Pasión Sarah Brightman Fernando Lima Letra en Español Desatada
Alejandra se recostó en el sofá de su departamento en la Condesa, con el calor de la noche mexicana envolviéndola como una caricia prohibida. El aire olía a jazmín del balcón y al vino tinto que compartía con Marco, su amante de ojos oscuros y sonrisa pícara. Habían cenado tacos de suadero en el puesto de la esquina, riendo como chavos, pero ahora la atmósfera se cargaba de algo más intenso. Qué chido estar aquí con él, pensó ella, mientras sus dedos jugaban con el borde de la copa.
—Oye, carnal, ponme algo romántico —le dijo Marco, acercándose hasta que su muslo rozó el de ella. Su piel tibia mandaba chispas directas a su entrepierna.
Alejandra sonrió, sacando su celular. Recordaba una canción que había oído en un café de Polanco, una que le erizaba la piel. Tecleó rápido: pasion sarah brightman fernando lima letra en español. La pantalla se iluminó con la letra completa, y al dar play, las voces de Sarah Brightman y Fernando Lima llenaron la habitación como un susurro celestial y ardiente.
En la pasión de tus ojos me pierdo
Tu voz me envuelve como fuego lento...
Las palabras en español fluían suaves, cargadas de anhelo. Alejandra sintió un cosquilleo en el vientre. Marco se inclinó, su aliento cálido contra su cuello. —Pasión, murmuró él, repitiendo la letra. —Suena a nosotros, ¿no?
Ella asintió, el corazón latiéndole fuerte. Sus manos se encontraron, dedos entrelazados, y el roce era eléctrico, como si la canción los uniera en un ritual secreto. El aroma de su colonia, mezclado con el sudor ligero de la noche, la mareaba. Quiero que me toque ya, se dijo, mientras la voz de Fernando Lima subía en intensidad, prometiendo entrega total.
Marco la jaló suavemente hacia él, y bailaron despacio en la sala, cuerpos pegados al ritmo de la música. Sus caderas se mecían, rozándose con promesa. Ella sentía la dureza creciente contra su vientre, y un jadeo se le escapó. —Estás bien puesto, wey —susurró ella con picardía mexicana, mordiéndose el labio.
Él rio bajito, voz ronca. —Tú me traes loco, mi reina. Esa canción... neta me prende.
La tensión crecía como el calor en su piel. Sus labios se rozaron primero, suaves, probando el sabor salado del vino en la boca del otro. Luego el beso se profundizó, lenguas danzando como las voces en la letra. Alejandra deslizó las manos bajo su camisa, palpando los músculos duros de su espalda, el tacto áspero de vello que la excitaba. Olía a hombre, a deseo puro.
Se separaron un segundo, jadeantes. La canción seguía: Tu cuerpo llama al mío en la noche oscura. Marco la miró con ojos hambrientos. —¿Seguimos la letra? —preguntó, voz temblorosa de anticipación.
—Órale, pues —respondió ella, guiándolo al cuarto. El colchón los recibió con un suspiro suave, sábanas frescas contra su piel ardiente.
En el medio del deseo, todo escalaba. Marco besó su cuello, chupando suave hasta dejar una marca rosada que ella adoraba. Sus manos expertas desabrocharon su blusa, exponiendo sus senos plenos al aire. El pezón se endureció al instante bajo su mirada. —Qué ricas estás —gruñó él, tomándolos en la boca, lengua girando lenta, succionando con hambre.
Alejandra arqueó la espalda, un gemido gutural escapando de su garganta. Siento su boca como fuego, me moja toda. Sus uñas arañaron su espalda, urgiéndolo. Bajó las manos a su pantalón, liberando su verga tiesa, palpitante. La tocó despacio, sintiendo la piel suave sobre la dureza, el calor que emanaba. Un chorrito de pre-semen mojó su palma, olor almizclado invadiendo sus sentidos.
—Te quiero adentro —susurró ella, voz ronca. Pero él no apresuró. La volteó boca abajo, besando su espinazo, bajando hasta las nalgas redondas. Sus dedos se colaron en su calzón, encontrándola empapada. —Estás chorreando, mi amor —dijo, metiendo un dedo, luego dos, curvándolos para rozar ese punto que la hacía temblar.
El sonido húmedo de sus movimientos se mezclaba con sus jadeos y la música de fondo, ahora en repeat. Pasión Sarah Brightman Fernando Lima letra en español, repetía su mente como mantra erótico. Ella empujaba contra su mano, caderas ondulando, el placer subiendo en oleadas. Sudor perlaba su piel, goteando salado que él lamía de su espalda.
Marco se quitó la ropa rápido, su cuerpo desnudo presionando contra el de ella. La penetró despacio desde atrás, centímetro a centímetro, estirándola deliciosamente. —¡Ay, qué rico! —gritó ella, sintiendo cada vena, cada pulso. Él embestía suave al principio, luego más fuerte, piel contra piel en palmadas rítmicas.
Se voltearon, ella encima ahora, cabalgándolo con furia. Sus senos rebotaban, él los apretaba, pellizcando pezones. El olor a sexo llenaba el cuarto, almizcle y sudor, embriagador. Alejandra clavaba las uñas en su pecho, mirándolo a los ojos. Es mío, todo mío en esta pasión. La letra resonaba: En tus brazos me rindo, pasión eterna.
El clímax se acercaba como tormenta. Marco la volteó de nuevo, misionero profundo, besándola mientras la follaba con embestidas potentes. Ella envolvía sus piernas en su cintura, sintiendo bolas contra su culo, verga golpeando su fondo. —¡Ven conmigo! —rogó ella, y él aceleró, gruñendo.
Explosión. Alejandra se corrió primero, paredes contrayéndose alrededor de él, jugos calientes chorreando. Gritos ahogados, cuerpo convulsionando, placer cegador. Marco la siguió, llenándola con chorros calientes, su semilla marcándola. Colapsaron juntos, pegajosos, jadeantes.
En el afterglow, la canción terminaba suave. Marco la abrazó, besando su frente sudada. —Esa pasión Sarah Brightman Fernando Lima letra en español fue perfecta para nosotros —murmuró.
Alejandra sonrió, satisfecha, el cuerpo pesado de placer. Qué chingón fue, pensó, mientras el sueño los envolvía en la noche mexicana. Su conexión era más que carne; era fuego eterno, como la canción que los había unido.