Diario de una Pasión Online Española
Querido diario hoy arranqué con esto de diario de una pasión online español porque la neta ya no aguanto tanta soledad en mi depa de la Roma. Me llamo Ana tengo veintiocho pirulos vivo sola desde que mi ex ese pendejo me dejó por una morra más flaca y yo aquí pensando en qué pedo con mi vida sexual. Trabajo de diseñadora gráfica freelance así que paso horas frente a la compu y un día entre scroll infinito en redes vi un anuncio de blogs eróticos en español. Dije órale por qué no y creé este espacio pa desahogarme. Al principio solo escribí sobre mis sueños culeros como imaginarme a un wey desconocido tocándome en un cine oscuro oliendo a palomitas calientes y sudor excitado.
Pero ayer pasó lo chido. Un carnal llamado Luis comentó en mi primera entrada. "Qué rico tu diario de una pasión online español me pusiste duro con eso del cine" escribió. Su foto de perfil mostraba un tipo moreno con ojos cafés intensos sonrisa pícara y una barba recortada que me imaginaba rozando mi piel. Le contesté juguetona "Gracias wey si te gustó espera las siguientes" y de ahí no paramos de chatear. Hablamos de todo desde tacos al pastor con su olor a piña chamuscada hasta lo que nos prende en la cama. Él en Guadalajara ingeniero de software dice que mi voz en nota de audio le da escalofríos. Neta su voz grave ronca como si fumara tabaco me moja los calzones cada vez que escucha.
Entrada del día 3: Luis me mandó un video corto él sin camisa flexionando los brazos tatuados con un águila mexicana en el pecho. El sudor brillaba en su piel morena bajo la luz del atardecer y el fondo era su balcón con vista a la catedral. "Pa ti nena" dijo con esa sonrisa que me derrite. Toqué play tres veces imaginando mi lengua trazando esos músculos salados.
La tensión crece wey cada mensaje es como un roce eléctrico. Anoche platicamos por videollamada primera vez. Me puse mi blusa escotada roja que deja ver el encaje negro de mi bra y él nomás en bóxers ajustados marcando su verga gruesa. Hablamos bajito como cómplices el cuarto mío olía a velas de vainilla que prendí pa ambientar y el suyo a café recién molido. "Muéstrame más" me pidió con ojos hambrientos y yo despacito me quité la blusa dejando que viera mis chichis firmes pezones duros como piedras. Él se tocó por encima del bóxer gimiendo mi nombre "Ana qué chingón" y yo metí la mano en mis calzones frotando mi clítoris hinchado pensando en su lengua ahí. No nos vinimos juntos pero casi el aire entre la pantalla se sentía cargado de nuestro deseo caliente húmedo.
Ya no aguanto más. Le propuse vernos en persona y aceptó carnal. Vino a la CDMX por negocios y quedamos en un hotelcito boutique en la Condesa con sábanas de algodón egipcio y vistas al Parque México. Llegué nerviosa corazón latiendo como tambor de mariachi olor a jazmín del lobby impregnándome la piel. Él esperaba en el lobby camisa blanca pegada al pecho por el calor pantalones caqui que no disimulaban su erección. Nos abrazamos fuerte su cuerpo duro contra el mío olor a colonia cítrica mezclada con su esencia masculina. Subimos al elevador y ya en el pasillo no pudimos más me besó devorándome la boca lengua invadiendo saboreando mi gloss de fresa.
Adentro de la recámara la luz tenue de las lámparas hacía que su piel brillara como bronce. Me quitó el vestido negro ceñido despacio besando cada centímetro expuesto. Sus labios carnosos chuparon mi cuello dejando marcas rojas que dolían rico mordisqueando suave. "Eres más sabrosa en vivo" murmuró con voz ronca mientras sus manos grandes amasaban mis nalgas separándolas juguetón. Yo le arranqué la camisa lamiendo su pecho tatuado sabor salado sudor fresco y bajé al cinturón desabrochándolo con dientes. Su verga saltó libre gruesa venosa palpitante con gotitas de precum brillando en la punta. La tomé en mi mano suave terciopelo sobre acero y la lamí desde la base hasta la cabeza saboreando su almizcle adictivo.
Pensamiento en el momento: Dios mío qué pedo esta verga es perfecta pa llenarme entera me tiemblan las piernas solo de olerla.
Luis me levantó en brazos como si no pesara nada y me tiró en la cama mullida. Se hincó entre mis piernas abiertas besando mis muslos internos rozando con la barba mi piel sensible. El roce áspero me erizó los vellos y cuando su lengua tocó mi panocha mojada grité de placer. Lamía despacio círculos en el clítoris chupando mis labios hinchados metiendo dos dedos gruesos curvados tocando ese punto que me hace ver estrellas. Olía a mi excitación dulce almizclada mezclada con su saliva y gemía contra mí vibraciones que me volvían loca. "Ven pa mí Ana" ordenó y yo arqueé la espalda corriéndome fuerte chorros calientes empapando su barbilla piernas temblando como gelatina.
Pero no paró. Me volteó boca abajo levantándome las caderas y entró de una embestida profunda. Su verga me estiró delicioso llenándome hasta el fondo cada vena rozando mis paredes sensibles. Empezó a bombear lento al principio piel contra piel cachetadas húmedas eco en la habitación su sudor goteando en mi espalda. Agarré las sábanas oliendo a limpio fresco mordiendo la almohada pa no gritar tanto. Aceleró ritmo brutal salvaje gruñendo "Qué rica estás tan apretadita" y yo respondí moviendo las nalgas contra él pidiendo más. El cuarto se llenó de nuestros jadeos resuellos piel chocando olor a sexo puro intenso.
Cambié de posición montándolo a mí arriba controlando el ritmo. Sus manos en mis chichis pellizcando pezones enviando descargas al clítoris. Rebotaba fuerte su verga golpeando profundo sacudiendo mi útero cada bajada. Lo miré a los ojos cafés llenos de lujuria y me incliné besándolo saliva mezclada sabor a nosotros. "Me vengo otra vez wey" avisé y él embistió desde abajo "Hazlo córrete en mi verga" y exploté ondas de placer infinito contrayéndome alrededor de él ordeñándolo. Él rugió mi nombre hinchándose más y se vació dentro caliente espeso inundándome pulso tras pulso hasta que goteó por mis muslos.
Nos quedamos tirados jadeando cuerpos pegajosos sudor brillo en la piel. Me acurruqué en su pecho escuchando su corazón galopante latiendo fuerte contra mi oreja. Olía a nosotros satisfechos paz profunda. "Esto fue el inicio de mi diario de una pasión online español hecho real" le susurré y él rio bajito besándome la frente "Y habrá más entradas nena". Durmió conmigo esa noche brazos envolviéndome segura y al amanecer nos despedimos con un beso largo prometiendo repetir. Ahora aquí escribo con el cuerpo aún sensible recordando cada roce cada sabor. Qué chingón es encontrar pasión así de la nada online y hacerla carne viva.