Relatos Prohibidos
Inicio Hetero Chivas Pasion Pagina Oficial Enciende la Pasión Prohibida Chivas Pasion Pagina Oficial Enciende la Pasión Prohibida

Chivas Pasion Pagina Oficial Enciende la Pasión Prohibida

6739 palabras

Chivas Pasion Pagina Oficial Enciende la Pasión Prohibida

Estaba tirado en el sillón de mi depa en Guadalajara, con una chela fría en la mano, navegando por Chivas Pasion pagina oficial. El Rebaño Sagrado acababa de ganar un partidazo contra el América, y el sitio estaba que ardía con fotos de las Chivas, videos de los goles y un chorro de comentarios de fans como yo. Neta, esa página es lo máximo para un rojiblanco de hueso colorado. Ahí estaba yo, scrolleando, cuando de repente vi un perfil que me dejó con la boca abierta. Se llamaba Sofía, una morra guapísima con una playera ajustada de las Chivas que le marcaba todo. Su foto de portada era ella en el Akron, con el grito de gol pintado en la cara, pero con unos ojos que decían más que fútbol.

Le di like a su post sobre el Chicharito y le mandé un mensaje privado: "Órale, Sofía, qué chido tu análisis del partido. Se ve que le echas ganas al Rebaño como yo. ¿Quieres platicar más?" No pensé que contestaría, pero al rato llegó el ping: "¡Claro, wey! Me late que seas fan de verdad. ¿Ves el próximo juego en el estadio?" Ahí empezó todo. Chateamos toda la noche sobre tácticas, jugadores y anécdotas. Su voz en los audios era ronca, sexy, como si me estuviera susurrando al oído. Olía a que detrás de esa pasión por las Chivas había algo más ardiente.

Al día siguiente, me invitó a un bar cerca del estadio, uno de esos con pantallas gigantes y birria de postre. Llegué temprano, nervioso como pendejo, oliendo a mi colonia favorita, el corazón latiéndome a mil. Cuando entró, la neta, se me paró el mundo. Vestida con shorts cortitos que dejaban ver sus piernas morenas y torneadas, una blusa suelta que se movía con el viento del ventilador, y el cabello suelto cayéndole por la espalda. "¡Ey, rojiblanco!" me gritó, abrazándome fuerte. Su piel olía a vainilla y sudor fresco, mezclado con el aroma de las Chivas que traía en la piel. Nos sentamos, pedimos unas micheladas heladas, y la plática fluyó como agua. Hablamos de Chivas Pasion pagina oficial, de cómo nos enganchamos ahí, compartiendo memes y fantasías sobre ganar la liga.

Esta morra no es cualquier fan, carnal. Tiene fuego en los ojos, y cuando se ríe, siento que me recorre un escalofrío hasta la verga.

La tensión crecía con cada trago. Nuestras rodillas se rozaban bajo la mesa, y cada roce era como electricidad. "¿Sabes qué me prende más de las Chivas?" me dijo, inclinándose cerca, su aliento cálido con sabor a limón y sal. "La pasión que despierta en la gente. Como ahora contigo." Le sonreí, puse mi mano en su muslo, suave como seda bajo el sol de Guadalajara. Ella no se apartó; al contrario, apretó mi mano contra su piel tibia. El bar estaba lleno de ruido: risas, cláxones lejanos, el siseo de las cervezas abriéndose. Pero para mí, solo existía ella, su perfume invadiendo mis sentidos, el calor de su cuerpo acercándose.

Salimos del bar caminando despacio hacia mi depa, que estaba a unas cuadras. La noche era tibia, con olor a jazmín de los jardines y el eco de mariachis lejanos. Nos besamos por primera vez contra una pared, sus labios carnosos saboreando a tequila dulce, su lengua juguetona explorando la mía. "Te quiero ahora, Alex", murmuró, su voz temblorosa de deseo. La cargué en brazos, riendo bajito, y entramos al depa. La tiré suave en la cama, con las luces tenues de la ciudad filtrándose por la ventana.

Acto dos, carnales. Empecé despacio, besando su cuello, inhalando ese olor a mujer excitada que me volvía loco. Le quité la blusa, revelando unos senos perfectos, pezones duros como piedras preciosas. Los lamí con la lengua, saboreando su sal, mientras ella gemía "¡Ay, wey, no pares!" Sus manos bajaron a mi pantalón, desabrochándolo con dedos ansiosos. Mi verga saltó libre, dura como barra de futbol, y ella la tomó, acariciándola lento, el calor de su palma quemándome. "Está perrona, como las Chivas en buena racha", dijo riendo, y me jaló hacia ella.

Me bajé los shorts suyos, encontrando su panocha ya mojada, hinchada de ganas. El olor era embriagador, almizcle puro de excitación. Metí un dedo, luego dos, sintiendo cómo se contraía alrededor, caliente y resbalosa. Ella arqueó la espalda, clavándome las uñas en la piel, el dolor mezclado con placer. "Chíngame ya, pendejo ardiente", suplicó, y no me hice de rogar. Me puse encima, frotando la punta contra su entrada, lubricándonos mutuamente. Entré despacio, centímetro a centímetro, sintiendo cada vena de su interior apretándome. El sonido era obsceno: húmedo, chasqueante, con sus jadeos roncos llenando la habitación.

Esto es mejor que cualquier gol de cabeza. Su cuerpo se mueve conmigo, perfecto, como si hubiéramos nacido para esto. La pasión de las Chivas nos unió, pero esto es nuestro propio campeonato.

La intensidad subió. La volteé a cuatro patas, agarrando sus caderas anchas, embistiéndola fuerte. El slap-slap de piel contra piel, el sudor chorreando por nuestras espaldas, el olor a sexo impregnando el aire. Ella gritaba "¡Más duro, cabrón! ¡Como el Rebaño atacando!", y yo obedecía, perdido en el ritmo. Sus tetas se mecían con cada empujón, yo las amasaba desde atrás, pellizcando pezones. Cambiamos posiciones: ella encima, cabalgándome como jineteza experta, sus muslos fuertes apretándome, el cabello azotándome la cara. Sentía su clítoris frotándose contra mí, sus gemidos volviéndose gritos ahogados.

El clímax se acercaba como el pitazo final. La puse de lado, una pierna en alto, penetrándola profundo mientras nos besábamos desesperados. Sus paredes se apretaron, ordeñándome, y ella explotó primero: "¡Me vengo, Alex! ¡Neta!", su cuerpo temblando, jugos calientes empapándonos. Eso me llevó al borde. Empujé una vez más, profundo, y descargué todo dentro, chorros calientes llenándola, el placer cegándome como luces de estadio. Colapsamos juntos, jadeando, piel pegajosa de sudor, corazones tronando al unísono.

En el afterglow, nos quedamos abrazados, el ventilador zumbando suave, el olor a sexo y vainilla flotando. "Gracias por invitarme desde Chivas Pasion pagina oficial", le dije, besando su frente húmeda. Ella rio bajito, trazando círculos en mi pecho. "Esto fue mejor que cualquier victoria del Rebaño. Pero la próxima, lo hacemos viendo el juego." Nos dormimos así, entrelazados, con la promesa de más noches de pasión. La página oficial nos juntó, pero lo que desatamos fue puro fuego mexicano, consensual y ardiente como el sol de Guadalajara.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a RelatosEroticos.mx.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.