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Ver Pelicula Diario de una Pasion Online Despierta la Pasión Prohibida

7303 palabras

Ver Pelicula Diario de una Pasion Online Despierta la Pasión Prohibida

Era una noche calurosa en el departamento de Coyoacán, con el aire cargado del aroma a jazmín que trepaba por la ventana abierta. Tú, sentado en el sillón mullido, con las luces bajas y una cerveza fría en la mano, mirabas a Karla, tu carnala desde hace dos años. Ella, con su piel morena brillando bajo la luz tenue de la tele, se acurrucaba a tu lado, vestida solo con una camisola ligera que dejaba ver el contorno de sus pechos firmes. Neta, wey, esta noche vamos a ponernos románticos, te dijo con esa sonrisa pícara que te ponía la verga dura al instante.

—Órale, ¿qué peliculón vemos? —preguntaste, pasando el brazo por sus hombros suaves, sintiendo el calor de su cuerpo filtrarse a través de la tela delgada.

Ver película Diario de una Pasion online, carnal. Esa que todos dicen que es puro amor y desmadre emocional. La encontré en una página chida, gratis y en HD —respondió ella, sacando su laptop y acomodándola en la mesita de centro. Sus dedos volaban por el teclado, y pronto la pantalla se iluminó con la intro de la peli, el lago sereno y esa música que te eriza la piel.

Te recargaste, oliendo su perfume mezclado con el sudor ligero de la noche mexicana, ese olor a mujer que te volvía loco. La película empezó, Noah y Allie jóvenes, con esa química que saltaba de la pantalla. Tú sentías el pulso acelerarse mientras veías sus miradas, sus toques inocentes que prometían más. Karla se pegó más a ti, su muslo rozando el tuyo, y notaste cómo su respiración se volvía un poquito más profunda con cada escena.

¿Por qué carajos esta peli me está prendiendo tanto? Es como si estuviera viendo nuestra propia historia, pero con más fuego, pensaste, mientras tu mano bajaba despacito por su espalda.

Acto uno de la peli avanzaba, el primer beso bajo la lluvia, y Karla soltó un suspiro. —Mira eso, wey, qué rico se ven. Me dan ganas de... —no terminó la frase, solo te miró con ojos brillantes, lamiéndose los labios carnosos.

La tensión crecía como el calor en tu pecho. La película seguía, saltos en el tiempo, promesas rotas, pero siempre esa pasión latente. Tú ya no prestabas tanta atención a la pantalla; tu mundo era el roce de los dedos de Karla en tu pecho, bajando juguetona hacia tu abdomen. El sonido de la lluvia en la peli se mezclaba con el zumbido del ventilador y los latidos de tu corazón. Olías su arousal, ese aroma dulce y almizclado que salía de entre sus piernas cuando se excitaba.

—Ven pa'cá —murmuró ella, girándose para sentarse a horcajadas sobre ti. Su camisola se subió, revelando sus nalgas redondas y firmes, y sentiste su calor húmedo presionando contra tu entrepierna a través del short. La besaste, saboreando su boca con sabor a tequila y menta, lenguas enredándose como Noah y Allie en el agua.

La peli seguía de fondo, voces apasionadas hablando de amores eternos, pero tú estabas en tu propio diario de pasión. Tus manos exploraban su piel suave, apretando sus tetas perfectas, pellizcando los pezones duros que se erguían como botoncitos ansiosos. Ella gemía bajito, ay, cabrón, no pares, moviendo las caderas en círculos lentos, frotándose contra tu verga que ya palpitaba dura como piedra.

Internalmente luchabas: Quiero devorarla ya, pero hay que alargar esto, hacerla suplicar como en la peli. Le quitaste la camisola con calma, admirando su cuerpo desnudo, curvas mexicanas puras, caderas anchas listas para el meneo. Bajaste la boca a su cuello, mordisqueando suave, lamiendo el sudor salado que perlaba su clavícula. Ella arqueó la espalda, gimiendo más fuerte, el sonido ahogado por el clímax emocional en pantalla.

Escalada gradual: la acostaste en el sillón, besando su vientre plano, bajando hasta su monte de Venus depilado, oliendo su esencia femenina que te mareaba. —Estás chingona mojada, mi reina —le dijiste, voz ronca, y ella rio nerviosa, todo por ver esa película Diario de una Pasion online, wey, me puso caliente.

Tu lengua tocó su clítoris hinchado, saboreando su néctar dulce y salado, como el mar de la peli. Ella se retorcía, manos en tu pelo, ¡Sí, así, chúpame rico! Lamías despacio, círculos, succionando suave, sintiendo sus muslos temblar contra tus mejillas. El sabor era adictivo, su panocha palpitando, jugos corriendo por tu barbilla. La película llegaba a la escena del remo, cuerpos entrelazados, y Karla gritó bajito, corriéndose en tu boca con espasmos que la dejaron jadeante, piel erizada.

Pero no paraste ahí. La levantaste, la llevaste a la cama king size, con sábanas frescas oliendo a lavanda. Ella te desvistió febril, liberando tu verga gruesa y venosa, besándola con devoción. —Mira qué mamalona, toda para mí —dijo, lamiendo la punta, saboreando el pre-semen salado. Te mamó profundo, garganta apretada, saliva chorreando, sonidos húmedos que competían con el diálogo lacrimoso de la peli aún sonando lejano.

Esta chava me va a matar de placer, neta su boca es un vicio, pensaste, mientras tus caderas empujaban suave, follándole la boca con cuidado.

La intensidad subía, psychological tension: recordabas sus peleas pasadas, como Allie y Noah, pero esto era real, puro deseo mexicano sin dramas. La pusiste boca abajo, nalgas en pompa, y entraste despacio en su coño empapado. ¡Ay, Diosito, qué rica! gritó ella, paredes calientes envolviéndote, apretando como guante de terciopelo húmedo. Embestidas lentas al inicio, sintiendo cada vena rozar sus pliegues, el slap de piel contra piel, olor a sexo llenando la habitación.

Aceleraste, manos en sus caderas, jalando su pelo suave, ella empujando hacia atrás, cógeme duro, mi amor, hazme tuya como en esa película. Sudor goteando, pechos rebotando, gemidos roncos mezclados con la banda sonora romántica. Cambiaron posiciones: ella encima, cabalgando salvaje, tetas saltando, uñas en tu pecho. Tú abajo, chupando pezones, mordiendo suave, sintiendo su clítoris frotarse contra tu pubis.

El clímax se acercaba, tensión al máximo: No aguanto más, voy a explotar. —Córrete conmigo, Karla, lléname —suplicó ella, y lo hiciste, verga hinchándose, chorros calientes inundándola mientras ella convulsionaba, coño ordeñándote, gritos ahogados en tu cuello. Olas de placer, pulsos sincronizados, el mundo disolviéndose en éxtasis puro.

Afterglow: cayeron exhaustos, cuerpos pegajosos de sudor y fluidos, respiraciones entrecortadas. La película terminaba en la tele, créditos rodando, pero su pasión era eterna. Karla se acurrucó en tu pecho, dedo trazando círculos en tu piel. —Ver película Diario de una Pasion online fue lo mejor, wey. Despertó lo que ya sabíamos: nos tenemos locos el uno al otro, murmuró, besándote suave.

Tú sonreíste, oliendo su pelo, sintiendo su corazón latir contra el tuyo. El jazmín entraba por la ventana, noche mexicana envolviéndolos. No había diario escrito, pero su historia era viva, carnal, llena de promesas de más noches así. En ese momento, supiste que esto era amor de verdad, pasión que no se apaga, como la lluvia eterna de la peli.

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