Relatos Prohibidos
Inicio Hetero Ver Película Pasión Obsesiva Online Gratis En Español Desata Mi Fuego Interno Ver Película Pasión Obsesiva Online Gratis En Español Desata Mi Fuego Interno

Ver Película Pasión Obsesiva Online Gratis En Español Desata Mi Fuego Interno

6489 palabras

Ver Película Pasión Obsesiva Online Gratis En Español Desata Mi Fuego Interno

Estaba sola en mi depa de la Condesa, con el calor de la noche de verano pegándome en la piel como una promesa pecaminosa. Era viernes, wey, y neta que no tenía planes. Mi carnala se había ido de pachanga y yo, Ana, de veintiocho pirulos, me sentía como pendeja sentada en el sillón con el ventilador zumbando como mosca cojonuda. ¿Qué chingados hago? pensé, mientras el sudor me corría por el escote de mi blusita holgada.

Agarré el laptop, abrí el navegador y tecleé rápido: ver película pasión obsesiva online gratis en español. ¡Órale! Salió un link chido, de esos sitios pirata que siempre salvan el día. La peli se llamaba Pasión Obsesiva, una historia de una tipa que se obsesiona con un vato hasta el punto de volverse loca de deseo. Le di play y me acomodé, con las piernitas cruzadas sobre el puff, el cuarto iluminado solo por la pantalla y una lamparita tenue que olía a vainilla de mi vela derretida.

Desde los primeros minutos, la cosa se puso intensa. La prota, una morra despampanante con curvas que mataban, miraba al galán con ojos que gritaban te quiero devorar. Él era puro macho alfa, con torso marcado y una sonrisa que derretía bragas. Escuché sus respiraciones agitadas en los speakers, el roce de sus ropas al quitárselas, y sentí un cosquilleo traicionero entre las piernas.

Neta, esto está cabrón. Mi cuerpo se está despertando solo
, me dije, mientras el aroma de mi propia excitación empezaba a mezclarse con el de la vela.

La escena subió de tono: ella lo besaba con hambre, lamiéndole el cuello, y él le manoseaba las nalgas con manos rudas pero tiernas. Mi pulso se aceleró, el corazón me latía en las sienes como tamborazo zacatecano. Sin pensarlo, metí la mano por debajo de mi shortcito de algodón, rozando mi panocha ya húmeda. Qué rico se siente, gemí bajito, imitando los jadeos de la pantalla. El sudor me perlaba la frente, el aire caliente del ventilador me erizaba la piel.

De repente, un golpe en la puerta me sacó del trance. ¡Puta madre! Salté como resorte, pausando la peli. —¿Quién madres? —grité, ajustándome la blusa.

—Soy Marco, tu vecino, ¿todo bien? Oí ruidos raros... ¿o es que estás viendo porno? —Su voz grave, con ese acento chilango juguetón, me puso la piel chinita.

Abrí la puerta y ahí estaba él, en playera ajustada que marcaba sus pectorales y jeans que le quedaban como pintados en el paquete. Marco, el morro de treinta, gym adicto y soltero empedernido del depa de al lado. Siempre nos echábamos carrilla, pero esta noche sus ojos cafés brillaban con curiosidad pícara.

—Pasa, wey, no es porno... bueno, casi. Estoy viendo una peli chida: Pasión Obsesiva. ¿Quieres? —le dije, sintiendo el calor subirle a las mejillas.

Entró riendo, oliendo a jabón fresco y colonia masculina que me mareó. —¡Neta! ¿ver película pasión obsesiva online gratis en español? Qué onda, déjame ver. —Se sentó a mi lado en el sillón, tan cerca que su muslo rozó el mío, enviando chispas por mi espinazo.

Reanudé la peli, y el silencio se cargó de electricidad. En pantalla, la pareja ya estaba enredada en sábanas revueltas, ella montándolo con gemidos que retumbaban en el cuarto. Marco se removió incómodo, su respiración pesada. Lo miré de reojo: tenía las manos apretadas en las rodillas, el bulto en sus jeans creciendo como invitación.

No aguanto más. Su calor me quema, su olor me enloquece
, pensé, mientras mi mano rozaba accidentalmente la suya. Él no la quitó. Al contrario, entrelazó sus dedos con los míos, apretando suave.

—Ana... esto me está poniendo como loco —murmuró, su aliento cálido en mi oreja.

—A mí también, carnal. ¿Quieres... pausar? —susurré, pero mi cuerpo gritaba lo contrario.

No pausamos. En cambio, giró mi cara hacia él y me besó. ¡Qué beso, wey! Sus labios carnosos devorando los míos, lengua juguetona explorando mi boca con sabor a menta y deseo puro. Gemí contra él, el sonido ahogado por su boca. Sus manos subieron por mi blusa, acariciando mi cintura sudorosa, subiendo hasta mis tetas plenas, pellizcando los pezones ya duros como piedritas.

Me recargué en el sillón, él encima, su peso delicioso oprimiéndome. Le quité la playera, lamiendo su pecho salado, oliendo su piel tostada por el sol mexicano. —Qué rico hueles, pendejo —le dije entre besos, arañándole la espalda.

—Tú eres una diosa, Ana. Neta, te quiero chingar desde hace meses —gruñó, bajándome el short y las tanguitas de un jalón. Su boca bajó por mi vientre, besando cada centímetro hasta llegar a mi centro palpitante. Lamidas expertas en mi clítoris, chupando mi jugo dulce como nectar. Grité, arqueándome, el ventilador soplando aire fresco en mi piel expuesta mientras olas de placer me recorrían.

Lo empujé al puff, desabrochándole los jeans. Su verga saltó libre, gruesa y venosa, palpitando con pre-semen brilloso. La tomé en mi mano, sintiendo su calor y dureza, masturbándolo lento mientras lo besaba. —Dame esa leche, Marco, le rogué, pero él me volteó, poniéndome a cuatro.

Entró en mí de un empujón suave, llenándome hasta el fondo. ¡Ay, cabrón! El roce de su pubis contra mi culo, sus bolas golpeándome, el slap-slap de piel contra piel mezclado con nuestros gemidos y la peli de fondo. Sudor goteando, olores a sexo crudo impregnando el aire, sus manos apretando mis caderas mientras me embestía con ritmo creciente. Sentí el orgasmo subir como tsunami, mis paredes contrayéndose alrededor de su verga.

—¡Me vengo, Ana! —rugió, y su leche caliente me inundó, pulsos calientes que me llevaron al clímax conmigo. Gritamos juntos, cuerpos temblando, colapsando en un enredo sudoroso.

Después, recostados en el sillón con la peli ya terminada, su cabeza en mi pecho, caricias perezosas. El cuarto olía a nosotros, a pasión saciada. —Qué chingón estuvo eso, murmuró, besándome el ombligo.

Sonreí, pasando dedos por su pelo revuelto.

Quién iba a decir que buscar ver película pasión obsesiva online gratis en español me traería esto. Mi obsesión ahora es él
. Afuera, la ciudad zumbaba indiferente, pero en mi depa, el fuego ardía eterno.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a RelatosEroticos.mx.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.