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Leyendas de Pasión 1994 Desatadas

7521 palabras

Leyendas de Pasión 1994 Desatadas

Era una noche de esas que te pegan en el alma aquí en la Ciudad de México el aire cargado de lluvia y el olor a tierra mojada colándose por la ventana entreabierta de mi depa en la Condesa. Yo Ana con mis veintiocho pirulos bien puestas las curvas que tanto me enorgullecen y mi morro Juan el wey más chido que he conocido en años con su sonrisa pícara y esos ojos que me derriten como chocolate en comal caliente. Nos conocimos en una fiesta de amigos comunes hace unos meses y desde entonces no nos despegamos ni con agua bendita.

Estábamos tirados en el sillón de piel suave que cruje un poquito cada vez que nos movemos la tele prendida con esa película vieja que a Juan le encanta Leyendas de Pasión 1994. "Órale mami esta peli es puro fuego" me dijo mientras me pasaba el brazo por los hombros su mano grande y callosa rozándome la piel desnuda del brazo. El calor de su cuerpo se sentía delicioso contra el mío yo traía solo una playera holgada sin bra y unos shorts chiquitos que apenas cubrían mis nalgas redondas. Él en bóxer y camiseta ajustada marcando sus pectorales duros de tanto gym.

La pantalla parpadeaba con las escenas de esos hermanos en el rancho americano paisajes verdes y salvajes que me recordaban las sierras de mi tierra natal en Jalisco. Brad Pitt joven y guapo como demonio montando a caballo el viento revolviéndole el pelo largo. Sentí un cosquilleo en el estómago un calorcillo subiendo por mis muslos mientras Juan me apretaba más contra él.

¿Por qué carajos esta película siempre me pone cachonda?
pensé mordiéndome el labio inferior el sabor salado de mi propia piel en la lengua.

La lluvia arrecia afuera tamborileando en el vidrio como un mariachi desafinado y el aroma a café recién hecho que habíamos tomado antes se mezclaba con el perfume masculino de Juan ese olor a jabón y sudor limpio que me volvía loca. "Mira cómo se quieren esos cabrones" murmuró él su aliento cálido en mi oreja haciendo que se me erizaran los vellos de la nuca. Su mano bajó despacito por mi brazo hasta mi cintura dedos juguetones colándose por debajo de la playera rozando la curva de mi cadera. Neta mi cuerpo respondió al instante los pezones endureciéndose como piedras contra la tela fina.

En la peli los hermanos peleaban por amor pasión desbordada y yo no pude más giré la cara y le planté un beso en los labios carnosos suaves y exigentes a la vez. "Juanito no mames ya me tienes mojadita" le susurré con voz ronca mi mano bajando por su pecho sintiendo el latido acelerado de su corazón bajo la palma. Él gruñó bajito un sonido gutural que vibró en mi boca mientras su lengua invadía la mía danzando con sabor a tequila del trago que nos echamos antes dulce y ardiente.

Nos besamos como posesos el sillón testigo de nuestras lenguas enredadas manos explorando territorios conocidos pero siempre nuevos. Sus dedos subieron por mi muslo interno rozando el borde de los shorts la fricción enviando chispas por mi espina dorsal. Ole wey qué rico se siente su tacto áspero contra mi piel suave pensé arqueándome contra él. La película seguía de fondo diálogos en inglés con subtítulos pero ya nadie le paraba bolas el clímax de la historia reflejándose en el nuestro.

Juan me levantó en brazos como si no pesara nada mis piernas envolviéndolo por la cintura mientras caminaba al cuarto su erección dura presionando contra mi entrepierna a través de la tela delgada. "Eres mi leyenda de pasión Ana" me dijo con voz grave mordisqueándome el lóbulo de la oreja el dolorcito placentero haciendo que jadee. Lo tiré en la cama king size las sábanas frescas de algodón egipcio oliendo a lavanda y nos desnudamos a tirones la playera volando los shorts deslizándose por mis piernas su bóxer revelando esa verga gruesa venosa palpitante que tanto adoro.

Me subí encima de él a horcajadas mis tetas llenas balanceándose libres pezones rosados erectos. Él las tomó con ambas manos amasándolas thumbs rozando las puntas enviando ondas de placer directo a mi clítoris hinchado. Bajé la cabeza lamiendo su cuello salado bajando por el pecho mordisqueando un pezón oscuro el sabor almizclado de su piel volviéndome feral. "Mamacita qué rico te ves así" gimió él sus caderas empujando arriba buscando fricción contra mi panocha ya empapada.

Deslicé una mano entre nosotros envolviendo su verga caliente como hierro palpitante la piel sedosa sobre la dureza la pre-semen lubricando mi palma. Lo masturbe despacio arriba abajo sintiendo cada vena cada pulso mientras él metía dos dedos en mí curvándolos justo en el punto G.

¡Puta madre qué chingón se siente eso!
grité internamente mis jugos chorreando por su mano el sonido chapoteante obsceno en el cuarto iluminado solo por la luz de la tele del living filtrándose.

La tensión crecía como tormenta eléctrica mi respiración entrecortada jadeos mezclándose con los suyos. "Cógeme ya Juan métemela toda" le rogué montándolo alineando su punta con mi entrada resbaladiza. Bajé de golpe empalándome en él la plenitud estirándome deliciosamente paredes vaginales apretándolo como guante. Grité de placer él también arqueándose el olor a sexo impregnando el aire almizcle sudor y excitación pura.

Cabalgamos como en las leyendas de pasión 1994 salvajes indomables yo rebotando arriba sus manos en mis nalgas guiándome abofeteándolas suave el escozor sumándose al éxtasis. Sudor perlando nuestras pieles brillando bajo la penumbra él sentándose para mamarme las tetas lengua girando succionando fuerte dejando marcas rojas. Cambiamos él encima ahora embistiéndome profundo lento al principio luego feroz cada estocada golpeando mi cervix enviando explosiones por todo mi cuerpo.

"¡Más duro pendejo más!" lo azucé clavándole las uñas en la espalda rayándolo el dolor espoleándolo. El cuarto lleno de nuestros gemidos la cama crujiendo ritmicamente la lluvia afuera aplaudiendo nuestro frenesí. Sentí el orgasmo construyéndose espiral apretado en mi vientre bajo mis paredes convulsionando alrededor de su verga ordeñándolo. "Me vengo Ana ¡chíngate!" rugió él hinchándose dentro derramándose chorros calientes bañándome el útero.

Explotamos juntos yo gritando su nombre olas de placer rompiéndome en mil pedazos él colapsando sobre mí pesadas respiraciones jadeos entrecortados. Permanecimos unidos sudados pegajosos besándonos lento ahora tierno lenguas perezosas explorando. Su verga ablandándose aún dentro palpitando post-orgasmo mis jugos y semen mezclados goteando por mis muslos.

Nos volteamos de lado él aún en mí acariciándome el pelo besándome la frente. "Eres mi pasión eterna mami mejor que cualquier leyenda" murmuró su voz ronca de satisfacción. Yo sonreí besándolo suave el corazón latiendo en sintonía con el suyo el aroma a nosotros dos envolviéndonos como manta cálida. Afuera la lluvia amainaba dejando gotas resbalando por el vidrio como lágrimas de placer satisfecho.

Nos quedamos así platicando susurros en la oscuridad recordando la peli Leyendas de Pasión 1994 cómo nos encendió pero sobre todo cómo nosotros creamos la nuestra propia. Mañana sería otro día pero esta noche grabada en la piel en el alma un fuego que no se apaga. Neta qué chido es tenerlo a él pensé cerrando los ojos rendida al sueño con su brazo protector alrededor de mi cintura.

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