Relatos Prohibidos
Inicio Hetero Diario de una pasion cast Diario de una pasion cast

Diario de una pasion cast

5960 palabras

Diario de una pasion cast

Querido diario, hoy fue el día que cambió todo. Me llamo Ana, tengo veintiocho años y vivo en la Roma Norte, aquí en la Ciudad de México, persiguiendo mi sueño de ser actriz. Siempre he soñado con papeles intensos, de esos que te hacen sentir viva hasta los huesos. Esta mañana recibí el mensaje: casting para un corto indie erótico. Neta, mi corazón latió como tamborazo en fiesta. Me arreglé con un vestido negro ajustado que marca mis curvas justito, sin bra, para sentirme libre, poderosa. El aire fresco de la mañana olía a café de olla y pan dulce de la tiendita de la esquina.

Llegué al loft en la colonia Condesa, un lugar chido con ventanales enormes que dejan entrar la luz dorada del sol. El director, Marco, un morro de treinta y pico, alto, con barba recortada y ojos que te desnudan con una mirada. "Pasa, Ana, bienvenida a este diario de una pasión cast", me dijo con voz grave, como si ya supiera que íbamos a escribir una página juntos. Me invitó un mezcal reposado, el aroma ahumado me subió por la nariz, calentándome la garganta. Hablamos de cine, de Almodóvar, de cómo el erotismo es arte puro. Sentí su mirada recorriendo mi piel, y yo, la mía, bajando a su camisa entreabierta, oliendo su colonia amaderada mezclada con sudor fresco.

Hoy no es solo un casting. Es el inicio de algo que me quema por dentro. Quiero que me vea, que me sienta.

Me pidió leer una escena. La historia era de una mujer que seduce a su amante en una habitación bañada de luz tenue. Leí con pasión, mi voz ronca, imaginando sus manos en mí. Él se acercó, "Más intensidad, Ana, siente cada palabra". Su aliento cálido en mi cuello, el roce de su mano en mi brazo, enviando chispas por mi espina. El corazón me retumbaba en los oídos, como mariachi en pleno apogeo. Olía a su excitación, ese musk masculino que me hace mojarme sin remedio.

La tensión creció como tormenta en el desierto. "Imaginemos la escena", murmuró, y sus labios rozaron los míos. No fue fuerza, fue imán puro. Abrí la boca, saboreando su lengua jugosa, con gusto a mezcal y deseo. Sus manos bajaron por mi espalda, apretando mi culo firme bajo el vestido. Gemí bajito, "Sí, así", sintiendo mi piel erizarse, pezones duros como piedritas rozando la tela. Me quitó el vestido despacio, admirando mis tetas llenas, "Eres una diosa, wey". Reí nerviosa, pero empoderada, tocando su pecho velludo, bajando a su pantalón donde ya se marcaba su verga tiesa.

Nos movimos al sofá de piel suave, que crujió bajo nuestros cuerpos. El sol filtrado por las cortinas hacía brillar gotitas de sudor en su piel morena. Lamí su cuello salado, mordisqueando suave, oyendo su gruñido ronco que me vibraba en el pecho. "Te quiero dentro", le susurré, mi voz temblorosa de anticipación. Él se arrodilló, besando mi vientre, bajando a mi panocha depilada, húmeda y palpitante. Su lengua experta lamió mi clítoris hinchado, chupando con hambre, el sonido húmedo llenando la habitación como lluvia en el asfalto. Arqueé la espalda, oliendo mi propio aroma almizclado mezclado con el suyo, gimiendo "¡Qué rico, cabrón!". Mis manos enredadas en su pelo oscuro, tirando suave, mientras oleadas de placer subían por mis muslos temblorosos.

Esto es mi diario de una pasión cast, cada lamida un capítulo que me hace suya sin perderme a mí misma.

La intensidad subió. Me volteó boca abajo, besando mi espalda, mordiendo mis nalgas redondas. Su verga, gruesa y venosa, rozó mi entrada, lubricada por mis jugos. "¿Estás lista, preciosa?" Asentí, empujando contra él, guiándolo adentro. Entró lento, llenándome centímetro a centímetro, estirándome delicioso. El dolor placentero se mezcló con éxtasis, su calor pulsando dentro de mí. Empezó a moverse, embestidas profundas, el slap-slap de piel contra piel resonando como aplausos en teatro. Agarré los cojines, oliendo cuero y sexo, mi concha apretándolo como no querer soltarlo nunca.

Me volteó de nuevo, cara a cara, para vernos. Sus ojos clavados en los míos, sudor goteando de su frente a mi pecho. Aceleró, mis tetas rebotando, pezones rozando su torso peludo. "Ven conmigo, Ana", jadeó, su voz quebrada. Sentí el orgasmo construyéndose, como volcán en Popocatépetl, tenso y ardiente. Grité, "¡Me vengo, Marco!", mi cuerpo convulsionando, paredes internas ordeñándolo. Él gruñó profundo, llenándome con chorros calientes, su semen espeso mezclándose con mis fluidos, goteando por mis muslos.

Caímos exhaustos, respiraciones agitadas sincronizadas. Su peso sobre mí era reconfortante, piel pegajosa, corazones galopando juntos. Besos suaves post-sexo, saboreando sal y satisfacción. "Eso fue arte puro", dijo riendo, acariciando mi pelo revuelto. Me sentí reina, dueña de mi placer, no solo actriz en su casting.

En este diario de una pasión cast, encontré mi fuego. No fue solo sexo, fue liberación.

Horas después, salí al balcón, el viento fresco secando mi piel aún sensible. La ciudad bullía abajo: cláxones, risas de transeúntes, olor a elotes asados de un puesto cercano. Marco me ofreció el papel, pero ya no importaba. Lo que viví fue mío, consensual, intenso, empoderador. Caminé de regreso a casa con piernas flojas, sonrisa pícara, sabiendo que mi diario tiene ahora páginas que arden.

Pero la pasión no acaba. Mañana volvemos a vernos, esta vez sin cámaras. Neta, la vida es un casting eterno de deseos. Mi cuerpo aún vibra con su eco, mi mente danza con recuerdos táctiles: el roce áspero de su barba en mis muslos, el sabor de su piel, el sonido de nuestros gemidos fundidos. Soy Ana, la que escribe su propia historia erótica, sin arrepentimientos.

Y así termina esta entrada, querido diario. Hasta la próxima pasión.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatosprohibidos.net.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.