Pasión de Gavilanes Capítulo 73 Llamas Eternas
Rosalba se recostó en la enorme cama de sábanas de algodón egipcio en la hacienda familiar a las afueras de Guadalajara el calor de la noche veraniega se colaba por las ventanas abiertas trayendo el dulce aroma de los jacarandas en flor y el lejano relincho de los caballos en el corral su piel canela brillaba bajo la luz ámbar de las velas que parpadeaban en las mesitas de noche llevaba solo un camisón de seda negro que se adhería a sus curvas como una caricia pecaminosa sus pechos plenos se elevaban y bajaban con cada respiración profunda mientras el ventilador de techo giraba perezosamente removiendo el aire cargado de promesas
En la pantalla del televisor plasma montado en la pared Pasión de Gavilanes capítulo 73 cobraba vida los hermanos Reyes y las Elizondo se enzarzaban en una escena de tensión palpable las miradas cargadas de fuego los cuerpos rozándose accidentalmente en la hacienda cafetera el beso robado entre Jimena y Franco hacía que el pulso de Rosalba se acelerara neta qué chido murmuró para sí misma sintiendo un cosquilleo traicionero entre sus muslos la pasión de esos personajes le recordaba sus propios deseos reprimidos Gonzalo su esposo había salido a una junta en la ciudad pero prometió volver pronto y ahora ella ardía como si el capítulo la hubiera hechizado
¿Por qué carajos no está aquí ya? Quiero sentirlo encima mío sudando oliendo a hombre de campo
El sonido de la puerta principal abriéndose la sacó de su trance pasos firmes resonaron en el pasillo de losas de talavera Gonzalo entró en la recámara alto moreno con esa barba de tres días que le raspaba deliciosamente la camisa blanca desabotonada revelando el pecho velludo bronceado por el sol de las cabalgatas sus ojos negros la devoraron al instante mamacita dijo con voz ronca tirando el sombrero de charro sobre una silla ¿qué pasa aquí? ¿Ya te prendió el culebrón ese?
Rosalba se mordió el labio inferior el sabor salado de su propia anticipación en la lengua se incorporó de rodillas en la cama el camisón resbalando por un hombro dejando al descubierto la curva de su seno sí wey Pasión de Gavilanes capítulo 73 me tiene bien caliente esa escena del beso ay Gonzalo ven y hazme lo mismo pero mejor el aire se espesó con el olor de su colonia terrosa mezclada con el sudor fresco de su piel él se acercó lento como un jaguar acechando su presa las botas resonando en el piso hasta que sus manos grandes callosas por el trabajo en la finca la tomaron por la cintura atrayéndola contra su cuerpo duro
Los labios de Gonzalo capturaron los de ella en un beso voraz lenguas danzando con urgencia el sabor a tequila reposado en su boca la invadió como un elixir prohibido Rosalba gimió bajito sus uñas arañando la espalda de él a través de la camisa órale qué rico besas cabrón jadeó él rompiendo el beso para morderle el cuello suave inhalando el perfume de vainilla de su piel sus manos bajaron posesivas amasando sus nalgas redondas apretándolas hasta que ella arqueó la espalda presionando su sexo húmedo contra la erección que crecía en los jeans ajustados de Gonzalo el roce era eléctrico chispas de placer recorriéndola de la nuca a los dedos de los pies
En la tele la música dramática del capítulo subía de volumen pero ellos ya no prestaban atención Gonzalo la tumbó boca arriba las sábanas crujiendo bajo su peso el camisón se rasgó con un tirón impaciente revelando sus pechos turgentes los pezones oscuros endurecidos como piedras preciosas él los devoró con la boca chupando lamiendo el sonido húmedo de su lengua contra la carne sensible haciendo que Rosalba se retorciera ¡ay Dios sí ahí! gritó sus manos enredándose en el cabello negro ondulado de él tirando suave para guiarlo el aroma almizclado de su excitación llenaba la habitación mezclándose con el de las velas de cera de abeja
La tensión crecía como una tormenta Rosalba sentía el latido furioso de su corazón en las sienes el calor líquido entre sus piernas empapando las bragas de encaje Gonzalo descendió besando su vientre plano lamiendo el ombligo hasta llegar al monte de Venus estás chorreando mi reina gruñó con voz gutural arrancándole las bragas de un jalón ella abrió las piernas temblando exponiendo su panocha rosada hinchada el clítoris palpitante asomando como una perla él sopló aire caliente sobre él haciendo que ella se arqueara gimiendo alto
No aguanto más métemela ya pendejo hazme tuyasuplicaba en su mente mientras él lamía lento círculos torturadores el sabor salado dulce de ella en su lengua lo volvía loco
Los dedos de Gonzalo exploraron primero uno luego dos hundiéndose en su calor resbaladizo curvándose para tocar ese punto que la hacía ver estrellas Rosalba cabalgaba sus dedos las caderas ondulando al ritmo de sus embestidas el sonido chapoteante de su humedad era obsceno delicioso el sudor perlaba sus frentes goteando entre sus pechos él se quitó la camisa los músculos del torso flexionándose bajo la luz parpadeante y desabrochó los jeans liberando su verga gruesa venosa tiesa como una lanza el glande brillando con precúm qué chula verga tienes amor jadeó ella extendiendo la mano para acariciar apretar sintiendo las venas pulsar bajo su palma
La pausa fue eterna cargada de miradas ardientes Gonzalo se posicionó entre sus muslos frotando la punta contra su entrada lubricada ¿me quieres adentro? preguntó con esa voz mandona que la derretía sí cabrón métela toda exigió ella y él obedeció empujando lento centímetro a centímetro estirándola llenándola hasta el fondo el gemido compartido fue primal el choque de pelvis resonando en la habitación piel contra piel sudorosa el olor a sexo crudo impregnando todo Gonzalo empezó a moverse embestidas profundas pausadas al principio building la intensidad sus bolas golpeando su perineo el placer acumulándose como una ola
Rosalba clavó las uñas en sus hombros dejando medias lunas rojas más rápido amor fóllame duro rogó y él aceleró el ritmo brutal salvaje la cama crujiendo bajo ellos las velas titilando como si fueran a apagarse el clímax se acercaba inexorable sus paredes internas apretándolo ordeñándolo Gonzalo gruñía palabras sucias te voy a llenar de leche mi puta rica ella respondía en kind sí hazme venir dame todo wey el mundo se redujo a sensaciones el roce de su pubis contra su clítoris el estiramiento ardiente el latido sincronizado de sus corazones
La liberación llegó como un terremoto Rosalba gritó su nombre el orgasmo partiéndola en dos oleadas de placer cegador contrayéndose alrededor de él ordeñándolo Gonzalo rugió profundo vaciándose dentro chorros calientes inundándola el semen goteando por sus muslos mientras él se derrumbaba sobre ella jadeantes pegajosos el afterglow los envolvió en una burbuja de paz los cuerpos entrelazados el corazón de él latiendo contra su pecho el aroma de sus jugos mezclados flotando en el aire
Minutos después Gonzalo rodó a su lado atrayéndola contra su costado besándole la frente húmeda qué chingón fue eso murmuró ella acurrucándose su mano trazando círculos perezosos en el pecho de él en la tele Pasión de Gavilanes capítulo 73 llegaba a su fin con un cliffhanger pero para ellos la verdadera pasión acababa de empezar te amo Gonzalo susurró él besándola suave y ella sonrió sabiendo que cada noche sería así fuego eterno en sus venas