Relatos Prohibidos
Inicio Hetero Abismo de Pasión Sinopsis Erótica Abismo de Pasión Sinopsis Erótica

Abismo de Pasión Sinopsis Erótica

7689 palabras

Abismo de Pasión Sinopsis Erótica

El sol de la tarde en Polanco se colaba por las cortinas de mi depa, pintando rayas doradas en la piel de mis piernas desnudas. Me recargué en el sofá de cuero suave, con el ventilador zumbando bajito y trayendo el aroma fresco de las jacarandas del jardín abajo. Tenía el celular en la mano, navegando sin rumbo, hasta que di con ella: la abismo de pasion sinopsis. No la de la tele, no esa telenovela recachera de hace años, sino una versión retwiteada en un grupo privado, cargada de insinuaciones calientes, de cuerpos enredados en un precipicio de deseo que te chupa el alma. Leí las primeras líneas y sentí un cosquilleo en el estómago, como si el calor subiera desde mis entrañas.

Qué chingón, pensé, imaginando esas palabras vivas, dos amantes cayendo juntos en ese abismo, sin frenos, solo piel y jadeos.

Justo entonces, sonó el intercomunicador. Era Diego, mi carnal del alma, el wey que me ponía la piel chinita con solo una mirada. "Ábreme, reina, traigo unas chelas frías y ganas de verte", dijo su voz ronca por el aparato. Sonreí, el pulso ya acelerado. Me puse una playera suelta que apenas tapaba mis shorts de mezclilla, y bajé a abrirle. Cuando la puerta se abrió, ahí estaba él, alto, moreno, con esa sonrisa pícara que me deshacía. Olía a colonia fresca mezclada con el sudor ligero del tráfico de Insurgentes.

"Órale, qué buena estás hoy, Ana", murmuró, jalándome hacia él para un beso rápido en la boca, de esos que saben a promesa. Subimos las escaleras riendo, sus manos rozando mi cintura, enviando chispas por mi espinazo. En el depa, destapamos las chelas con un psssht que rompió el silencio, y nos sentamos en el sofá. El hielo tintineaba en los vasos, y el primer trago fue fresco, bajando como un río por mi garganta seca.

Le conté de la abismo de pasion sinopsis que había leído. "Mira, carnal, es como si describiera lo nuestro, pero más cabrón. Dice que el amor es un abismo donde caes y no quieres salir, lleno de pasión que te quema viva". Le pasé el celular, y él lo leyó en voz alta, su voz grave envolviéndome como humo. Sentí mis pezones endurecerse bajo la tela fina, el aire acondicionado ahora un roce helado contra mi piel caliente.

"En el abismo de pasión, sus cuerpos se funden en un torbellino de besos salvajes, lenguas danzando como fuego líquido, manos explorando curvas prohibidas hasta que el clímax los arrastra al fondo eterno", leyó, mirándome con ojos que ardían.

El ambiente cambió en un instante. Su mano subió por mi muslo, callosa y cálida, deteniéndose justo donde la tela terminaba. "Neta, Ana, me pusiste como moto nomás de leer eso. ¿Quieres que hagamos nuestra propia sinopsis?" Asentí, el corazón retumbándome en los oídos, el olor de su piel masculina invadiendo mis sentidos. Lo jalé hacia mí, nuestros labios chocando en un beso hambriento. Sabía a chela y a menta, su lengua invadiendo mi boca con urgencia, chupando, mordiendo suave mi labio inferior.

Acto primero de nuestra noche: la seducción lenta. Sus dedos se colaron bajo mi playera, rozando mi ombligo, subiendo hasta acariciar la curva de mis senos. Gemí bajito contra su boca, el sonido vibrando entre nosotros. Me quitó la playera con un movimiento fluido, exponiendo mi piel al aire fresco. "Estás de lujo, mi amor", susurró, bajando la cabeza para lamer mi cuello, su aliento caliente dejando un rastro húmedo que me erizó toda. Yo le quité la camisa, sintiendo los músculos duros de su pecho bajo mis palmas, el vello rizado raspando delicioso.

Nos recargamos en el sofá, yo a horcajadas sobre él, sintiendo su verga dura presionando contra mí a través de la tela. Reí juguetona, "Pendejo, ya estás listo pa'l desmadre". Él gruñó, manos en mi culo, amasándolo fuerte. "Y tú, con esta sinopsis cabrona, me tienes al borde". Besos bajaron por mi clavícula, hasta mis tetas. Su boca capturó un pezón, chupándolo con succión rítmica, lengua girando como un remolino. El placer era eléctrico, bajando directo a mi entrepierna, donde ya sentía la humedad empapando mis bragas.

La tensión crecía como tormenta. Lo empujé suave al piso, alfombra persa suave bajo mis rodillas. Le desabroché el cinto, el clic metálico resonando. Bajé el zipper, liberando su miembro tieso, venoso, palpitante. Olía a hombre puro, almizcle excitante. Lo tomé en mi mano, piel sedosa sobre dureza de acero, y lamí la punta, salada y cálida. Diego jadeó, "¡Qué rico, Ana, no pares!". Lo engullí despacio, sintiendo cómo se hinchaba en mi boca, mi lengua trazando venas, succionando con hambre. Sus manos en mi pelo, guiándome sin forzar, gemidos roncos llenando la sala.

Pero quería más. Me levanté, quitándome los shorts y las bragas de un tirón, quedando desnuda ante él. Su mirada me devoraba, "Chula, eres un sueño". Lo jalé al cuarto, la cama king size esperándonos con sábanas de algodón egipcio frescas. Caímos enredados, piel contra piel, sudor comenzando a perlar. Sus manos exploraron mi cuerpo como si fuera la primera vez: dedos en mi clítoris, círculos lentos que me hacían arquear la espalda, jadeos escapando de mi garganta. "Estás chorreando, mi reina", dijo, metiendo dos dedos dentro, curvándolos para tocar ese punto que me volvía loca. El sonido húmedo de mi excitación, chap chap, se mezclaba con nuestros alientos agitados.

El medio tiempo de nuestra sinopsis: la escalada emocional. En medio del fuego físico, me miró a los ojos. "Te quiero, Ana, no solo por esto, sino por todo. Ese abismo de pasión es nuestro". Lágrimas picaron en mis ojos, no de tristeza, sino de esa conexión profunda. "Yo también, Diego, neta que sí". Lo besé con ternura, luego con furia, montándolo. Su verga entró en mí de un empujón lento, llenándome por completo, estirándome delicioso. Gemí largo, "¡Ay, cabrón, qué grande!". Empecé a moverme, caderas girando, arriba abajo, sintiendo cada centímetro frotando mis paredes internas, el placer acumulándose como ola.

Sus manos en mis caderas, guiando el ritmo, luego bajando a mi clítoris, frotando en sincronía. El cuarto olía a sexo, a sudor salado, a nuestra esencia mezclada. Sonidos: piel chocando plaf plaf, mis gemidos altos, sus gruñidos animales. Cambiamos posiciones, él encima, embistiéndome profundo, mis piernas enredadas en su cintura. "¡Chíngame más duro!", supliqué, uñas clavándose en su espalda. Aceleró, el colchón crujiendo, mi cuerpo temblando al borde. El orgasmo llegó como avalancha, contracciones pulsantes alrededor de él, grito ahogado en su hombro, gusto metálico en la boca de morder mi labio.

Él se corrió segundos después, caliente dentro de mí, rugido gutural vibrando contra mi piel. Colapsamos, entrelazados, pulsos latiendo al unísono. El afterglow fue puro: besos suaves, caricias perezosas en la espalda sudada. El ventilador secaba nuestro sudor, trayendo olor a jazmín del balcón abierto. "Esa abismo de pasion sinopsis fue el detonante perfecto", murmuró él, riendo bajito. Yo sonreí, cabeza en su pecho, oyendo su corazón calmarse. "Pero nuestra historia es mejor, carnal. Sin fin, solo más abismos por caer".

Nos quedamos así hasta que la noche envolvió la ciudad, luces de Reforma parpadeando lejanas. En ese momento, supe que el verdadero abismo no era oscuro, sino un pozo de luz, de pasión que nos unía más. Mañana habría más, siempre más.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatosprohibidos.net.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.