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Figuras de la Pasion Pelicula Ardiente

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Figuras de la Pasion Pelicula Ardiente

Sofía se recostó en el sofá de su departamento en la Condesa, con el aire cargado del aroma a jazmín de su vela favorita y el leve toque de tequila reposado que acababa de servir. Mateo, su novio de dos años, se sentó a su lado, su mano grande y cálida rozando casualmente su muslo desnudo bajo la falda corta. Órale, este wey siempre sabe cómo encender la chispa, pensó ella, sintiendo un cosquilleo que subía por su piel morena.

"¿Qué vamos a ver esta noche, mi reina?", preguntó Mateo con esa voz ronca que la hacía derretirse, mientras encendía la tele grande de pantalla plana. Sofía sonrió pícara, sacando el control remoto.

"Una figuras de la pasion pelicula que encontré en streaming, se ve bien intensa. Dicen que es puro fuego mexicano, con actores que parecen tallados por los dioses."

Mateo levantó una ceja, sirviéndole un trago. "Suena chido. Ponla, a ver si nos prende el mood." La película empezó: Figuras de la Pasión, una historia de amantes prohibidos en las playas de Puerto Vallarta, con cuerpos aceitados brillando bajo el sol, miradas que prometían tormentas de placer. La música de mariachi sensual envolvía la habitación, y Sofía sintió su pulso acelerarse al ver a la protagonista, una morena de curvas perfectas, besando al galán con hambre devoradora.

El calor del tequila bajaba ardiente por su garganta, mezclándose con el perfume masculino de Mateo, ese olor a sándalo y sudor limpio que la volvía loca. Su mano, que antes rozaba inocente, ahora apretaba suave su muslo, subiendo centímetro a centímetro.

¿Por qué carajos esta película me está poniendo tan caliente? Es como si las figuras de pasión en la pantalla fueran un espejo de lo que siento por él
, se dijo Sofía, cruzando las piernas para contener el calor que crecía entre ellas.

En la pantalla, los amantes rodaban en la arena, sus cuerpos entrelazados, gemidos ahogados por las olas. Mateo se acercó más, su aliento caliente en su cuello. "Mira cómo se tocan, Sofi. Neta, me dan ganas de hacer lo mismo contigo." Ella giró la cara, sus labios encontrándose en un beso lento, jugoso, con sabor a tequila y deseo. Sus lenguas danzaron, explorando, mientras sus manos empezaban a vagar. La falda de Sofía se subió, revelando sus bragas de encaje negro, y Mateo gruñó bajito, su erección presionando contra su cadera.

La tensión crecía como una tormenta en el Golfo. Sofía jadeaba, el sonido de la película —gemidos, susurros de "te quiero dentro de mí"— mezclándose con su propia respiración agitada. Este pendejo me tiene al borde, y ni hemos empezado. Sus dedos se colaron bajo la camisa de él, sintiendo los músculos duros de su pecho, el latido rápido de su corazón bajo la piel caliente. Mateo la recostó suave, besando su clavícula, bajando por el escote de su blusa ajustada. El olor de su arousal llenaba el aire, dulce y almizclado, como miel caliente.

"Quítate eso, mi chula", murmuró él, tirando de su blusa. Sofía se incorporó, desprendiéndose de la prenda con un movimiento felino, sus senos firmes libres, pezones endurecidos por el roce del aire fresco. Mateo los devoró con la boca, chupando, lamiendo, haciendo que ella arqueara la espalda con un "¡Ay, wey, sí!". El tacto de su lengua áspera era eléctrico, enviando ondas de placer directo a su centro húmedo.

La película seguía de fondo, ahora en una escena de sexo salvaje bajo la luna, cuerpos sudados chocando con ritmo frenético. Sofía empujó a Mateo hacia atrás, desabrochando su jeans con dedos temblorosos. Su verga saltó libre, gruesa y venosa, palpitante de necesidad. Qué prieta la tiene, siempre me llena perfecto. Ella la tomó en mano, sintiendo el calor aterciopelado, el pulso latiendo contra su palma. Lo masturbó lento, viendo cómo él cerraba los ojos, gimiendo "Sofi, me vas a matar de gusto".

Pero no quería acabar así. Se quitó las bragas, el aire fresco besando su sexo depilado, hinchado y listo. Se subió a horcajadas sobre él, frotando su clítoris contra la punta de su miembro, lubricándose con sus jugos. El sonido húmedo de sus sexos rozándose era obsceno, delicioso. "Entra en mí, Mateo, neta te necesito ya", suplicó ella, voz ronca de lujuria.

Él la sujetó por las caderas, gruesas y suaves, y la penetró de un solo empujón profundo. Sofía gritó de placer, el estiramiento exquisito, su vagina apretándolo como guante caliente. Empezaron a moverse, ella cabalgándolo con furia, senos rebotando, sudor perlando sus cuerpos. El sofá crujía bajo ellos, el slap-slap de piel contra piel compitiendo con los moans de la película. Olía a sexo puro: sudor salado, fluidos íntimos, el leve almizcle de sus axilas.

Esto es mejor que cualquier figuras de la pasion pelicula, aquí soy yo la protagonista, la que manda en este placer
, pensó Sofía mientras aceleraba, sus paredes internas contrayéndose alrededor de él. Mateo la ayudaba, embistiéndola desde abajo, sus manos amasando su culo redondo. "¡Eres tan chingona, mi amor! Tu panocha me aprieta delicioso", gruñó él, dedos rozando su ano sensible, enviando chispas extra.

El clímax se acercaba como ola gigante. Sofía sintió el nudo en su vientre apretarse, su clítoris frotándose contra el pubis de él con cada bajada. "Me vengo, Mateo, ¡no pares!", chilló, y explotó en oleadas, jugos chorreando por sus muslos, cuerpo temblando incontrolable. Él la siguió segundos después, corriéndose dentro con rugido animal, semen caliente llenándola, goteando fuera.

Se derrumbaron juntos, jadeantes, la película olvidada en créditos rodando. Mateo la besó tierno en la frente, aún dentro de ella, suave. "Eres mi figura de pasión favorita, Sofi. Nada se compara." Ella rio bajito, piel pegajosa contra la de él, el corazón latiendo al unísono.

Después, envueltos en una cobija suave, pidieron tacos por app —carnitas con todo—, comiendo entre besos perezosos. El aroma a cebolla asada y cilantro fresco llenaba el depa, mezclándose con el afterglow de sus cuerpos. Esta noche fue perfecta, como una película que no acaba, reflexionó Sofía, acurrucada en su pecho ancho, escuchando su respiración calmada.

La pasión no se apagó; solo se transformó en algo más profundo, un lazo que los unía más. Mañana sería otro día, pero esta figuras de la pasion pelicula quedaría grabada en sus memorias, un catalizador para noches infinitas de fuego mexicano.

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