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Pasion Capitulo 45 Fuego en las Venas

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Pasion Capitulo 45 Fuego en las Venas

El sol de la tarde se colaba por las cortinas de encaje en mi depa en Polanco se veía todo dorado y cálido como el calor que ya me subía por el cuerpo solo de pensar en ti. Órale pensé mientras me ponía el vestido negro ajustado ese que te vuelve loco con cada curva que abraza. Hacía meses que no nos veíamos por tu pinche trabajo en Monterrey pero hoy volvías y neta que la pasión capítulo 45 de nuestra historia estaba a punto de escribirse con sudor y gemidos. Me miré en el espejo el labial rojo intenso brillaba como promesa de pecados dulces y mi piel olía a vainilla y jazmín del perfume que tanto te gusta.

La ciudad bullía allá abajo coches pitando vendedores ambulantes gritando pero aquí adentro solo se oía mi corazón latiendo fuerte como tamborazo zacatecano. Me serví un tequila reposado el cristal frío en la mano contrastaba con el fuego que me ardía entre las piernas.

¿Y si hoy rompo todas las reglas? ¿Y si te dejo que me devores entera?
me dije mientras daba un sorbo el líquido quemaba la garganta bajando ardiente despertando cada nervio.

El sonido de la llave en la puerta me erizó la piel. Entraste con esa sonrisa pícara tus ojos cafés devorándome de pies a cabeza. "¡Wey qué chula estás!" dijiste dejando la maleta y acercándote con pasos lentos como depredador. Te abracé fuerte tu cuerpo duro contra el mío olor a hombre mezclado con el viaje el sudor ligero de avión. Tus manos bajaron por mi espalda hasta mis nalgas apretando suave pero firme. "Te extrañé tanto carnal" murmuraste en mi oído tu aliento caliente rozando mi cuello.

Nos besamos ahí mismo en la entrada labios chocando hambrientos lenguas enredándose con sabor a tequila y deseo puro. Tus manos subieron el vestido rozando mis muslos desnudos la piel se me puso de gallina con cada caricia. Te separaste un segundo mirándome con ojos encendidos "Esto va a ser épico como pasión capítulo 45 de esa novela erótica que leímos juntos" dijiste riendo bajito y neta que tenías razón porque ya sentía el pulso acelerado entre mis piernas húmeda lista para ti.

Te llevé a la recámara la cama king size con sábanas de algodón egipcio esperándonos. Las luces tenues de la ciudad entraban por la ventana grande pintando sombras en tu pecho desnudo mientras te quitabas la camisa. Me encantaba verte así músculos marcados por el gym piel morena oliendo a ti puro macho mexicano. Me arrodillé despacio desabrochando tu cinturón el sonido del metal me excitaba el bulto en tus jeans crecía y cuando liberé tu verga dura palpitante la tomé en la mano suave terciopelo sobre acero caliente.

"Chíngame con la boca güey" pediste con voz ronca y yo obedecí lamiendo desde la base hasta la punta sabor salado y almizclado tuyo solo tuyo. Gemiste fuerte tus manos en mi pelo guiándome suave el ritmo lento al principio gimiendo mi nombre "¡Ay wey qué rico!" Tus caderas se movían instintivas follándome la boca con cuidado pero intenso. Sentía mi clítoris hinchado rozando el encaje de mis panties mojados el olor a sexo empezaba a llenar la habitación.

Me levantaste como si no pesara nada tirándome a la cama el colchón suave me recibió y tú te quitaste el resto de la ropa quedando gloriosamente desnudo. Te subiste encima besando mi cuello mordisqueando suave dejando marcas rojas que mañana dolerían rico. Tus manos expertas bajaron el vestido exponiendo mis tetas duras pezones erguidos suplicando tu boca. Los chupaste lamiendo succionando fuerte el placer me hacía arquear la espalda gemir como loca "¡Más carnal más!"

El calor subía tu piel sudada contra la mía resbaladiza de anticipación. Bajaste besando mi vientre el ombligo lamiendo bajito hasta mis panties que quitaste de un jalón. Mi concha depilada brillaba húmeda hinchada por ti. "Qué pinche rica estás" murmuraste antes de enterrar la cara ahí lengua mágica lamiendo pliegues chupando mi clítoris con maestría. El placer era eléctrico oleadas subiendo por mi espina el sonido de tus lamidas obscenas mezclado con mis jadeos "¡Sí así no pares pendejo!" Olía a mí a sexo puro jugos dulces que te tragabas gemido de gusto.

Me corrí fuerte gritando tu nombre piernas temblando envolviendo tu cabeza cuerpo convulsionando en éxtasis puro. No me diste tregua volteándome a cuatro patas nalgas al aire tu verga rozando mi entrada caliente. "Dime que la quieres" exigiste y yo supliqué "¡Sí fóllame ya dame todo!" Entraste despacio centímetro a centímetro estirándome llenándome hasta el fondo el placer dolía rico fricción perfecta.

Empezaste a bombear lento profundo cada embestida tocando mi punto G haciendo estrellas explotar en mi visión. Tus manos en mis caderas pellizcando nalgas el sonido de piel contra piel chapoteando por mis jugos. Sudor goteaba de tu pecho a mi espalda resbaloso caliente. Aceleraste ritmo follándome duro bestial pero amoroso gemías en mi oído "Neta eres mi adicción mi pasión capítulo 45 y todos los que sigan". Yo empujaba hacia atrás queriendo más profundo el orgasmo se construía otra vez tensión en mi vientre bajo.

Cambié de posición montándote tú abajo yo encima controlando el ritmo subiendo y bajando en tu verga dura como hierro. Tus manos en mis tetas amasando pezones entre dedos mirándome con adoración pura. El cuarto olía a sexo a vainilla a nosotros sudor y placer mezclado. Rebotaba fuerte mis gemidos altos "¡Me vengo otra vez!" y exploté apretándote adentro leche caliente saliendo de ti llenándome gritando juntos en clímax brutal.

Caímos exhaustos enredados piernas entrelazadas tu verga aún dentro palpitando suave. Besos lentos post-sexo lenguas perezosas saboreando el sudor salado. Tu mano acariciaba mi pelo "Eres lo máximo güey" susurraste y yo sonreí contra tu pecho oyendo tu corazón calmándose al ritmo del mío. La ciudad seguía viva afuera luces parpadeando como testigos mudos de nuestra fogata.

En la quietud después pensé

Esta es nuestra historia infinita capítulos de pasión que no acaban. Capítulo 45 solo el comienzo de más fuegos más pieles más almas unidas en éxtasis mexicano puro.
Me acurruqué más cerca sintiendo tu calor tu respiración profunda y supe que mañana amaneceríamos listos para el 46 con el mismo hambre insaciable.

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