Pasion Prohibida 1982
Era el verano del 82 en Guadalajara chida y calurosa como siempre. Yo Elena de veintiocho abrigos bien puestos con mi blusa de blonda y falda floreada que me marcaba las curvas justito. La casa de mis tíos rebosaba de risas olor a carnitas asadas y el sonido de mariachis tocando en el patio. Mi marido Ricardo andaba tomado con sus carnales platicando de fut en la tele mientras yo servía chelas frías sudando un poco por el bochorno. Ahí fue cuando lo vi a él Javier el primo de Ricardo que acababa de llegar de la capital después de años. Alto moreno con ojos que te comían viva y una sonrisa pícara que me hizo apretar las piernas sin querer.
¿Qué chingados me pasa? pensé mientras le pasaba un plato de guacamole. Sus dedos rozaron los míos y sentí un chispazo eléctrico que me subió por el brazo hasta el pecho. Olía a colonia barata mezclada con sudor fresco hombre de verdad no como el Ricardo que ya ni me volteaba a ver. "Gracias prima" me dijo con voz ronca y yo solo atiné a sonreír como pendeja sintiendo el calor entre mis muslos.
La noche avanzaba con el tequila fluyendo y las pláticas subiendo de tono. Ricardo ya estaba mamado roncando en el sillón y yo me escabullí al jardín trasero donde las luces de colores parpadeaban como en una feria. Javier ya estaba ahí fumando un Lucky Strike el humo subiendo en espirales bajo la luna llena. "No puedes dormir con tanto ruido eh" le dije sentándome a su lado en la banca de madera que crujió bajo nuestro peso. Él volteó y sus ojos brillaron. "Es que desde que te vi Elena no he dejado de pensar en ti. Esta pasión prohibida que siento desde el 82 cuando éramos morrillos y nos veíamos a escondidas en las fiestas."
Me quedé helada recordando esas tardes de juventud cuando jugábamos en el río y sus manos inocentes rozaban mi piel. Pero ahora éramos adultos y esa chispa se había vuelto fuego puro. "Javier no podemos Ricardo es tu primo" murmuré pero mi voz salió temblorosa traicionándome. Él se acercó su aliento cálido con sabor a tequila rozando mi oreja. "Lo sé pero mírate tan hermosa con esa piel morena que brilla y esos labios que piden beso. ¿No sientes lo mismo?" Su mano subió por mi muslo suave bajo la falda y yo jadeé el corazón latiéndome como tamborazo.
Nos besamos ahí mismo salvaje y hambriento sus labios carnosos devorando los míos lengua explorando mi boca con urgencia. Sabía a sal y deseo puro el vello de su barba raspando mi barbilla delicioso. Mis manos se enredaron en su cabello negro grueso tirando suave mientras él me apretaba contra su pecho duro músculo bajo la camisa.
"Ay Javier me traes loca güey" susurré entre besos y él rio bajito "Eres mi vicio Elena mi pasión prohibida del 82 que nunca se apagó."El jardín olía a jazmines nocturnos y tierra húmeda mezclado con nuestro aroma a excitación creciente.
Me levantó en brazos como si nada fuerte y macho llevándome a la casita de herramientas al fondo escondida entre buganvillas. Adentro olía a madera vieja y aceite de motor pero no importaba. Me recargó contra la pared sus manos expertas desabotonando mi blusa liberando mis chichis grandes y firmes. "Qué ricas" gruñó lamiendo un pezón rosado chupándolo con succiones que me hicieron arquear la espalda gimiendo bajito. El sonido de su boca húmeda contra mi piel era obsceno delicioso mis dedos clavándose en sus hombros anchos.
Yo no me quedé atrás desabroché su pantalón y saqué su verga dura gruesa palpitante con venas marcadas. La tomé en mi mano suave piel aterciopelada sobre hierro caliente y la apreté oyendo su gemido ronco. "Chíngame con los ojos Elena" dijo y yo lo miré mientras la lamía desde la base hasta la punta saboreando el precum salado. Él jadeaba el pecho subiendo y bajando rápido oliendo a hombre puro sudor y lujuria. Me arrodillé en el piso polvoriento pero qué importaba la arena raspando mis rodillas era placer puro chupándolo profundo garganta relajada tragando su longitud mientras él me acariciaba el pelo murmurando "Qué chida chupas mi reina."
La tensión crecía como tormenta mi panocha empapada chorreando jugos por mis muslos. "Ya no aguanto Javier métemela" le rogué empinándome contra una mesa vieja. Él se posicionó atrás frotando su pija mojada en mi raja resbalosa el glande abriendo mis labios hinchados. Entró despacio centímetro a centímetro estirándome delicioso el ardor placentero haciendo que gritara bajito "¡Ay sí cabrón más!" El sonido de carne chocando empezó rítmico chapoteos húmedos sus bolas golpeando mi clítoris hinchado. Olía a sexo puro almizcle de mi excitación y su sudor goteando en mi espalda.
Esto es pecado pero qué rico pecado pensé mientras él me embestía fuerte manos en mis caderas marcando moretones que llevaría con orgullo. Cambiamos de posición me sentó en la mesa abrió mis piernas anchas y se hundió de nuevo mirándome a los ojos conexión profunda almas enredadas. Sus embestidas eran profundas tocando mi fondo enviando ondas de placer que me hacían temblar. "Te amo Elena desde el 82 esta pasión es nuestra" jadeaba él y yo respondía clavando uñas en su culo "Sí mío fóllame más duro papi."
El clímax se acercaba mi vientre contrayéndose pulsos en mi coño apretándolo como puño. Él aceleró gruñendo animal y yo exploté primero grito ahogado cuerpo convulsionando jugos salpicando sus muslos. "¡Me vengo cabrón!" chillé y él siguió unas estocadas más derramándose dentro caliente espeso llenándome hasta rebosar semen goteando por mis piernas. Nos quedamos unidos jadeando pieles pegajosas sudor y fluidos mezclados el corazón latiendo al unísono.
Después nos vestimos despacio besos suaves caricias tiernas. "Esto no termina aquí Elena nuestra pasión prohibida 1982 apenas empieza" me dijo abrazándome fuerte. Yo asentí sabiendo que Ricardo nunca sabría pero mi alma ya era de Javier. Salimos del jardín como si nada el amanecer tiñendo el cielo de rosa promesas de más noches locas. En mi pecho quedó el calor de su semen secándose y el sabor de su boca eterno vicio dulce.