La Pasion de Cristo Animado
En las calles vibrantes de la Roma en Ciudad de México te topas con él durante la noche de un viernes cualquiera. El aire huele a tacos al pastor asándose en la esquina y a las flores de bugambilia que trepan por las fachadas coloniales. La música de un mariachi lejano retumba suave mezclándose con el bullicio de la gente saliendo de los antros. Tú vas con tus cuates celebrando el fin de semana pero algo te hace voltear. Ahí está Cristo animado como el demonio con su sonrisa pícara y ojos que brillan bajo las luces neón de un bar chido.
Órale wey te dice acercándose con esa confianza que te eriza la piel ¿qué pedo contigo tan guapa por aquí? Su voz grave resuena en tu pecho como un tamborazo zacatecano. Cristo no es cualquier pendejo es un morro alto moreno con tatuajes que asoman por el cuello de su camisa negra ajustada marcando cada músculo de su torso. Huele a colonia fresca con un toque de sudor masculino que te hace mojar los labios sin querer. Te invita una chela y platican de la vida en la CDMX de cómo la ciudad late como un corazón en pasion desbordada.
La tension crece con cada mirada que se cruza. Sus dedos rozan los tuyos al pasarte la cerveza fría y sientes un chispazo eléctrico que sube por tu brazo directo al entrepierna.
¿Qué chingados me pasa con este vato?piensas mientras él te cuenta que su apodo viene de la pasión de Cristo animado esa que lo hace vivir al límite sin miedos ni pendejadas. Neta te prende su forma de hablar tan directa tan mexicana con ese acento chilango que te calienta la sangre.
Acto seguido te lleva a bailar en la pista improvisada del bar. Sus manos en tu cintura te aprietan suave pero firme guiándote al ritmo de un cumbia rebajada que hace vibrar el piso. Sientes su aliento caliente en tu oreja me late tu flow mamacita murmura y tú respondes apretándote contra su verga que ya se nota dura presionando tus nalgas. El olor a su piel sudada mezclado con el humo de los cigarros y el perfume de las morras cercanas te marea de deseo. Tus pezones se endurecen rozando la tela de tu blusa y un calor húmedo se acumula entre tus piernas.
Salen del bar caminando por Insurgentes el viento nocturno refresca tu cara pero no apaga el fuego que arde adentro. Cristo te jala a un callejón discreto iluminado por un farol viejo donde las paredes grafiteadas susurran secretos. ¿Quieres que te muestre mi pasion verdadera? pregunta con ojos que devoran tu boca. Asientes mordiéndote el labio y él te besa con hambre salvaje su lengua invadiendo la tuya saboreando a tequila y menta. Sus manos recorren tu espalda bajando a tus caderas amasando tu carne con urgencia.
Te recarga contra la pared áspera que raspa tu piel a través del vestido pero el dolor se mezcla con placer. Cristo se arrodilla despacio besando tu cuello bajando por tu escote hasta lamer tus chichis por encima de la tela.
Neta este wey sabe lo que hacegimes internamente mientras él sube tu falda exponiendo tus muslos temblorosos. Su aliento caliente roza tu panocha ya empapada y sientes su nariz hundida en tu aroma almizclado de mujer en celo.
Con dedos expertos aparta tu tanga y lame tu clítoris hinchado chupando suave al principio luego con más fuerza haciendo que tus rodillas flaqueen. El sonido húmedo de su boca devorándote se mezcla con tus jadeos ahogados y el lejano claxon de un vocho. ¡Ay cabrón qué rico! gritas bajito agarrando su cabello negro revuelto. Él gime contra tu piel vibrando tu carne sensible y mete dos dedos gruesos dentro de ti curvándolos justo en ese punto que te hace ver estrellas. El jugo de tu excitación chorrea por sus nudillos lubricando cada embestida.
La tension sube como la marea en Acapulco. Lo jalas arriba besándolo con furia probando tu propio sabor salado en su lengua. Desabrochas su chamarra y camisa revelando su pecho velludo marcado por cicatrices de vida callejera pero chidas. Tus uñas arañan su piel oliendo a hombre puro mientras él te levanta una pierna enganchándola en su cadera. Su verga sale libre enorme venosa palpitando contra tu entrada húmeda. ¿Estás lista para la pasion de Cristo animado? susurra y tú respondes sí wey métemela ya.
Empuja despacio abriéndote centímetro a centímetro llenándote hasta el fondo. Sientes cada vena frotando tus paredes internas el calor de su carne fundiéndose con la tuya. Gimes alto el placer doliendo delicioso mientras él empieza a bombear lento profundo. El slap slap de sus huevos contra tu culo resuena en el callejón como un ritmo prohibido. Sudor perla su frente goteando en tus tetas y lo lames salado mezclándose con el beso que no para.
Acelera el paso sus caderas chocando las tuyas con fuerza animal. Tus paredes se contraen ordeñando su pinga gruesa y él gruñe ¡qué chingona tu panocha te aprieta como virgen! Tus pezones rozan su pecho erizándote más el olor a sexo crudo impregna el aire denso. Piensas en cómo su pasión de Cristo animado te ha poseído transformando una noche cualquiera en éxtasis puro. La presión crece en tu vientre bajo un nudo apretándose listo para estallar.
Lo volteas contra la pared ahora tú mandas cabalgándolo con furia tus nalgas rebotando en su regazo. Él agarra tus chichis pellizcando los pezones duros mientras tú mueles tu clítoris contra su pubis.
¡Voy a venirme cabrón!anuncias y él responde ¡Dámelo todo mamacita! El orgasmo te azota como rayo olas de placer convulsionando tu cuerpo chorreando jugos por su verga. Él ruge segundos después llenándote con chorros calientes de leche espesa que se derrama mezclándose con la tuya.
Caen jadeando abrazados el corazón latiéndoles como tambores en fiesta. El callejón ahora huele a semen y sudor satisfecho el fresco de la noche calma sus pieles ardientes. Cristo te besa la frente suave neta fuiste la mejor pasion de mi vida animada dice riendo bajito. Tú sonríes sintiendo su semilla tibia adentro un recordatorio pegajoso de la conexión brutal.
Caminan de regreso a la avenida tomados de la mano riendo de tonterías chilangas. La ciudad sigue latiendo ajena a su secreto pero tú sientes el eco de esa pasión de Cristo animado en cada paso en cada pulso acelerado. Mañana será otro día pero esta noche queda grabada en tu piel en tu alma lista para revivirla en sueños calientes. Órale qué chido fue todo.