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Mi Novia, Mi Cuñada y Mi Suegra

6109 palabras

7 minutos

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Mi novia y yo le damos duro donde se nos ocurre. No planeamos nada, solo vemos la oportunidad y ya estamos uno encima del otro. Puede ser en un parque, el carro, un estacionamiento, elevador, museo, y hasta en la taquería en el carro. El calor es profundo y la atracción es tremenda. Ella es una mujer con unas nalgas muy redonditas y bien paradas. Sus pechos son pequeños, pero cuando sabes manejarlos y seducirlos no necesitas que sean tan grandes para darles placer.

Lo hacemos en su casa estés quien esté. Solo es cosa de subir al cuarto, el lugar es nuestro para poder disfrutar de su hermoso cuerpo. Ella se acomoda como yo le diga y sin chistar lo hace. Le gusta que le jale el cabello, la nalguee y muerda los pechos. Es muy complaciente, muy cachonda. Siempre quiere que la monte. No me falta nada con ella, pero…

Un día le presenté a su mamá un amigo, porque ella pues estaba sola y dije: mi cuate es el bueno. Así fue, se lo presenté y esa noche ya estaban cogiendo. Fue rápido, los dos necesitaban de sexo. Así pasó el tiempo: ellos dos y yo en lo mío con mi novia.

Un día, por algún motivo que ahora no recuerdo, le envié un mensaje a mi suegra. Decía índole de una carne asada que se estaba organizando y así comenzamos a platicar. Una cosa llevó a la otra y solo por ocurrencia le dije: “Sabes, me late tu trasero, estás más nalgona que Fanny”. Así le pondré a mi novia. Yo dije a ver si no me manda muy lejos, pero pues el que no arriesga no gana. ¡Zas! Que me contesta: “No es tuyo porque no quieres”.

Por un momento no pensé en contestar rápido, pero la calentura me empujó. “Y cómo, ¿por qué tendría que ser mío?”, le contesté. Y ella sin pena ni tarda me dijo: “Escucho como le das a Fanny y me excita mucho. Me he acercado a la puerta y solo imagino cómo la tienes y me mojo toda. Te has dado cuenta que cuando salen del cuarto estoy en el baño? Bueno, me meto a detonarme y sola de lo caliente que me pongo”.

Ufff, qué rico lo dijo. Me dieron unas ganas de darle duro que no pude negarme a esa solicitud de placer. Un día que le di un aventón a mi cuñada y a Fanny a su trabajo, ella (le pondremos Martha) me acompañó a dejarlas. Yo me quedaría en su casa para ir por ellas en la noche y cotorrear por la madrugada. Así fue, las llevamos y me regresé con Martha.

Ya en la casa, yo me subí al cuarto de Fanny a ver la tele, tomé una chela y relax. Ella, Martha, se metió a su cuarto. De repente me dijo algo que no escuché y no contesté. Después de como media hora entra al cuarto, me dice: “¿No te has dormido?”. Contesté: “No, veo tele”. Y me dice: “¿No quieres coger?”. Así de un chingadazo. Y mi respuesta fue automática: “Sí”.

En un minuto ya estábamos cachondeando al límite. Yo escuchaba cómo jadeaba de placer con solo chuparle sus pechos y lamer sus orejas. Recorría su cuello con los labios y sentía cómo se retorcía de placer. Cuando puse mi mano en su vientre estaba tan mojada que dije: aquí me quito la sed. La empiné y con mis manos le abrí sus nalgas (hermosas y grandes) y sí, el pozo estaba lleno de agua. Con dos lengüetazos ya estaba pidiendo que se la metiera.

De repente la paré, la recargué a la escalera de la litera y la ensarté sin decir “ahí va”. Se movía como sirena y gemía como perra. Cogimos como una hora hasta que se escuchó la llave de la puerta. Era Juan, su hijo, que llegó de la fiesta. Ella alcanzó a entrar en su cuarto y yo me quedé ahí acostado. No terminé, pero ahí empezó todo.

Esa fue la primera de muchas veces que me cogí a Fanny arriba. Ella se metía a bañar y me bajaba a la cocina. Me daba a Martha parada, recargada en la barra. Se la dejaba ir toda con esas nalgas que tiene, se la comía toda a cada rato, mientras se bañaba.

Ahí no termina la cosa. Una vez en una reunión en casa de Pilar (así le pondré a su hermana), mi novia me la hizo de pedo. Que ya se quería ir, pero yo estaba muy alegre y con unos tragos de más y le dije que no, que me quería quedar. Pues ella me hizo un berrinche y se fue. Me quedé en casa de Pilar con mi sobrino, ella y su hijo. Seguimos brindando y ellos bailaban.

De repente me paré a servir otro whisky y sin querer le di un rozón a Pilar que bailaba. Yo estaba con la herramienta parada porque ya era casi el amanecer. No fue con intención. Me serví mi trago y me volví a sentar en el balcón. Después de un rato me dio sueño y me fui a acostar a su cama de Pilar, una cama king size.

Ahí estaba tratando de dormir mientras ella bailaba con mi sobrino. Seguía escuchando música. Medio dormido sentí que alguien se sentaba en la cama y de repente escuché: “Cógeme”. Yo pensé: estoy soñando. Y volví a escuchar: “Cógeme”. Alcé la mirada y era Pilar que me decía: “Cógeme”.

Le pregunté: “¿Estás segura?”. A lo que contestó: “Sí, pa’ luego es tarde”. Le quité el pants que traía y le abrí las piernas hasta ponerlas en mis hombros. Entré y salí todas las veces que quise hasta que de repente ella me levantó de la cama y me puso de pie para darme una mamada super rica. Se atendió algunos minutos y después se empinó poniéndome toda su nalga frente a mí.

No pude evitar probar su pozo, húmedo y caliente. Le di una mamada que hacía que se estremeciera y gimiera tanto que mi sobrino se asomó y nos vio bien ensartados. Se volvió a salir. Yo seguía en lo mío mamando con tanto gusto y sabor que ahora lo recuerdo claramente. Después de mamar unos 15 minutos entré en ella, mirando el hermoso culo (las tres lo tienen lindo de verdad).

Aún recuerdo que no me la creía y sí disfruté entrando y saliendo de Pilar un buen rato hasta que el día nos alcanzó. Nos quedamos dormidos y antes de que despertara, me salí junto con mi sobrino. Le puse su ropa interior y me marché. Ahora ella no me habla muy bien, me dijo: “Olvídalo, andaba peda”. En fin, solo fue una vez, pero qué palo tan rico.

Después de todo no está tan mal darme a las dos hermanas y a la mamá, o creo que sea cosa de todos los días. Hoy sigo con Fanny y no se imagina que me he dado a su hermana y mamá. Hay más historia, pero no quiero hacer más largo el relato. Podré hacer una segunda parte.

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