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Pasiones Ocultas del Elenco de la Telenovela Pasión

6862 palabras

Pasiones Ocultas del Elenco de la Telenovela Pasión

Ana sentía el calor del reflector quemándole la piel mientras repetían la escena por enésima vez. El estudio en Televisa San Ángel bullía de vida, con cámaras zumbando como abejas enfurecidas y el elenco de la telenovela Pasión repartido por todos lados. Ella, con su vestido rojo ceñido que acentuaba sus curvas generosas, se acercaba a Diego, su galán principal. Sus ojos cafés se clavaban en los de él, verdes como el mar de Acapulco en verano.

"¡Corta!" gritó el director, exasperado. "Ana, más pasión, wey. Esto no es un besito de tías."

Ana soltó una risa nerviosa, apartándose de Diego. Su aliento aún olía a menta fresca, y el roce de sus labios había sido demasiado real. ¿Por qué carajos me tiemblan las piernas? pensó, mientras se ajustaba el escote. Diego era el nuevo, el moreno alto con abdominales que salían en las fotos promocionales. Todo el elenco murmuraba sobre él: "Qué chulo, ¿no?" decían las chavas en el maquillaje.

El día terminó tarde, con el sol ya escondido tras los edificios de la Ciudad de México. El elenco se dispersó, algunos a cenar tacos al pastor en la esquina, otros a sus trailers. Ana se quedó recogiendo su libreto, el corazón latiéndole como tambor de mariachi. Diego apareció en la puerta, camisa desabotonada dejando ver el vello oscuro en su pecho.

"¿Todo bien, reina?" preguntó con esa voz ronca que derretía a las extras.

"Sí, nomás cansada," mintió ella, oliendo su colonia amaderada mezclada con sudor masculino. El aire del set aún cargaba el aroma a café y maquillaje.

Él se acercó, invadiendo su espacio personal. "Esas escenas... se sienten reales, ¿verdad?" Sus dedos rozaron su brazo, enviando chispas por su espina.

Ana tragó saliva. La tensión había crecido semanas atrás, en ensayos donde sus cuerpos se presionaban bajo las luces. No puedo seguir fingiendo, se dijo.

"Ven, vamos a mi trailer. Te invito un mezcal para relajar," propuso él, y ella asintió, el pulso acelerado.

El trailer de Diego era un oasis: piel de venado en el piso, fotos del elenco de la telenovela Pasión pegadas en la pared, y una botella de mezcal chinaco abierta. La puerta se cerró con un clic que sonó como promesa. El espacio olía a cuero y a hombre, con un toque de humo de su último cigarro.

Se sentaron en el sofá estrecho, piernas rozándose. El mezcal bajaba ardiente por su garganta, soltándole la lengua. "Sabes, Diego, todo el elenco dice que tú y yo tenemos química explosiva. Pero ¿y si no es solo acting?"

Él sonrió, lobuno. "¿Quieres saberlo de verdad, Ana?" Su mano subió por su muslo, bajo la falda, tocando piel suave y cálida. Ella jadeó, el contacto eléctrico como un rayo.

Esto es una locura, pero qué chingón se siente, pensó Ana mientras lo besaba. Sus labios se devoraban, lenguas danzando con sabor a mezcal y deseo. Él la recostó, manos expertas desabotonando su blusa. Sus tetas saltaron libres, pezones endurecidos por el aire fresco y su mirada hambrienta.

"Qué mamacita tan rica," murmuró él, lamiendo su cuello, bajando a morder suave un pezón. Ana arqueó la espalda, gimiendo bajito, el sonido reverberando en el trailer. Sus uñas se clavaron en su espalda, sintiendo músculos duros bajo la camisa.

La ropa voló: falda por los aires, pantalón de él cayendo con un plop. Su verga se erguía orgullosa, venosa y gruesa, oliendo a masculinidad pura. Ana la tomó en mano, piel aterciopelada sobre acero, palpitando caliente. "Te la chupo, cabrón," dijo juguetona, voz ronca de excitación mexicana.

Se arrodilló, lengua trazando la cabeza, saboreando la gota salada de precum. Diego gruñó, manos enredadas en su cabello negro largo. "Así, mi reina, qué hocico tan chulo tienes." Ella succionaba profundo, garganta relajada por práctica de escenas pasadas, el sonido húmedo y obsceno llenando el aire.

Pero él la levantó, ansioso. "Te quiero adentro, Ana." La tumbó en la cama king size, piernas abiertas como invitación. Su coño brillaba húmedo, labios hinchados, aroma almizclado de hembra en celo. Diego frotó su verga en la entrada, lubricándola, torturándola.

"¡Métemela ya, pendejo!" exigió ella, caderas alzadas. Él empujó lento, centímetro a centímetro, estirándola deliciosamente. Ambos jadearon al unísono, piel contra piel sudada, el slap de carne resonando.

Empezaron ritmado, él embistiendo profundo, ella clavando talones en su culo firme. "¡Qué rico te sientes, Diego! Más duro, carajo." El trailer se mecía sutil, como si el elenco entero supiera. Sus pechos rebotaban con cada thrust, él chupándolos, mordisqueando.

"Esto es mejor que cualquier guion de Pasión," pensó Ana, mientras oleadas de placer subían desde su clítoris frotado por su pubis.

La intensidad creció. Diego la volteó a cuatro patas, admirando su culo redondo, nalguitas prietas. "Qué nalgas tan perfectas para azotar," dijo, dando una palmada juguetona que sonó como latigazo suave. Roja marcada, ella gimió de placer, empujando contra él.

Entró de nuevo, más salvaje, bolas golpeando su clítoris. El sudor chorreaba, mezclándose en riachuelos salados que lamían. "¡Me vengo, Ana!" rugió él, pero ella primero: espasmos la sacudieron, coño apretando su verga como vicio, chorros de jugo empapando sábanas.

"¡Sí, lléname!" gritó ella, y él explotó, semen caliente inundándola, pulso tras pulso. Colapsaron, jadeantes, cuerpos entrelazados pegajosos.

El afterglow fue dulce. Diego la besó suave, "¿Ves? Química real." Ana rio, oliendo su piel ahora mezclada con sexo. Todo el elenco de la telenovela Pasión va a flipar si se enteran, pensó, trazando círculos en su pecho.

Se ducharon juntos, agua caliente lavando pecados, manos explorando de nuevo. "Mañana en el set, ¿fingimos o lo hacemos oficial?" preguntó él, secándola con toalla suave.

"Lo que pinte, mi amor. Pero esto no para aquí." Salieron del trailer al amanecer, el aire fresco de la CDMX oliendo a panaderías y smog. La telenovela seguía, pero sus pasiones eran ahora el verdadero drama.

En los días siguientes, miradas cómplices en ensayos, roces disimulados. El elenco cuchicheaba: "¿Ya vieron a Ana y Diego? Parecen sacados de Pasión." Pero ellos sabían la verdad, guardada en gemidos y orgasmos compartidos.

Ana caminaba al set con paso nuevo, empoderada, deseada. Esto es vida, wey, se dijo, lista para la próxima toma... y lo que viniera después.

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