Relatos Prohibidos
Inicio Hetero Que rico… Andrés Que rico… Andrés

Que rico… Andrés

4317 palabras

36,906

Andrés era un amigo de la facultad, nos llevábamos de maravilla, pero ambos teníamos atracción física, aunque no nos amaramos, yo quería que me cogiera y el me quería terminar. Fue un sábado, Andrés y yo fuimos a una fiesta, pero todo se arruino porque la agasajada se desmayo, así que todos salimos huyendo de la madre que estaba furiosa, Andrés solo me decía:

– Huy le llego la hora

– Si, hay que huir antes que la madre nos encuentre.

– Si, vamos yo te llevo a un motel y pasamos la noche ahí – me propuso.

– Claro Andrés, como quieras.

– Pero no te vayas a arrepentir que hoy si te voy a coger.

– ¿Que? – dije muy admirada y a la vez deseosa ya que estaba muy borracha.

– Así es amiga, me masturbo pensando en vos, mis sueños eróticos son con tus tetas y tengo unas ganas de cogerte, que no sabes cuanto me estoy aguantando.

– Huy

– Ando caliente, así que no me tientes.

– A si? A ver.

Me puse frente a el y el pudo tener una vista panorámica de mis tetas, Andrés me beso, un beso lleno de lujuria y pasión.

– Pero vamos al carro y luego al motel que no soy puta de barrio.

– Vaya pues.

Llegamos al motel y reservamos una habitación. Cuando entramos andábamos tan borrachos que nos empezamos a besar, el quito mis prendas y me empezó a besar mi concha, yo empecé a sentir una sensación de placer, que rica era la lengua de aquel hombre, amigo y amante. En ese momento Andrés empezó a quitar la blusa y debajo el sostén, al retirarme esas prendas miro con detenimiento mi cuerpo, cuando dejo de verlo empezó a besar y morder suavemente los pezones, yo empecé a juguetear con el cabello de aquel hombre, el empezó a besar cálidamente mi cuello y así siguió hasta que llego a mi boca. Andrés empezó a levantar mi cabeza y levanto un poco mi vientre, al momento de introducir su miembro yo con una sonrisa le indique que prosiguiera, al introducirlo Andrés empezó a estimular, esto provoco que yo empezara a sentir placer era una sensación riquísima para mi.

Andrés empezó a tomar aquellos senos y besar cada uno de ellos, yo de la excitación empecé a emitir algunos gemidos de placer. El siguió besando cada centímetro de mí, yo cada vez sentía mas excitación, y placer, poco a poco Andrés me llevaría al orgasmo. Al llegar al orgasmo unos gritos empezaron a surgir de mi boca, esto provocó que Andrés también se sintiera excitado a ver la cara de placer mía. Los dos se nos besábamos apasionadamente, yo jugueteando con el cabello de Andrés mientras el me excitaba mas y más, así siguió unas horas mas hasta que culmino el acto sexual.

Un poco mas tarde, luego de dormir un rato nos despertamos y empezamos de nuevo. Andrés siguió besándome y descubrió un poco de mi cuerpo, él empezó a introducir sus manos dentro de la blusa y empezó a despojarme de mis ropas al igual que yo a el, una vez desnuda yo rodee con mis manos su cuello y empecé a besarlo con intensidad. Andrés no se hizo de esperar y empezó a besar aquellos senos a tal acto de inmediato los pezones se endurecieron él empezó a besarlos hasta hartarse, lentamente y con besos y delicadas mordidas bajo hasta llegar a una parte más sensible. El empezó a besar con mas intensidad y a lamer esa parte, yo al borde del éxtasis empecé a gemir de placer, esos gemidos excitaban cada vez mas a Andrés y siguió pero ahora con mas intensidad. Mi mano toco la cabeza y la presiono contra mi concha, y así sentía yo un mete-saca de su cabeza, casi pidiéndole que siguiera.

– Ahora yo tomare el control – le dije.

En un rápido movimiento yo estaba encima de Andrés, y empecé a besar aquel pecho y lentamente fui bajando hasta llegar a su polla, yo lo tomé al principio y empecé con pequeñas mordidas y empecé a introducirlo a mi boca, el se sintió muy excitado y empezó a emitir algunos gemidos de placer, así siguió durante un tiempo hasta que Andrés levanto mi cara y la beso apasionadamente. El toma mi cintura y la pone encima de sus pies, yo me inclina de tal modo que mis senos queden a la altura de su cara. El empezó a lamer y morder suavemente los pezones mientras que su polla me penetraba yo empecé sentir de nuevo esa sensación, yo de nuevo estaba al borde del éxtasis y cada vez se sentía mas excitada hasta que llegue a mi orgasmo, en los pasillos se podía escuchar mis gemidos y mis gritos.

Autor: galu

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatosprohibidos.net.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.