Relatos Prohibidos
Inicio Infidelidad El Labial Duo Tattoo Esika Rojo Pasion El Labial Duo Tattoo Esika Rojo Pasion

El Labial Duo Tattoo Esika Rojo Pasion

6710 palabras

El Labial Duo Tattoo Esika Rojo Pasion

Estaba en mi depa en la Roma, mirándome al espejo con esa luz tenue que entra por la ventana al atardecer. Me había tatuado hace unos días, un labial duo tattoo esika rojo pasion justo ahí, en mis labios mayores, dos curvas perfectas que simulaban unos labios carnosos pintados con ese rojo intenso de Esika, el de pasión pura. Neta, cuando el tatuador me lo hizo, con esa aguja zumbando como un enjambre de avispas cachondas, sentí un cosquilleo que me subió hasta el alma. ¿Y si nadie lo ve nunca? ¿Y si se queda como mi secreto sucio? pensé mientras me pasaba el dedo por la piel sensible, ya casi curada.

Pero no, esa noche tenía planes. Alex, mi carnal de la uni que se había convertido en algo más, me había mandado mensajito: "Ven al bar en Condesa, traete ese vestido negro que me vuelve loco". Me pinté los labios con el Esika Rojo Pasion original, el mismo tono del tatuaje, y salí con el corazón latiéndome como tamborazo en feria. El aire fresco de la noche me erizaba la piel, olía a tacos de la esquina y a jazmín de algún jardín vecino. Caminé con las nalgas apretadas bajo el vestido ceñido, sintiendo el roce de la tela contra mi labial duo tattoo, un recordatorio húmedo de lo que vendría.

Llegué al bar, luces neón parpadeando, reggaetón suave de fondo mezclado con risas y clinks de vasos. Alex estaba en la barra, alto, moreno, con esa sonrisa pícara que dice te voy a comer viva. Me abrazó fuerte, su aliento a tequila reposado rozándome el cuello.

"¡Órale, güey! Estás cañón esta noche, ¿qué traes entre manos?"
me dijo al oído, su mano bajando por mi espalda hasta rozar mi cadera.

Pedimos unos chelas heladas, el vidrio sudando contra mis dedos. Charlamos de pendejadas, de la chamba estresante, de cómo el pinche tráfico nos tenía hasta la madre. Pero yo sentía la tensión creciendo, como un volcán a punto de reventar. Cada vez que cruzaba las piernas, el tatuaje me palpitaba, recordándome el secreto. Se lo voy a mostrar, neta, y lo voy a volver loco, me dije mientras sorbía la chela, el amargor bajándome por la garganta.

La noche avanzó, el bar se llenó de cuerpos bailando pegados. Alex me jaló a la pista, sus manos en mi cintura, el sudor de su camisa pegándose a mí. Olía a hombre, a colonia barata y deseo crudo. Bailamos lento, mis tetas apretadas contra su pecho, su verga ya dura rozándome el muslo. ¡Chingado, ya está listo! pensé, mojándome más. Le susurré al oído:

"Tengo una sorpresa pa' ti, carnal. Algo que te va a prender como mecha."

Salimos tambaleándonos de risa y lujuria, su coche viejo rugiendo por las calles empedradas. Llegamos a su depa en la Narvarte, un lugar chido con posters de luchadores y una cama king size que gritaba cogida épica. Apenas cerramos la puerta, me estampó contra la pared, sus labios devorando los míos, sabor a tequila y menta. Le mordí la lengua, suave pero firme, mientras sus manos subían mi vestido, explorando mis muslos suaves.

Ahora o nunca. Me separé un segundo, jadeando:

"Espera, ándale, mira esto."
Me quité las huaraches, bajé el vestido despacio, quedándome en tanga negra. La luz de la lámpara de lava pintaba mi piel de naranja cálido. Me acosté en la cama, piernas abiertas como invitación, y me corrí la tanga a un lado. Ahí estaba: el labial duo tattoo esika rojo pasion, dos labios rojos vibrantes, hinchados de deseo real, brillando bajo la luz.

Alex se quedó pasmado, ojos como platos.

"¿Qué chingados? ¡Es una obra maestra, pinche loca rica!"
Se arrodilló, su aliento caliente rozándome la piel más sensible. Tocó el tatuaje con la yema del dedo, suave como pluma, y yo gemí bajito, el roce enviando chispas por mi espina. Olía a mi propia excitación, almizcle dulce mezclado con el perfume del día. Sí, cabrón, tócalo más, pensé, arqueando la espalda.

Empezó lento, besando mis muslos internos, lengua trazando caminos húmedos hacia el centro. Lamía el tatuaje, saboreando la tinta imaginaria del Esika Rojo Pasion, mientras yo me retorcía, uñas clavadas en las sábanas. El sonido de su boca chupando era obsceno, slurps húmedos y mis jadeos ahogados. Sentía su barba raspándome suave, el calor de su lengua abriéndose paso entre mis labios verdaderos, el duo palpitante ahora vivo bajo su atención. ¡Más adentro, pendejo, hazme volar!

La intensidad subió como fiebre. Me volteó boca abajo, nalgas en pompa, y entró con los dedos primero, curvándolos justo ahí, el punto G que me hacía ver estrellas. Gemí fuerte,

"¡Sí, así, cabrón, no pares!"
Su verga presionaba contra mi muslo, dura como fierro, goteando pre-semen caliente. Me volteó de nuevo, se quitó la ropa rápido, su cuerpo atlético brillando de sudor. Olía a sexo puro, testosterona y mi jugo en su piel.

Me penetró despacio al principio, centímetro a centímetro, estirándome delicioso. El tatuaje rozaba su pubis con cada embestida, un recordatorio ardiente. Siento cada vena de su verga, llenándome hasta el fondo. Aceleró, la cama crujiendo como vieja, piel contra piel slap-slap-slap. Sudábamos juntos, mis tetas rebotando, sus bolas golpeándome suave. Le clavé las uñas en la espalda, arañando, mientras él me mamaba el cuello, dejando chupetones rojos como mi Esika.

El clímax se acercaba, tensión en espiral. Cambiamos posiciones, yo encima, cabalgándolo como reina. Mis caderas girando, control total, el labial duo tattoo frotándose contra él. Grité su nombre,

"¡Alex, me vengo, chingado!"
Explosión: ondas de placer sacudiéndome, contrayéndome alrededor de su verga, jugos chorreando. Él gruñó animal,
"¡Ya valió, me corro!"
y se vació dentro, chorros calientes pintándome por dentro, su cuerpo temblando bajo el mío.

Caímos exhaustos, enredados en sábanas húmedas. Su mano aún acariciaba el tatuaje, suave ahora, reverente. Olía a nosotros, semen y sudor y pasión Esika. Esto fue más que un polvo, fue conexión pura, pensé mientras él me besaba la frente.

"Ese tattoo es lo más chingón que he visto, mi amor. Eres fuego puro."

Nos quedamos así, respiraciones calmándose, la noche envolviéndonos en su manto tibio. Sabía que esto no acababa aquí, que el labial duo tattoo esika rojo pasion sería nuestro amuleto, marca de noches locas por venir. En México, la pasión no se apaga fácil, carnal.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a RelatosEroticos.mx.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.