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Pa Que Son Pasiones Letra de Conjunto Primavera

7202 palabras

Pa Que Son Pasiones Letra de Conjunto Primavera

La noche caía suave sobre la ciudad, con ese calorcito de primavera que invita a quitarse la chamarra y abrir las ventanas. Yo, Karla, estaba en mi departamentito en la colonia Roma, con la playlist de Conjunto Primavera sonando bajito en el estéreo. Pa que son pasiones, decía la letra, y no podía evitar tararearla mientras preparaba unas cheves frías. Mi carnala me había prestado el disco original, y esa rola siempre me ponía la piel chinita, como si hablara directo de lo que siento cuando él llega.

Él, mi Javi, ese pendejo guapo con ojos café que me derriten, mandó un mensajito: Ya voy, mi reina, con antojo de ti. Sonreí como tonta, sintiendo un cosquilleo en el estómago. La letra seguía: conjunto primavera letra que se clavaba en el alma, hablando de pasiones que duelen pero que valen la pena. Puse el volumen un poquito más alto, y el acordeón norteño llenó el aire con su melancolía caliente.

La puerta sonó, y ahí estaba Javi, con su playera ajustada marcando los músculos del pecho, jeans desgastados y esa sonrisa de cabrón que sabe lo que provoca. ¡Hola, chula! dijo, abrazándome fuerte. Su olor a colonia barata mezclada con sudor fresco me invadió las fosas nasales, y aspiré hondo, como si fuera oxígeno puro. Sus manos grandes bajaron por mi espalda, deteniéndose en mis caderas. Pa que son pasiones, murmuré contra su cuello, y él rio bajito.

¿Ya estás en mood romántico con tu Conjunto Primavera? preguntó, besándome la frente. Lo jalé adentro, cerrando la puerta con el pie. La música nos envolvía, el ritmo lento y sensual que invita a moverse pegaditos. Si no hubiera escuchado esa letra anoche, no estaría aquí loco por ti, pensé, mientras lo veía quitarse los zapatos. Le serví una chela, chocamos botellas, y nos sentamos en el sofá de piel sintética que crujía bajo nuestro peso.

Empezamos platicando pendejadas del día: su jale en la constructora, mi turno en la tiendita de abarrotes. Pero la letra seguía flotando: pa que son pasiones conjunto primavera letra, como un hechizo que nos calentaba la sangre. Javi se acercó, su muslo rozando el mío, y sentí el calor subir por mis piernas. Ven, baila conmigo, dijo, poniéndose de pie y extendiendo la mano. No pude resistir. Lo seguí al centro de la sala, donde la luz tenue de la lámpara pintaba sombras en las paredes.

Sus brazos me rodearon la cintura, y nos mecimos al son del acordeón. Mi cabeza en su hombro, inhalando su esencia masculina, ese mix de jabón y deseo crudo. ¿Por qué carajos las pasiones duelen tanto pero se sienten tan chingonas? me pregunté, mientras sus dedos trazaban círculos en mi espalda baja, bajando despacito hacia mis nalgas. Mi blusa de tirantes se pegaba a mi piel por el sudor fino que empezaba a brotar. El roce de su pecho contra mis tetas me erizaba los vellos, y un jadeo escapó de mis labios.

Si las pasiones son pa' sufrir, ¿pa' qué las quiero tanto? Pero con él, no duelen, queman rico
, pensé, levantando la cara para mirarlo. Sus ojos brillaban, pupilas dilatadas como pozos negros. Me besó, lento al principio, labios suaves probando los míos, sabor a chela y menta de su chicle. La lengua se coló juguetona, explorando mi boca con hambre contenida. Gemí bajito, mis manos subiendo por su nuca, enredándose en su pelo revuelto.

La canción cambió, pero el mood seguía. Javi me apretó más contra él, y sentí su verga endureciéndose contra mi vientre. Estás rica, Karla, me tienes bien puesto, susurró ronco, mordisqueándome el lóbulo de la oreja. Un escalofrío me recorrió la espina, directo al clítoris que palpitaba pidiendo atención. Lo empujé suave hacia el sofá, sentándome a horcajadas sobre sus piernas. Mis shorts de mezclilla rozaban sus jeans, fricción deliciosa que me hacía mojarme.

Le quité la playera despacio, admirando su torso moreno, pectorales firmes con vello oscuro que bajaba en línea recta hacia su ombligo. Lamí su piel salada, saboreando el sudor fresco, mientras él gemía y me sobaba las tetas por encima de la blusa. Quítatela, mi amor, pidió, y obedecí, sintiendo el aire fresco en mis pezones duros como piedras. Los succionó con avidez, lengua girando alrededor, dientes rozando lo justo para doler placero. Chingado, qué bien lo hace este cabrón, internalicé, arqueándome contra su boca.

Sus manos bajaron a mis shorts, desabrochándolos con maña. Me levanté un segundo para quitármelos, quedando en tanguita de encaje rojo que ya estaba empapada. Él se desabrochó los jeans, liberando su verga gruesa, venosa, apuntando al techo como un pinche mástil. La tomé en mi mano, piel aterciopelada caliente, latiendo contra mi palma. La masturbe despacio, viéndolo cerrar los ojos y morderse el labio. Así, reina, no pares, gruñó.

Me acomodé sobre él, frotando mi coño contra su pija, lubricándola con mis jugos. El olor a sexo empezaba a llenar la habitación, almizcle dulce y pecaminoso. Bajé despacio, sintiéndolo abrirme centímetro a centímetro, llenándome hasta el fondo. Puta madre, qué grande se siente siempre, jadeé en voz alta. Empecé a mover las caderas, cabalgándolo con ritmo, tetas rebotando al compás de la música que seguía sonando de fondo.

Javi me agarraba las nalgas, guiándome, hundiéndose más profundo con cada embestida. Nuestros jadeos se mezclaban con el acordeón, sudores perlando nuestras pieles que chocaban con palmadas húmedas. Te amo, Karla, eres mi pasión, dijo entre dientes, y algo en mí se rompió placero. Aceleré, clítoris rozando su pubis, olas de placer subiendo desde el estómago. Él se incorporó, chupándome las tetas mientras yo lo montaba como loca.

La tensión crecía, mis muslos temblando, su verga hinchándose más dentro. Ya casi, no aguanto, pensé, clavando uñas en sus hombros. Él me volteó de repente, poniéndome de rodillas en el sofá, penetrándome por atrás. El ángulo nuevo tocaba mi punto G perfecto, y grité su nombre. Sus bolas golpeaban mi clítoris, manos en mi pelo jalando suave, dominante pero cariñoso. ¡Córrete conmigo, chula! ordenó, y obedecí.

El orgasmo me explotó como fuegos artificiales, coño contrayéndose alrededor de su pija, jugos chorreando por mis piernas. Él rugió, llenándome con chorros calientes que sentía palpitar. Nos quedamos pegados, respirando agitados, su pecho contra mi espalda. Lentamente se salió, y un río de semen mezclado con mis mieles bajó por mi muslo. Me volteó, besándome tierno, lenguas perezosas ahora.

Nos recostamos en el sofá, desnudos y satisfechos, con la música de Conjunto Primavera de fondo todavía. Pa que son pasiones, susurré riendo, acariciando su cara barbada. Pa' gozarlas así, mi vida, respondió él, besándome la nariz. El aire olía a nosotros, a sexo y amor, primavera en el alma. Afuera, la ciudad zumbaba indiferente, pero en nuestro mundo, todo era perfecto. Esa letra nos había unido otra vez, recordándonos que las pasiones valen cada jodido segundo.

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