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Abismo de Pasion Capitulo 60

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Abismo de Pasion Capitulo 60

El sol de Puerto Vallarta se colaba por las cortinas de lino blanco del balcón derramando un resplandor dorado sobre la cama king size. Elisa se despertó con el aroma salino del mar invadiendo la habitación mezclándose con el leve perfume de jazmín que siempre usaba su amante. Qué chido despertar así pensó mientras estiraba los brazos sintiendo las sábanas de algodón egipcio rozar su piel desnuda como una caricia prohibida. Habían llegado la noche anterior a esta villa frente al Pacífico después de semanas de mensajes ardientes y llamadas que la dejaban mojadita solo de imaginarlo.

Rodrigo ya estaba de pie junto a la ventana su silueta musculosa recortada contra el horizonte azul. Llevaba solo unos bóxers ajustados que no dejaban nada a la imaginación marcando el bulto que ella conocía tan bien. Neta se ve bien pendejo de caliente se dijo Elisa mordiéndose el labio inferior. Él se volteó con esa sonrisa pícara que la volvía loca y caminó hacia ella el piso de madera crujiendo bajo sus pies descalzos.

—Buenos días mi reina —murmuró con voz ronca extendiendo una mano para acariciar su mejilla. Su piel olía a sal y a ese aftershave con notas de sándalo que la hacía salivar.

Elisa se incorporó dejando que la sábana cayera revelando sus pechos firmes coronados por pezones ya endurecidos por el fresco de la mañana. —Órale wey ven pa'cá —lo jaló por la nuca atrayéndolo a un beso que empezó suave como el roce de las olas pero pronto se volvió voraz lenguas danzando saboreando el dulzor de su aliento matutino.

Acto primero completo: la tensión inicial latía en el aire cargado de promesas. Habían sido amantes por meses en secreto porque él era el socio de su ex jefe en Guadalajara pero qué importa ahora estaban solos lejos de todo. Elisa sentía el calor de su pecho contra el suyo el latido acelerado de su corazón como un tambor chamánico invocando antiguos dioses del deseo.

Se separaron jadeantes mirándose a los ojos. —Hoy es nuestro día carnal —dijo él trazando un dedo desde su clavícula bajando lento por el valle entre sus senos hasta su ombligo. Ella tembló arqueando la espalda el roce enviando chispas eléctricas directo a su centro palpitante.

—No mames Rodrigo me tienes ya toda encendida —confesó con voz entrecortada mientras sus manos exploraban los músculos de su abdomen bajando hasta el borde elástico de sus bóxers. Lo sintió endurecerse más bajo su palma el calor irradiando como lava.

La llevaron a la terraza donde una mesa esperaba con café humeante chongos recién hechos y frutas tropicales. Se sentaron en las sillas de mimbre él solo con toalla ella envuelta en un sarong translúcido. Charlaron de tonterías el sonido de las gaviotas y el romper de las olas como banda sonora perfecta. Pero bajo la superficie bullía el deseo sus pies rozándose bajo la mesa sus miradas cargadas de promesas sucias.

Elisa recordaba cómo empezó todo en esa fiesta en Polanco donde él la miró como si fuera la única mujer en el universo.

Desde ese día caí en su abismo de pasion
pensó mientras untaba mango en sus labios chupando el jugo juguetona invitándolo. Él gruñó bajo tragando saliva visiblemente afectado.

La mañana avanzó con baños en la piscina infinita donde el agua tibia lamía sus cuerpos como lenguas invisibles. Se perseguían salpicando risas mezcladas con gemidos cuando sus manos se colaban donde no debían. Rodrigo la acorraló contra la pared de azulejos fríos presionando su erección contra su trasero. —Te quiero ya —susurró mordiendo su oreja el aliento caliente erizándole la piel.

Pero ella lo detuvo juguetona. —Aguanta pendejo que esto apenas empieza —rió escapando hacia la ducha exterior un chorro de agua dulce cayendo como lluvia tropical.

El medio acto escalaba la intensidad emocional. Elisa luchaba internamente ¿y si esto es solo un rato? ¿y si me enamoro de verdad? Pero su cuerpo no mentía traicionándola con cada roce cada mirada. Rodrigo la secó con toques reverentes besando cada gota de agua de su piel desde los tobillos subiendo por muslos temblorosos hasta el interior donde olía a mar y a excitación femenina.

Entraron a la habitación el aire acondicionado zumbando suave contrastando con el calor de sus cuerpos. Él la tumbó en la cama abriendo sus piernas con gentileza infinita. —Eres tan hermosa mi vida —dijo antes de hundir la cara entre sus muslos la lengua experta lamiendo despacio saboreando su néctar salado dulce.

Elisa jadeó arqueándose manos enredadas en su cabello negro húmedo. Qué rico cabrón pensó mientras olas de placer la recorrían el sonido de su succión obsceno mezclado con sus gemidos. Él alternaba dedos curvados tocando ese punto que la volvía loca con succiones en su clítoris hinchado. El olor almizclado de su arousal llenaba la habitación embriagador como tequila añejo.

¡Sí ahí no pares! —gritó ella las caderas moviéndose al ritmo de su boca sintiendo el orgasmo build-up como una tormenta en el horizonte. Él aceleró implacable hasta que explotó en un clímax que la dejó temblando lágrimas de puro gozo en los ojos visión borrosa por el placer.

Pero no pararon. Rodrigo se quitó la toalla revelando su verga gruesa venosa palpitante goteando precum. Ella lo jaló ansiosa lamiendo desde la base hasta la punta saboreando el sabor salado almendrado suyo. —Deliciosa —gimió él mientras ella lo engullía profundo garganta relajada por práctica garganta profunda que lo volvía loco.

La tensión psicológica crecía con confesiones susurradas entre chupadas y caricias. —Te amo Elisa desde el primer día —admitió él vulnerable emocionándola hasta las lágrimas. Ella respondió montándolo guiando su polla dentro de su coño empapado centímetro a centímetro el estiramiento delicioso quemándola viva.

Se movieron en sincronía perfecta ella cabalgándolo fuerte pechos rebotando él amasándolos pellizcando pezones. El slap de piel contra piel resonaba sudor perlando sus cuerpos brillando bajo la luz filtrada. Esto es el abismo de pasion capitulo 60 de nuestra vida pensó ella mientras rotaban posiciones él atrás embistiéndola profundo manos en sus caderas marcando ritmo animal.

Chíngame más duro mi rey —suplicó ella empujando contra él el placer construyéndose de nuevo. Él obedeció gruñendo como bestia polla hinchándose anunciando su inminente liberación.

El acto final llegó en explosión compartida. Elisa se corrió primero coño contrayéndose ordeñándolo en espasmos él siguiéndola segundos después llenándola con chorros calientes de semen el calor inundándola en éxtasis puro. Colapsaron entrelazados pulsos latiendo al unísono respiraciones entrecortadas.

En el afterglow yacían enredados mirando el atardecer tiñendo el cielo de rojos naranjas. —Esto fue increíble amor —murmuró él besando su frente.

Elisa sonrió serena el cuerpo lánguido satisfecho.

En su abismo de pasion encontre mi hogar mi paz mi fuego eterno
reflexionó mientras el mar susurraba bendiciones a su unión. No había arrepentimientos solo promesas de más capítulos en su historia ardiente.

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