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Pasión por lo que Haces Dibujo

7298 palabras

Pasión por lo que Haces Dibujo

Entré al depa en Polanco con el sol del atardecer colándose por las cortinas entreabiertas y ahí estabas tú mi morrita sentada frente al caballete con ese foco suave iluminando tu silueta. El aire olía a pintura fresca ese aroma terroso del óleo mezclado con un toque de tu perfume de vainilla que siempre me volvía loco. Tus manos se movían con una gracia hipnótica el lápiz raspando el papel en trazos firmes y decididos. Estabas perdida en tu mundo el cabello negro suelto cayendo sobre tus hombros desnudos solo con una blusa ligera de algodón que se pegaba un poco a tu piel por el calor de la tarde.

Me quedé en la puerta observándote en silencio sintiendo cómo mi pulso se aceleraba. Tu pasión por lo que haces dibujo siempre me ha fascinado wey cómo te entregas por completo tus ojos entrecerrados la lengua asomando apenas entre los labios mientras concentras. Era un desnudo abstracto el que dibujabas curvas sensuales que recordaban el contorno de un cuerpo femenino pero con tu estilo único salvaje y libre como las calles de la Roma un domingo por la mañana. Me acerqué despacio el piso de madera crujiendo bajo mis tenis y tú levantaste la vista sonriendo con esa chispa pícara.

¿Ya llegaste carnal? Ven mira esto está quedando chido neta.

Dijiste sin dejar el lápiz tu voz ronca por la concentración. Me paré detrás de ti mis manos en tus hombros sintiendo el calor de tu piel a través de la tela fina. Olía a ti a sudor ligero y a esa esencia de mujer que me ponía la verga dura en segundos. Bajé la mirada al dibujo las líneas sugerían pechos erectos caderas anchas y un sexo insinuado con sombras profundas. Mierda pensé esto es puro fuego.

Te masajeé los hombros despacio mis pulgares presionando los nudos de tensión que siempre te salían después de horas en esa pose. Gemiste bajito un sonido que vibró en mi pecho como un tamborazo en una fiesta de pueblo. "¿Qué tal si lo haces más real?" Murmuré pegando mi boca a tu oreja mi aliento caliente rozando tu lóbulo. Sentí cómo te erizabas los vellos de tu cuello parándose como soldados en alerta.

Acto uno cerrado pensé el deseo empezaba a bullir como el mole en olla lenta. Te volteaste en la silla tus rodillas rozando las mías y me jalaste de la playera para un beso rápido jugoso con sabor a chicle de tamarindo y café de la mañana. Tus labios suaves pero exigentes la lengua danzando con la mía en un duelo húmedo que me dejó jadeando. "Muéstrame" exigiste separándote con los ojos brillantes "quiero dibujarte a ti pendejo con toda tu pasión."

Nos mudamos al sillón grande de piel sintética que crujía bajo nuestro peso. Te acomodaste con el block en las piernas yo me quité la camisa quedando en jeans ajustados que ya no disimulaban mi erección. El cuarto se llenaba de sonidos el lápiz arañando el papel tu respiración entrecortada el zumbido del ventilador en el techo moviendo el aire cargado de promesas. Dibujabas mi torso mis abdominales marcados por las horas en el gym el pecho subiendo y bajando con cada mirada tuya que me desnudaba más que cualquier ropa.

El calor subía mis manos no aguantaban y empecé a acariciarte los muslos por debajo de tu falda corta la piel suave como pétalos de cempasúchil fresca. Subí despacio rozando el encaje de tus calzones ya húmedos neta mojada por dibujar. "No pares" susurraste mordiéndote el labio inferior mientras tu mano libre bajaba a mi bragueta desabrochándola con dedos expertos. Sentí el aire fresco en mi verga saltando libre dura palpitante con una gota de precum brillando en la punta como rocío matutino.

La tensión crecía como tormenta en el Popo nubes negras de deseo acumulándose. Te incorporaste dejando el dibujo a un lado y te sentaste a horcajadas sobre mí tus tetas rebotando suaves bajo la blusa. Las olí almizcle de tu arousal mezclándose con el óleo en el aire embriagador. Me quitaste la blusa de un tirón exponiendo tus pezones oscuros erectos como botones de chile piquín. Los chupé succionando fuerte el sabor salado de tu piel el gemido tuyo retumbando en mi boca como eco en la Basílica.

Ay wey fóllame con los ojos como dibujas pensé mientras lamía tu cuello bajando a tu ombligo.

Te bajé los calzones despacio saboreando el momento la tela pegajosa de tus jugos estirándose como hilo de caramelo. Tu panocha depilada brillaba húmeda labios hinchados invitándome. Metí dos dedos explorando el calor resbaladizo apretado tus paredes contrayéndose alrededor mío mientras tú arqueabas la espalda gimiendo "¡Sí carnal más!". El sonido de mis dedos chapoteando en tu humedad era obsceno delicioso como pozole hirviendo.

Escalada total tus uñas clavándose en mi espalda dejando surcos rojos que ardían placenteros. Me volteaste empujándome al sillón y te subiste encima frotando tu concha contra mi verga dura como fierro el glande rozando tu clítoris hinchado. "Tu pasión por lo que haces dibujo me prende tanto" te confesé la voz ronca mientras entrabas en mí centímetro a centímetro el estiramiento ardiente envolviéndome en terciopelo mojado. Cabalgaste lento al principio caderas girando en círculos perfectos como tus trazos en el papel el sudor perlando tu frente goteando en mi pecho salado.

El ritmo aumentaba tus tetas botando al compás slap slap contra tu piel el sillón gimiendo en protesta. Olía a sexo puro a panocha chorreando a verga palpitante el aroma animal mezclado con pintura creando una sinfonía olfativa. Tus ojos fijos en los míos internos gritando soy tuya entrégate. Agarré tus nalgas apretando la carne firme separándolas para hundirme más profundo tocando ese punto que te hacía temblar convulsionar.

"¡Córrete conmigo!" Rugiste clavándome las uñas y aceleraste follándome con furia salvaje como jaguar en celo. Sentí el orgasmo subir desde las bolas un volcán erupcionando chorros calientes llenándote mientras tú gritabas tu concha ordeñándome leche espesa desbordándose por mis huevos. El mundo se volvió blanco pulsos retumbando oídos zumbando cuerpos pegajosos temblando en éxtasis compartido.

Caímos exhaustos tú sobre mi pecho el corazón tuyo latiendo contra el mío como tambores gemelos. El aire pesado de nuestros jadeos el olor a corrida y sudor envolviéndonos como cobija. Te besé la frente suave murmurando "Eres increíble tu pasión por lo que haces dibujo es lo que me enamora cada trazo tuyo me folla el alma."

Nos quedamos así un rato recuperando el aliento el dibujo olvidado en el piso testigo mudo de nuestra entrega. Te levantaste despacio mis manos siguiendo tus curvas memorizando cada centímetro. "Vamos a terminarlo juntos" propusiste con sonrisa pícara recogiendo el lápiz. Yo te seguí desnudos oliendo a sexo fresco listos para más arte y más pasión.

En ese momento supe que esto era nuestro ritual eterno tu pasión por lo que haces dibujo encendiendo fuegos que no se apagaban nunca solo avivados con cada trazo cada caricia cada corrida compartida. La noche caía sobre la ciudad luces de neón parpadeando como estrellas caídas y nosotros dos envueltos en nuestro propio universo de piel y papel.

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