Bajas Pasiones Pelicula
La noche en la playa de Ensenada era perfecta chida wey el aire salado del Pacífico me acariciaba la piel mientras Javier y yo nos acurrucábamos en el sillón de la cabaña rentada. Habíamos llegado esa tarde desde Tijuana con una botella de tequila reposado y ganas de desconectarnos del jale de la ciudad. Qué chingón estar aquí solos pensé mientras él prendía el proyector casero que habíamos armado contra la pared blanca. "Órale carnal vamos a ver esa película que me recomendaron Bajas Pasiones" dijo con esa voz ronca que me ponía la piel chinita. La pantalla se iluminó con imágenes del desierto bajacaliforniano dunas doradas al atardecer y una pareja que se miraban con ojos llenos de fuego contenido.
Me recargué en su pecho ancho oliendo su colonia mezclada con el sudor fresco del día en la playa. Su mano grande descansaba en mi muslo desnudo bajo el shortcito de mezclilla que apenas me cubría el trasero. La película empezó suave paisajes áridos de Baja música de guitarra norteña que vibraba en el aire caliente pero pronto la tensión entre los protagonistas se sentía en el estómago como un trago de tequila puro. Ella una morra de curvas generosas él un vato rudo con tatuajes recorría su cuerpo con la mirada.
Neta yo siento lo mismo con Javier cada vez que me ve asíme dije mientras su dedo índice trazaba círculos lentos en mi piel subiendo centímetro a centímetro.
El sonido de las olas rompiendo afuera se mezclaba con los diálogos susurrados en la peli "No puedo resistir más tus bajas pasiones me queman" decía ella con voz temblorosa. Javier soltó una risita baja "Mira nomás qué caliente está esa película wey" y su aliento caliente me rozó la oreja. Giré la cara y nuestros labios se encontraron suaves al principio lengua explorando con sabor a sal y tequila. Sus manos subieron a mis chichis apretándolas sobre la blusa ligera los pezones ya duros como piedras pujando contra la tela. Chin pinche película ya nos prendió el modo pensé mientras gemía bajito en su boca.
La trama de Bajas Pasiones avanzaba los amantes se besaban en una duna el viento levantando arena fina que se pegaba a sus cuerpos sudorosos. Javier me jaló más cerca su verga ya dura presionando contra mi nalga a través del pantalón. "Te late carnal" murmuró mordisqueándome el lóbulo. Asentí besándolo con más hambre mis manos bajando a su cinturón desabrochándolo con dedos temblorosos. La habitación olía a mar a nuestra excitación ese aroma almizclado que se levanta cuando el cuerpo pide carnita. Él metió la mano por mi short tocando mi panocha ya mojada resbalosa de jugos. "Estás chingada de caliente mi amor" dijo riendo suave mientras sus dedos jugaban con mi clítoris hinchado círculos lentos que me hacían arquear la espalda.
¡Ay wey no pares esto es puro vicio!
Nos paramos un segundo él me quitó la blusa y el bra dejando mis chichis libres saltarinas al aire fresco de la noche. Sus labios bajaron lamiendo un pezón chupándolo fuerte succionando hasta que grité de placer. Yo le bajé el pantalón liberando su verga gruesa venosa palpitando con la punta brillosa de precum. La agarré masturbándola despacio sintiendo las venas saltar bajo mi palma el calor irradiando. "Qué rica verga tienes pendejo" le dije juguetona y él gimió profundo empujando las caderas.
Volvimos al sillón pero ya no veíamos la película la pantalla parpadeaba olvidada con gemidos de los actores que ahora sonaban como eco de los nuestros. Javier me puso de rodillas en la alfombra áspera sus manos en mi cabeza guiándome suave a su entrepierna. Abrí la boca tragándome su verga hasta la garganta saboreando el gusto salado a hombre el olor de su pubis recortado. Chupé mamé lamiendo las bolas pesadas succionando la cabeza mientras él gruñía "¡Así mi reina qué chido!" Mis jugos corrían por mis muslos el clítoris latiendo como tambor queriendo atención.
Él me levantó jalándome al sillón me abrió las piernas besando mi interior de muslos la lengua trazando caminos húmedos hasta mi concha. Lamidas largas desde el ano hasta el botón separando los labios carnosos probando mi miel dulce salada. Puta madre qué lengua tan cabrona pensé arqueándome mientras dos dedos entraban en mí curvándose tocando ese punto que me hace ver estrellas. Gemí fuerte el sonido rebotando en las paredes mezclado con las olas y la peli que seguía sola ahora en escena de sexo salvaje.
La tensión crecía como marea alta Javier se puso de pie yo gateé hacia él montándolo en reversa su verga abriéndose paso en mi panocha apretada empapada. "¡Entra cabrón lléname!" grité bajando despacio sintiendo cada centímetro estirándome llenándome hasta el fondo. Reboté lento al principio el slap de piel contra piel el jugo chorreando sus bolas mojadas. Él agarró mis nalgas abriéndolas un dedo rozando mi ano juguetón sin entrar solo provocando. Sudor corría por mi espalda pegajoso el pelo pegado a la cara olor a sexo puro vicio.
Esto es mejor que cualquier película neta las bajas pasiones de la vida real
Cambié posición cara a cara sus ojos clavados en los míos pasión cruda amor mezclado con lujuria. Me clavó fuerte profundo embestidas que me hacían gritar "¡Más wey más duro!" Sus caderas chocando las mías pechos aplastados contra su pecho vello rozando mis pezones. El clímax se acercaba mi concha contrayéndose ordeñando su verga sus bolas tensándose. "Me vengo amor" rugió y sentí el chorro caliente inundándome pulsos de semen espeso mientras yo explotaba temblores eléctricos desde el clítoris al cerebro jugos mezclados goteando.
Caímos exhaustos él todavía dentro latiendo suave besos perezosos en cuello y labios. La película terminó créditos rodando mudos el proyector apagándose solo. El aire nocturno entraba fresco secando nuestro sudor olor a mar limpiando el aroma de sexo. Javier me abrazó fuerte "Qué chingonería de noche gracias por venir a Baja conmigo" susurró. Sonreí besándolo Estas bajas pasiones son las que nos unen carnal para siempre pensé mientras las olas cantaban arrullo y nos dormíamos piel con piel satisfechos plenos.