral ascendente, mis paredes contrayéndose alrededor de él.

La Pasion Cancion Letra cobra vida en este vaivén, en este sudor compartido. No pares, amor, hazme tuya.

Inner struggle: por un segundo dudé, ¿es solo una noche? Pero su mirada, profunda, me ancló. —Te quiero sentir explotar —me dijo, y eso bastó. Aceleró, follándome con fuerza consentida, mis piernas alrededor de su cintura, uñas clavadas. El clímax llegó como ola: mi cuerpo se tensó, un grito ahogado escapó mientras ondas de placer me sacudían, jugos empapándonos. Él siguió, prolongando mi éxtasis, hasta que gruñó fuerte, llenándome con chorros calientes, su verga pulsando dentro.

Caímos exhaustos, piel pegajosa, respiraciones entrecortadas. El ventilador nos refrescaba, el olor a sexo impregnando las sábanas. Me acurruqué en su pecho, oyendo su corazón galopante calmarse. Hablamos susurros: de cómo la pasion cancion letra nos había traído aquí, de repetirla pronto.

En el afterglow, fumamos un cigarro compartido, humo danzando en el aire. Sus dedos trazaban patrones en mi muslo, suaves promesas. Me sentí empoderada, dueña de mi placer, de esta conexión fugaz pero intensa. La noche mexicana nos envolvió, con su promesa de más pasiones.

Al amanecer, el sol filtrándose por las cortinas, nos besamos lento, saboreando el final dulce. Salí con una sonrisa, el eco de la canción en mi cabeza, lista para la vida que late como esa letra ardiente.

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