Las Horas de la Pasion PDF
El sol de la tarde se colaba por las cortinas de mi depa en la Condesa filtrando rayos dorados que bailaban sobre la mesa de madera. Yo Daniela sentada en el sofá con mi laptop abierta el aire cargado de ese olor a jazmín del jardín vecino que siempre me ponía melancólica. Revisando mis mails por puro aburrimiento encontré uno sin remitente solo un asunto misterioso: Para tus noches solas. Adjunto un archivo: las horas de la pasion pdf. ¿Qué pedo? pensé riéndome sola. Neta curiosidad pura abrí el pinche archivo.
Las primeras líneas me jalaron como imán. Hablaba de una morra que se rendía a sus deseos más carnales en una noche de tormenta piel sudada labios mordidos. Leí devorando cada palabra el corazón latiéndome fuerte en el pecho. Sentí un calor subiendo desde mi entrepierna como si el aire se hubiera espesado.
¿Y si yo también tengo mis horas de pasión? ¿Por qué no?Cerré los ojos imaginándome esas manos descritas fuertes callosas recorriendo mi cuerpo. Mi mano bajó sola rozando mi short de mezclilla el roce de la tela contra mi piel ya húmeda me hizo soltar un suspiro. No aguanté más saqué el cel y marqué a Marco mi carnal de aventuras el wey que siempre me prendía con una mirada.
Órale Dani ¿qué onda? ¿Ya me extrañas? su voz ronca al teléfono con ese acento chilango que me derretía.
Wey ven ya mismo tengo algo chido que mostrarte neta te vas a poner como loco le dije la voz temblorosa de anticipación.
Media hora después la puerta sonó y ahí estaba él alto moreno con esa playera negra ajustada marcando sus pectorales y unos jeans que dejaban poco a la imaginación. Olía a colonia fresca mezclada con su sudor natural ese aroma macho que me hacía agua la boca. Me abrazó fuerte sus manos grandes en mi cintura apretándome contra él sentí su verga ya semi dura contra mi vientre. ¿Qué traes guapa? murmuró besándome el cuello la barba raspándome delicioso.
Lo jalé al sofá abrí la laptop y le mostré las horas de la pasion pdf. Leímos juntos en voz alta párrafos calientes él riéndose al principio pero pronto su respiración se aceleró. Pinche archivo cabrón dijo su mano subiendo por mi muslo interno dedos rozando la costura de mi short. Yo ya estaba empapada el olor de mi propia excitación flotando en el aire como perfume prohibido.
Nos besamos con hambre lenguas enredándose sabor a menta de su chicle y mi gloss de fresa. Sus labios carnosos chupando mi lengua me hicieron gemir bajito. Le quité la playera despacio admirando su pecho lampiño piel bronceada por el sol de Iztapalapa. Lamí sus pezones duros salados al tacto él gruñó no seas pendeja Dani me traes al borde. Mis uñas arañaron su espalda bajando hasta su cinturón lo desabroché y metí la mano dentro. Su verga saltó caliente venosa palpitando en mi palma. La apreté suave arriba abajo sintiendo cada vena el calor irradiando a mi mano.
Te quiero desnuda ya me ordenó juguetón pero con esa autoridad que me encendía. Me paré quitándome la blusa los senos rebotando libres pezones erectos como piedras rosadas. Él se lamió los labios ojos fijos en mí. Bajé el short y la tanga de encaje negro revelando mi panocha depilada brillando de jugos. El aire fresco besó mi piel expuesta erizándome los vellos. Marco se hincó frente a mí nariz rozando mi monte olor a mujer en calor inhalándolo profundo. Hueles a pecado chula dijo antes de lamer mi clítoris plano y firme.
Su lengua experta girando círculos chupando succionando mis labios mayores hinchados. Gemí fuerte ¡ay cabrón qué rico! mis caderas moviéndose solas contra su boca. Saboreó mis jugos dulce como tamarindo murmuró metiendo dos dedos gruesos dentro de mí curvándolos tocando ese punto que me hacía ver estrellas. El sonido húmedo de mis paredes apretándolo chapoteaba obsceno en la habitación. Sudor perló mi frente goteando entre mis senos él lo lamió subiendo besos por mi panza ombligo hasta mis tetas. Mordisqueó un pezón tirando suave dolor placer mezclado me arqueé jadeando.
Lo empujé al sofá me subí a horcajadas sobre él su verga tiesa rozando mi entrada. Froté mi humedad contra su glande lubricándolo resbaloso.
No más espera métemela todapensé mordiéndome el labio. Bajé despacio centímetro a centímetro estirándome delicioso su grosor llenándome hasta el fondo. Ambos gritamos ¡órale qué chingón! el placer explotando. Cabalgaba lento al principio sintiendo cada embestida su pubis chocando mi clítoris chispas de éxtasis. Aceleré ritmo piel contra piel cachetadas sonoras sudor volando olor a sexo puro impregnando todo.
Marco me agarró las nalgas amasándolas dedos hundiéndose en la carne suave. Estás bien apretada guapa me vas a hacer venir gruñó embistiéndome desde abajo fuerte profundo. Cambiamos él encima misionero piernas en sus hombros penetrándome hondo toques en mi cervix que dolían rico. Miré sus ojos cafés oscuros llenos de lujuria el mío reflejado. Te adoro así de puta dijo juguetón y yo soy tu puta wey cógeme más. El clímax subió como ola mis paredes contrayéndose ordeñándolo sus bolas tensándose.
Explotamos juntos yo gritando su nombre chorros calientes mojando las sábanas él vaciándome adentro semen espeso goteando. Pulsos sincronizados corazones tronando oídos zumbando. Colapsamos sudados pegajosos respiraciones entrecortadas. Besos suaves post coito lenguas perezosas saboreando el aftertaste salado. Su mano acarició mi pelo ese PDF fue el mejor regalo dijo riendo. Yo sonreí acurrucándome en su pecho oliendo su piel marcada por mis uñas.
Más tarde recostados desnudos abrimos de nuevo las horas de la pasion pdf leyendo en voz baja planeando recrear cada escena. El sol se había puesto la noche cayendo suave sobre la ciudad luces de la Reforma parpadeando lejanas. En esas horas de pasión encontradas supe que esto era solo el principio nuestro propio PDF de deseo infinito escrito en piel y gemidos. Marco me besó la frente te quiero Dani neta y yo supe que sí entre sus brazos el mundo era perfecto ardiente eterno.