Abismo de Pasión Capitulos Completos Dailymotion
La noche en el departamento de Polanco se sentía pesada como una cobija de lana en pleno julio. Alejandra se recargó en el sofá de piel sintética que crujía bajo su peso, el ventilador zumbando perezosamente desde la esquina. El olor a tacos de suadero recién calientes flotaba desde la cocina, mezclado con el dulzor de las chelas Pacifico frías que Marco acababa de sacar del refri. Órale, qué chido estar así nomás, sin prisas, pensó ella mientras él se sentaba a su lado, su pierna rozando la de ella con esa calidez que siempre le erizaba la piel.
"¿Qué vamos a ver, mi amor? ¿Otra de narcos o algo más romántico?", preguntó Marco con esa voz ronca que le recordaba las madrugadas locas en la playa de Cancún. Alejandra sonrió pícara, sacando su celular. "Neta, quiero ver Abismo de Pasión. Busqué abismo de pasion capitulos completos dailymotion y hay todos los capítulos. Es una novela bien intensa, con pasión que te deja mojadita". Marco rio bajito, su mano ya descansando en el muslo de ella, apretando suave. "Si tú dices, carnala. Ponlo".
La pantalla del tele se iluminó con el primer capítulo, el sonido de la intro envolviéndolos como un abrazo pegajoso. Elisa y Damián discutían en la hacienda, sus miradas cargadas de fuego. Alejandra sintió un cosquilleo en el estómago, el calor subiendo por sus piernas. El roce de los dedos de Marco era eléctrico, trazando círculos lentos sobre su falda corta.
Pinche novela, ya me está prendiendo. Siento su mano como si fuera lava, neta quiero más, pensó, mordiéndose el labio.
El capítulo avanzaba, las voces de los actores llenando la sala con dramas de traición y deseo prohibido. Marco se acercó más, su aliento cálido en el cuello de ella, oliendo a menta y cerveza. "Mira cómo se miran, como si se fueran a comer vivos", murmuró él, su mano subiendo un poquito más, rozando el borde de sus panties. Alejandra jadeó suave, el sonido ahogado por el clímax dramático en la tele. Sus pezones se endurecieron bajo la blusa ligera, el roce del encaje contra su piel sensible mandando chispas directo a su centro.
No aguantó más. Pausó el video con un clic, la pantalla congelada en un beso apasionado. "Marco, pendejo, ¿por qué me tocas así si sabes que me pongo caliente?", dijo ella con voz temblorosa, girándose para encararlo. Sus ojos cafés brillaban con lujuria, las pupilas dilatadas. Él sonrió lobuno, jalándola a su regazo. "Porque Abismo de Pasión nos contagia, mi reina. Siento tu calor aquí", y presionó su palma contra ella, sintiendo la humedad que ya empapaba la tela.
Acto seguido, sus labios chocaron en un beso hambriento, lenguas danzando con sabor a limón de la chela y sal de sus pieles sudadas. Alejandra gimió en su boca, sus caderas moviéndose instintivas contra la dureza que crecía bajo sus nalgas. El olor de su excitación llenaba el aire, almizclado y dulce, mezclado con el sudor fresco de Marco. Sus manos exploraban: ella metiendo dedos por su playera, sintiendo los músculos duros del pecho, los pezones ásperos bajo sus uñas. Él bajando la falda de ella, exponiendo sus muslos morenos y la conchita hinchada, reluciente.
"Qué rica estás, neta me vuelves loco", gruñó él, lamiendo su cuello, bajando a los senos. Chupó un pezón con hambre, el sonido húmedo y chupeteo haciendo eco en la sala. Alejandra arqueó la espalda, sus uñas clavándose en su espalda.
Su lengua es fuego, siento que me derrito. Quiero su verga dentro, ya, pero que dure esta tortura rica. El ventilador seguía zumbando, pero ahora su piel ardía, gotas de sudor resbalando entre sus pechos.
Se levantaron tambaleantes, besos interrumpiendo cada paso hacia el cuarto. La cama king size los recibió con sábanas frescas de algodón egipcio, contrastando el calor de sus cuerpos. Marco la tumbó suave, quitándole la blusa con reverencia. "Eres mi Elisa, yo tu Damián", susurró, recordando el capítulo pausado. Ella rio entre jadeos. "Entonces fóllame como en la novela, cabrón".
Él obedeció, bajando lento por su cuerpo. Besos en el ombligo, en los huesos de la cadera, hasta llegar al paraíso. Su lengua trazó la raja húmeda, saboreando el néctar salado y dulce de ella. "¡Ay, Marco, qué chingón! No pares, órale", gritó Alejandra, sus manos enredadas en su pelo negro revuelto. Él lamía con devoción, chupando el clítoris hinchado, metiendo dos dedos gruesos que curvaba justo en el punto G. El sonido era obsceno: chapoteos, succiones, gemidos guturales. Ella temblaba, el olor de su coño empapando las sábanas, su piel erizada como si mil plumas la tocaran.
El clímax la golpeó como ola en Acapulco, su cuerpo convulsionando, chorros de placer mojando la cara de él. "¡Me vengo, pendejo, sí!", aulló, visión borrosa. Marco subió triunfante, su verga saltando libre de los bóxers, venosa y gruesa, goteando precum. Ella la tomó ansiosa, masturbándola con mano experta, sintiendo el pulso acelerado bajo la piel suave. "Ahora tú, mi rey", dijo, guiándola a su boca. Lo chupó profundo, garganta relajada, sabor salado invadiendo su paladar. Él gruñía, caderas empujando suave, consensual y empoderador, ella controlando el ritmo.
No esperaron más. Él se puso condón con manos temblorosas, ella abriendo las piernas invitadora. Entró despacio, centímetro a centímetro, estirándola delicioso. "Estás tan apretadita, qué rico", jadeó él, empezando a bombear. El slap-slap de piel contra piel, sudor volando, llenaba el cuarto. Alejandra clavaba talones en su culo firme, urgiéndolo más hondo.
Siento cada vena, me llena perfecto. Este abismo de pasión es nuestro, más real que cualquier capítulo. Cambiaron posiciones: ella encima, cabalgando salvaje, senos rebotando, pelo azotando su cara. Él pellizcando sus nalgas, azotando suave con permiso implícito en sus miradas.
El ritmo se volvió frenético, respiraciones entrecortadas, gemidos sincronizados. "Me vengo, Alejandra, ¡juntos!", rugió Marco. Ella asintió, clítoris frotando su pubis, explotando en oleadas múltiples. Él se derramó dentro, espasmos sacudiéndolo, abrazándola fuerte. Colapsaron enredados, corazones galopando como caballos en hacienda.
Minutos después, pieles pegajosas enfriándose, risas suaves. "Pinche Abismo de Pasión capítulos completos Dailymotion, nos dio el empujón perfecto", murmuró ella, besando su hombro salado. Marco la apretó más. "Mañana vemos el siguiente, pero sin pausar tanto". El ventilador zumbaba testigo, la noche envolviéndolos en afterglow tibio. En ese abismo propio, encontraron su pasión eterna, lista para más capítulos.