Pasión y Muerte de Jesús PDF
Estabas tirado en el sillón de tu depa en Polanco una tarde de esas que el sol de México City te achicharra la piel a través de las cortinas. Neta aburrido wey navegando en la red cuando te salió un link rarito: Pasión y Muerte de Jesús PDF. Pensaste que era puro rollo religioso pa un trabajo de la uni o algo así así que le diste click y lo bajaste rapidito. Ábrelo y ¡órale! No era la biblia ni madres era una historia cabrona erótica donde Jesús y una Magdalena bien nalgona se daban con todo en el desierto el sudor el polvo y las caricias que te ponían la verga como piedra.
Sentiste el calor subiendo por tu pecho el pulso acelerándose mientras leías las descripciones: los labios salados de ella besando el pecho moreno de él el olor a tierra caliente mezclándose con el almizcle de sus sexos húmedos.
Chingado esto está perrón me voy a acabar aquí nomáspensaste pero te aguantaste. Agarraste el cel y le marcaste a Daniela tu carnala de toda la vida esa morra que siempre andaba lista pa un revolcón consentido y chido. "Wey ven a mi depa ya encontré un PDF de la verga que te va a poner loca" le dijiste con la voz ronca ya imaginándola.
Media hora después Daniela llegaba con su jeans ajustado que le marcaba el culo redondo y una blusa escotada que dejaba ver el valle entre sus chichis firmes. Olía a perfume de vainilla y a esa esencia femenina que te volvía loco. "Qué onda Jesús qué traes" dijo riendo mientras se echaba en el sillón a tu lado sus piernas rozando las tuyas. Le pasaste la laptop y empezó a leer el Pasión y Muerte de Jesús PDF. Sus ojos se abrieron grandes la respiración se le aceleró y viste cómo se mordía el labio inferior esa señal que neta sabías que significaba estoy mojada.
"Esto es pecaminoso pero qué rico suena" murmuró ella acercándose más. El aire del cuarto se cargó de tensión el zumbido del tráfico allá abajo en la avenida se mezclaba con el latido de sus corazones. Sus manos se encontraron sobre el teclado dedos entrelazados y de pronto sus labios chocaron en un beso hambriento. Su boca sabía a chicle de fresa y tequila del trago que se había echado antes la lengua suya danzando con la tuya suave pero exigente. Sentiste sus uñas clavándose en tu nuca un toque que te erizaba la piel.
La cargaste en brazos hasta la recámara el colchón hundiéndose bajo su peso mientras la blusa volaba por los aires revelando sus tetas perfectas con pezones duros como piedras de obsidiana. Qué chingonas pensaste lamiendo uno succionándolo con hambre oyendo sus gemidos bajos roncos como el maullido de una gata en celo. "Sí Jesús chúpamelas así" jadeó ella arqueando la espalda el olor de su piel sudada invadiendo tus fosas nasales un aroma salado y dulce que te hacía babear.
Le bajaste el jeans despacio saboreando cada centímetro de sus muslos firmes la piel suave como seda bajo tus palmas ásperas. Su panocha ya brillaba de jugos el vello recortado húmedo invitándote. Te arrodillaste entre sus piernas abiertas el calor de su sexo golpeándote la cara mientras lamías despacio desde el clítoris hinchado hasta el hoyo palpitante. Sabía a miel salada pura esencia de mujer sus caderas moviéndose contra tu boca los gemidos subiendo de volumen "¡Ay wey qué rico tu lengua me vas a matar!". Tus manos amasaban sus nalgas redondas apretándolas sintiendo los músculos contraerse con cada lamida.
Pero Daniela no era de quedarse atrás. Te empujó sobre la cama desabrochándote el cinturón con dedos ansiosos. Tu verga saltó libre dura venosa palpitando en el aire fresco de la habitación. "Mira nomás qué pedazo de Cristo" bromeó ella refiriéndose al PDF guiñándote el ojo antes de metérsela a la boca profunda hasta la garganta. El calor húmedo de su succión te volvió loco el sonido chapoteante de saliva y piel el roce de sus labios estirados.
La chingada esto es mejor que cualquier pornorugiste en tu mente mientras le cogías el pelo suave guiándola en el ritmo sus ojos mirándote con lujuria pura empoderada queriendo darte placer tanto como recibirlo.
La tensión crecía como tormenta el sudor nos pegaba la piel el olor a sexo llenando el cuarto mezclado con el jazmín del ambientador. La volteaste boca abajo admirando su espalda curva el culo alzado perfecto invitador. Le diste nalgadas suaves que resonaban plaf plaf enrojeciéndole la piel mientras ella gemía "Más papi dame más". Metiste dos dedos en su coño chorreante curvándolos para tocar ese punto que la hacía temblar los jugos corriéndole por las piernas.
"Ya no aguanto fóllame Jesús hazme tuya" suplicó volteándose para mirarte con ojos vidriosos de deseo. Te pusiste encima de ella piernas entrelazadas la verga rozando su entrada húmeda resbaladiza. Entraste despacio centímetro a centímetro sintiendo las paredes calientes apretándote como guante de terciopelo. "¡Ay sí qué grande qué rica!" gritó ella clavándote las uñas en la espalda el dolor placentero mezclándose con el éxtasis. Empezaste a bombear lento al principio saboreando cada embestida el slap slap de pelvis contra pelvis sus tetas rebotando contra tu pecho.
El ritmo subió la cama crujiendo bajo nosotros el cabecero golpeando la pared como tambores aztecas. Su aliento caliente en tu oreja susurros sucios "Cógeme duro como en el PDF esa pasión de Jesús pero carnal wey". Sentías su coño contrayéndose ordeñándote el sudor goteando de tu frente a su boca abierta que lo lamía ansiosa. Tus bolas se tensaban el orgasmo acercándose como la muerte misma esa petite mort que prometía el título.
La volteaste a cuatro patas agarrándole las caderas anchas embistiéndola profundo el culo ondulando con cada choque. El olor de su arousal intenso te mareaba el sonido de su panocha chupando tu verga empapada. "Me vengo me vengo" chilló ella el cuerpo convulsionando el coño apretando como tenaza ordeñándote. Eso te llevó al borde "Yo también Daniela tu muerte mi pasión" gruñiste descargando chorros calientes dentro de ella el placer explotando en olas cegadoras el mundo reduciéndose a ese pulso eterno.
Colapsaron juntos jadeantes el semen goteando entre sus muslos mezclado con sus jugos el cuarto oliendo a sexo crudo y satisfacción. Te quedaste dentro de ella quieto sintiendo los latidos de su corazón contra el tuyo las caricias perezosas en tu espalda. "Ese PDF fue el mejor afrodisíaco wey" murmuró ella riendo besándote el cuello.
Neta la pasión y la muerte nunca supieron tan chingonaspensaste mientras el sol se ponía tiñendo la habitación de rojo como sangre divina.
Se quedaron así enredados horas después pidiendo tacos por delivery riendo del PDF que había desatado todo. Daniela se acurrucó en tu pecho su mano trazando círculos en tu piel aún sensible. "Deberíamos escribir nuestra propia versión" dijo soñolienta. Y tú solo sonreíste sabiendo que esa noche la pasión había renacido y la muerte solo era el preludio al siguiente round.