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Pasión por el Triunfo Fuego y Hielo

7192 palabras

Pasión por el Triunfo Fuego y Hielo

El Arena México bullía de calor humano esa noche el aire cargado con el olor a sudor fresco y aceite de lucha mezclado con el humo dulzón de los cigarros clandestinos. Yo Daniela la Fiera del Ring subía las cuerdas con el corazón latiéndome como tambor de mariachi mi piel erizada bajo el traje rojo que se pegaba a mis curvas como segunda piel. Frente a mí él Alejandro el Hielo Implacable con su máscara plateada que ocultaba unos ojos verdes que me taladraban como cuchillos fríos. Pasión por el triunfo eso nos unía y nos separaba fuego y hielo en una danza mortal.

Desde que éramos novatos en la escuela de lucha nos mirábamos con hambre de victoria. Yo ardía en cada golpe llameante gritona pendeja que no se rendía ni con el diablo pisándome los talones. Él calculaba cada movimiento sereno como el tequila reposado su cuerpo esculpido en mármol sudado brillando bajo las luces. Neta que me ponía loca esa frialdad suya mientras yo explotaba en rabia. Pero debajo de las máscaras había algo más un cosquilleo en el vientre que no era solo competencia.

El árbitro dio la señal y salté como leona mis senos rebotando con el impacto mi aliento caliente rozando su pecho cuando lo embestí. Él me esquivó girando con gracia felina sus manos fuertes atrapando mi cintura por un segundo eterno. Sentí su calor a través del traje el pulso acelerado traicionando su fachada de hielo.

¿Por qué carajos me excita tanto este cabrón?
pensé mientras lo derribaba con un hurricanrana mis muslos apretando su cuello musculoso oliendo su aroma masculino a jabón y esfuerzo.

La multitud rugía ¡Fie-ra! Fie-ra! pero yo solo oía mi sangre bombeando en los oídos. Rodamos por el ring piel contra piel resbaladiza el sudor nos unía como pegamento caliente. Él me volteó pinning me con su peso delicioso su entrepierna dura presionando mi monte de Venus. Chingado casi gimo en voz alta el roce enviando chispas por mi espina. Me liberé con un bridge furioso mis nalgas tensándose bajo su mirada que ahora ardía.

El segundo asalto fue un torbellino de patadas voladoras y llaves ardientes. Su aliento fresco en mi oreja cuando me susurró "Ríndete Fiera" voz ronca que me erizó los vellos. Le mordí el hombro juguetona saboreando sal y piel su gruñido vibrando en mi boca. Fuego y hielo chocando en explosión de deseo reprimido. Al final lo até en la La Mística mis piernas envolviéndolo como amantes mi coño palpitando contra su abdomen mientras contaba el tres. Triunfo mío pero su sonrisa bajo la máscara prometía revancha.

En el vestidor el vapor de las regaderas llenaba el aire con olor a shampoo de coco y cuerpos exhaustos. Me quité la máscara el cabello negro cayendo en cascada sudorosa mis pezones duros marcando la tela húmeda. Escuché pasos y ahí estaba él sin máscara solo con toalla baja en caderas su torso tatuado con serpientes aztecas reluciendo. Órale qué mamado pensé lamiéndome los labios.

—Felicidades campeona —dijo su voz grave como ron con canela acercándose lento depredador.
—No te creas mucho pendejo que la próxima te parto la madre —respondí pero mi voz salió ronca traidora mis ojos bajando a esa erección marcada bajo la toalla.

Se rio bajo y en dos zancadas me acorraló contra los lockers fríos contrastando mi piel ardiente. Sus manos grandes tomaron mi rostro obligándome a mirarlo esos ojos verdes ahora fundidos en lava. Pasión por el triunfo fuego y hielo eso éramos y en ese momento la victoria era compartida. Nuestros labios chocaron hambrientos su lengua invadiendo mi boca saboreando a victoria salada y dulce. Gemí profundo mis uñas clavándose en su espalda dibujando surcos rojos oliendo su excitación almizclada que me mareaba.

Me levantó como pluma sentándome en el banco mis piernas abriéndose instintivas envolviéndolo. La toalla cayó revelando su verga gruesa venosa palpitante con gota perlada en la punta. Me quiero morir de ganas pensé lamiéndola ansiosa su sabor salobre explotando en mi lengua mientras él jadeaba "Así Fiera chúpamela toda". Lo hice profundo garganta relajada succionando con hambre mis manos masajeando sus huevos pesados suaves como terciopelo caliente.

Me puso de pie arrancándome el traje con urgencia mis tetas saltando libres pezones oscuros duros como piedras. Los lamió succionó mordisqueando suave el dolor placentero enviando descargas a mi clítoris hinchado.

Este cabrón sabe lo que hace el muy hijo de su puta madre
mi mente gritaba mientras sus dedos expertas separaban mis labios vaginales resbaladizos de jugos calientes frotando mi botón con círculos precisos. Gemí alto arqueándome el lockers tintineando con mi temblor.

—Estás chorreando Fiera toda mía —gruñó metiendo dos dedos gruesos curvándolos en mi G-spot el squish húmedo resonando obsceno. Bombeó rápido mi coño contrayéndose succionándolo ansioso olor a sexo inconfundible impregnando el vapor. Casi vengo pero me detuvo volteándome de cara al espejo para verme puta en éxtasis rostro enrojecido ojos vidriosos.

Su verga presionó mi entrada caliente resbaladiza empujando lento milímetro a milímetro estirándome delicioso. ¡Ay cabrón tan grande! grité cuando bottomed out sus bolas contra mi clítoris peludo. Embestidas lentas profundas primero su pubis chocando mis nalgas carnosas el slap slap ecoando como aplausos. Aceleró furioso mis tetas rebotando salvajes sus manos apretando mis caderas magulladas de la lucha.

Fuego y hielo fusionados en frenesí sudor goteando entre nosotros mezclado con mis jugos chorreando por mis muslos. Me volteó de frente piernas en su cintura penetrándome vertical su boca devorando mi cuello dejando chupetones morados.

Que me marque que todos sepan que este hielo me derritió
pensé clavando talones en su culo firme urgiéndolo más hondo.

El clímax nos golpeó como suplex aéreo mi coño apretándolo en espasmos leche caliente eyaculando dentro pintando mis paredes internas su rugido animal en mi oído. Vino en olas mi visión nublándose gusto a su piel en mi boca mientras gritaba su nombre Alejandrooo cuerpo convulsionando empapándolo todo.

Caímos exhaustos en el piso húmedo respiraciones entrecortadas corazones galopando al unísono. Me acurruqué en su pecho escuchando su pulso calmándose su mano acariciando mi cabello enredado. Neta que esto fue más que triunfo pensé oliendo nuestra mezcla íntima el vapor envolviéndonos como niebla de ensueño.

—La revancha será en mi cama Fiera —susurró besando mi frente su voz suave ahora sin máscaras.
—Hecho carnal pero trae condones la próxima —reí juguetona sabiendo que nuestra pasión por el triunfo fuego y hielo apenas empezaba.

Salimos del Arena tomados de la mano la noche mexicana abrazándonos con brisa tibia prometedora de más rondas eternas.

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