Relatos Prohibidos
Inicio Hetero Metallica Concierto Orgullo Pasión y Gloria en México 2009 Fuego en la Multitud Metallica Concierto Orgullo Pasión y Gloria en México 2009 Fuego en la Multitud

Metallica Concierto Orgullo Pasión y Gloria en México 2009 Fuego en la Multitud

7173 palabras

Metallica Concierto Orgullo Pasión y Gloria en México 2009 Fuego en la Multitud

El aire estaba cargado de ese olor a sudor mezclado con cerveza y anticipación. Era el Metallica concierto Orgullo Pasión y Gloria en México 2009 en el Foro Sol y yo Carla de veintiocho años vibraba de pies a cabeza. La multitud rugía como un mar enfurecido cada vez que las luces parpadeaban anunciando el inicio. Llevaba una playera negra ajustada que se pegaba a mis curvas por el calor húmedo de la noche mexicana mi falda corta ondeando con el viento caliente que traía ecos de guitarras distorsionadas. Mi piel morena brillaba bajo las luces estroboscópicas y sentía el pulso acelerado en el pecho como si el bajo ya me estuviera penetrando el alma.

Me abrí paso entre la gente empujones amistosos y risas roncas. Qué chingón estar aquí pensé mientras el sudor me resbalaba por la nuca hasta el valle entre mis senos. De repente lo vi. Alto fornido con cabello negro largo atado en una coleta desprolija y una sonrisa pícara que prometía problemas del bueno. Se llamaba Marco lo supe después pero en ese momento solo era el güey que me miró como si ya me estuviera desnudando con los ojos. Nuestras miradas chocaron en medio del caos y sentí un cosquilleo eléctrico subir por mis muslos. Él levantó su cerveza en un brindis silencioso y yo le guiñé un ojo mordiéndome el labio inferior.

La banda arrancó con Creeping Death y el suelo tembló. Me pegué a él sin pensarlo dos veces nuestros cuerpos chocando al ritmo brutal de la música. Su mano grande se posó en mi cintura firme pero juguetona

¿Quieres mosh con el carnal?
gritó en mi oído su aliento cálido oliendo a tequila y menta. Asentí riendo y nos lanzamos al centro de la corriente humana. Cada embestida de la multitud nos apretaba más piel contra piel. Sentí su pecho duro contra mi espalda el roce de su cadera contra mi trasero y un calor traicionero se encendió entre mis piernas. Pinche calor pero qué rico me dije mientras giraba para verlo de frente.

Las luces rojas bañaban su rostro angular con sombras que lo hacían ver como un dios del metal. Sus manos bajaron a mis caderas guiándome en un baile que nada tenía de inocente. El sonido de las guitarras rasgaba el aire vibrando en mis huesos y yo arqueaba la espalda rozando mis pezones endurecidos contra su torso. Olía a él hombre puro sudor masculino con un toque de colonia barata que me volvía loca. Si no me besa ya me muero pensé mientras el coro de Seek and Destroy nos envolvía en su furia gloriosa.

Entre canción y canción nos fuimos apartando del mosh pit hacia las gradas laterales donde la gente era menos densa. Su boca encontró la mía en un beso hambriento lenguas enredándose con sabor a sal y deseo. Estás cañona murmuró contra mis labios sus dedos hurgando bajo mi falda rozando el encaje de mis panties ya empapadas. Gemí bajito el trueno de los tambores ahogando mi voz.

Ven vamos a un lado
le dije jalándolo por la playera sucia de sudor.

Encontramos un rincón semioculto detrás de unas columnas el eco del concierto rebotando en las paredes como un latido compartido. Me empujó contra el concreto fresco contrastando con el fuego de mi piel. Sus besos bajaron por mi cuello lamiendo el sudor salado mordisqueando mi clavícula. Su lengua sabe a victoria pensé mientras mis uñas se clavaban en su espalda musculosa. Le arranqué la playera revelando un tatuaje de calavera en el pecho que lamí despacio saboreando el salitre de su piel. Él gruñó bajito un sonido animal que me erizó la piel.

Sus manos expertas subieron mi falda exponiendo mis muslos temblorosos. Estás mojada como el DF en lluvia bromeó con esa voz ronca mexicana que me derrite. Reí pero el riso se convirtió en jadeo cuando sus dedos apartaron la tela y tocaron mi clítoris hinchado. Lo masajeó en círculos lentos torturándome mientras Master of Puppets retumbaba a lo lejos. Mi cabeza cayó hacia atrás el concreto raspando mi nuca pero no me importaba. El olor a sexo empezaba a mezclarse con el humo de los reflectores un aroma almizclado que nos envolvía como niebla.

No aguanto más susurré y él sonrió malicioso arrodillándose frente a mí. Su lengua caliente se hundió en mí lamiendo mis pliegues con hambre devoradora. Saboreó mi néctar chupando mi botón de placer hasta que mis rodillas flaquearon. Agarré su coleta tirando fuerte mientras olas de placer me recorrían el cuerpo. ¡Qué rico chúpame así pinche cabrón! grité pero el rugido de la multitud lo tragó todo. Él metió dos dedos gruesos curvándolos dentro de mí tocando ese punto que me hace ver estrellas. El orgasmo me golpeó como un solo de guitarra violento convulsionando contra su boca el mundo reduciéndose a su lengua y mis gemidos ahogados.

Lo jalé arriba besándolo con furia probándome en sus labios.

Te quiero adentro ya
le ordené desabrochando su jeans. Su verga saltó libre gruesa venosa palpitando de necesidad. La tomé en mi mano suave pero firme acariciándola desde la base hasta la punta donde una gota perlina brillaba. Él jadeó carajo empujando contra mi palma. Lo guié dentro de mí despacio primero sintiendo cada centímetro estirándome deliciosamente. Cuando estuvo enterrado hasta el fondo nos quedamos quietos jadeando el pulso de One sincronizándose con nuestros corazones.

Empezamos a movernos él embistiendo profundo yo clavando mis talones en su culo para recibirlo más hondo. El slap slap de piel contra piel se mezclaba con los gritos de la banda un ritmo primitivo y perfecto. Sudor nos chorreaba goteando entre nosotros lubricando cada roce. Sus manos amasaban mis tetas pellizcando pezones sensibles enviando chispas directo a mi coño. Eres una diosa gruñó en mi oído acelerando el paso. Yo respondí arañándolo mordiendo su hombro saboreando sangre salada. La tensión crecía como un crescendo metálico mi interior apretándolo más fuerte cada embestida.

El clímax nos alcanzó juntos en medio de Enter Sandman. Él se hundió una última vez gruñendo mi nombre mientras su semen caliente me llenaba en chorros potentes. Yo exploté alrededor de él contrayéndome ordeñándolo hasta la última gota estrellas estallando detrás de mis párpados. Nuestros cuerpos temblaron pegados el uno al otro el mundo girando en éxtasis puro.

Después nos deslizamos al suelo exhaustos riendo bajito. El concierto seguía su curso orgullo pasión y gloria resonando en el aire como un himno a lo que acabábamos de vivir. Su cabeza descansaba en mi regazo mi mano jugando con su cabello húmedo. Pinche noche épica pensé oliendo nuestra mezcla de fluides un perfume íntimo y triunfal. Él me miró con ojos brillantes

¿Repetimos en el encore?
y yo sonreí sabiendo que esta gloria metálica nos había marcado para siempre. La multitud aullaba afuera pero nuestro mundo era perfecto aquí en este rincón sudoroso y satisfecho.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatosprohibidos.net.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.