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Telenovela Pasión Capítulos Completos Dailymotion Ardiente

6810 palabras

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El calor de la noche en el DF me tenía sudando bajo las sábanas del depa en Polanco. Yo, Ana, con mis veintiocho pirulos bien puestos, me recosté en el sofá con la laptop en las piernas, buscando algo que me sacara del aburrimiento. Neta, necesitaba pasión, algo que me prendiera el fuego que llevaba días apagado. Tecleé rápido: telenovela pasión capítulos completos dailymotion. ¡Órale! Ahí estaban, todos los episodios completos de esa novela que tanto escándalo había armado por sus escenas calientes. La abrí sin pensarlo dos veces, el sonido del tema principal llenó la sala con trompetas y violines dramáticos, como si el destino mismo me estuviera llamando.

La pantalla se iluminó con Lucía, la prota, toda despampanante con su vestido rojo ceñido, besando a su galán en una hacienda lujosa. El beso era de esos que te erizan la piel, lenguas enredadas, manos explorando curvas. Sentí un cosquilleo entre las piernas, el aire se cargó de ese olor a jazmín que usaba en el cuello.

¿Por qué no tengo eso en mi vida ahorita?
, pensé, mientras mi mano bajaba distraída por mi blusa suelta.

De repente, la puerta se abrió y entró Marco, mi carnalito desde hace dos años, con su camisa desabotonada mostrando ese pecho moreno y tatuado. Wey, qué chido se veía con el sudor brillándole en la frente después de su gym. "¿Qué vergas estás viendo, mi amor?", dijo riendo, tirándose a mi lado en el sofá. Le expliqué lo de la telenovela pasión capítulos completos dailymotion, y él, pendejo juguetón, se acercó más. "Ponlo, a ver si nos da ideas", murmuró con esa voz ronca que me derrite.

Avanzamos episodios, el drama subía: traiciones, miradas ardientes, cuerpos chocando en la penumbra. Lucía gemía bajito mientras su amante le lamía el cuello, el sonido de sus respiraciones agitadas saliendo de los speakers. Marco me rodeó con su brazo fuerte, su mano grande posándose en mi muslo desnudo. Sentí el calor de su palma traspasando mi short de algodón, subiendo despacito. Mi corazón latió como tamborazo en una fiesta de pueblo, el pulso acelerado en mi garganta. Esto es lo que necesitaba, pensé, mientras el aroma de su colonia mezclada con sudor me invadía las fosas nasales.

"¿Te prende, verdad?", susurró él en mi oreja, su aliento caliente rozándome la piel como pluma. Asentí, mordiéndome el labio, y giré la cara para besarlo. Nuestros labios se encontraron suaves al principio, probando sabores: el suyo a chicle de menta y el mío a tequila de la cena. La lengua de Marco se coló juguetona, explorando mi boca con hambre contenida. Sus dedos subieron más, rozando el borde de mi panty, y yo arqueé la espalda, presionando mi pezón endurecido contra su pecho. En la tele, la pareja rodaba por la cama, ella gritando de placer, y nosotros imitándolos sin darnos cuenta.

El beso se volvió feroz, dientes chocando, manos ansiosas. Le quité la camisa de un jalón, sintiendo la aspereza de su vello bajo mis uñas, el músculo tenso respondiendo a mi toque. Él gruñó bajito, ese sonido gutural que me hace mojarme al instante. Qué rico huele este wey, pensé, inhalando profundo su esencia masculina. Bajé la mano a su pantalón, palpando la verga ya dura como fierro bajo la tela. "Mamacita, vas a matarme", jadeó, mientras me tumbaba en el sofá, su cuerpo pesado cubriéndome protector.

La novela seguía de fondo, diálogos apasionados: "Te deseo como al primer día", decía el galán. Marco me miró a los ojos, oscuros y brillantes.

Yo te deseo más
, pensé, y le abrí las piernas para que se acomodara entre ellas. Sus manos expertas desabrocharon mi blusa, liberando mis tetas llenas, los pezones rosados pidiendo atención. Los besó uno por uno, chupando suave, luego fuerte, tirando con los dientes hasta que gemí alto. El placer era eléctrico, rayos bajando directo a mi clítoris hinchado. Olía a sexo ya, ese musk dulce de mi excitación mezclándose con el suyo.

Le bajé el pantalón, liberando su verga gruesa, venosa, palpitante en mi mano. La piel suave sobre el acero, el calor irradiando. La acaricié despacio, sintiendo el pulso en la punta, un chorrito de pre-semen saliendo. "Qué chingona eres, Ana", murmuró, mientras sus dedos se colaban en mi panty, encontrando mi panocha empapada. Rozó el clítoris con círculos lentos, luego metió dos dedos gruesos, curvándolos adentro para tocar ese punto que me hace ver estrellas. Jadeé, clavándole las uñas en la espalda, el sofá crujiendo bajo nosotros.

La tensión crecía como en los capítulos de la telenovela, giros inesperados. Quería más, lo necesitaba ya. "Cógeme, Marco, no aguanto", supliqué, mi voz ronca de deseo. Él se quitó el resto de la ropa, yo igual, quedamos desnudos, piel con piel, sudor perlando nuestros cuerpos. Me levantó las caderas, posicionando la cabeza de su verga en mi entrada húmeda. Entró despacio, centímetro a centímetro, estirándome delicioso. Sentí cada vena rozando mis paredes, el llenado completo que me hace sentir mujer total. Gemimos juntos, sincronizados como amantes de novela.

Empezó a moverse, embestidas lentas al principio, profundas, saliendo casi todo para volver a hundirse. El sonido de carne contra carne, chapoteos húmedos, llenaba la sala junto a los moans de la tele. Aceleró, sus bolas golpeando mi culo, mis tetas rebotando con cada choque. Lo monté entonces, volteándonos para cabalgarlo. Sus manos en mis caderas guiándome, yo subiendo y bajando, frotando mi clítoris contra su pubis. Sudor goteando de mi frente a su pecho, salado en mi lengua cuando lo lamí. Esto es pasión de telenovela, pero real, neta.

El clímax se acercaba, mi vientre contrayéndose, piernas temblando. "Me vengo, wey", grité, y exploté en oleadas, mi panocha apretándolo como puño, jugos chorreando por sus muslos. Él rugió, embistiendo salvaje unas veces más, y se corrió dentro, chorros calientes llenándome, su semen mezclándose con el mío. Colapsamos jadeantes, cuerpos pegajosos, corazones tronando al unísono.

La laptop seguía reproduciendo la telenovela pasión capítulos completos dailymotion, pero ya no la veíamos. Marco me besó la frente, suave ahora, tierno. "Eres mi Lucía, mi pasión eterna", dijo, y yo sonreí, sintiendo su verga aún semidura adentro, prometiendo más rondas. El afterglow nos envolvió como sábana tibia, el olor a sexo impregnado en el aire, nuestros cuerpos entrelazados en paz.

Quién iba a pensar que una simple búsqueda me daría esto
, reflexioné, mientras el sueño nos llevaba, sabiendo que al día siguiente buscaríamos más capítulos... y más placer.

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