Curiosidades de la Pelicula La Pasion de Cristo que Despiertan Pasiones Ocultas
Estás recostado en el sofá mullido del departamento de Luisa en la colonia Roma de la CDMX el Viernes Santo por la noche. El aire huele a incienso de la iglesia cercana y a las velas de vainilla que ella prendió para ambientar. Afuera llueve chiquito dando un golpeteo suave en las ventanas que hace todo más íntimo. Luisa tu amiga de la uni con la que has coqueteado mil veces se acurruca a tu lado envuelta en una cobija ligera. Su piel morena brilla bajo la luz tenue de la tele y su perfume dulzón a jazmín te envuelve como una caricia invisible.
Órale wey dice ella con esa voz ronca que te pone la piel chinita ¿vamos a ver La Pasión de Cristo? Leí unas curiosidades de la película La Pasión de Cristo que te van a volar la cabeza. Tú asientes sonriendo porque neta cualquier pretexto es bueno para estar pegadito con ella. Presiona play y el drama arranca con esa música épica que retumba en tu pecho como un tambor lejano.
Las escenas de sufrimiento te tensan los músculos pero lo que realmente te calienta es su aliento cálido en tu cuello cuando se acerca a susurrarte datos.
¿Sabías que a Jim Caviezel lo partió un rayo de verdad mientras filmaban? Y que las heridas de la flagelación eran con látigos reales casimurmura emocionada su mano rozando accidentalmente tu muslo. Sientes el calor de su palma a través del pantalón de mezclilla y tu verga da un brinco traicionero. El olor a su shampoo de coco se mezcla con el sudor leve que empieza a perlar su escote.
La película avanza y la tensión entre ustedes crece como la tormenta afuera. Ella se mueve inquieta sus pechos rozando tu brazo cada rato. Tú intentas concentrarte en la pantalla pero tu mente divaga imaginando sus labios carnosos en los tuyos. Neta esta chava me trae loco piensas mientras el corazón te late a mil por la intensidad de las imágenes y su cercanía. Pausan en la escena del huerto de Getsemaní y ella se gira hacia ti ojos brillantes.
Hay más curiosidades de la película La Pasión de Cristo wey dice lamiéndose los labios el director Mel Gibson puso su propia sangre en una escena. ¿No es como una pasión total entregarse así? Su voz tiembla un poquito y sientes su rodilla presionando la tuya deliberadamente. El ambiente está cargado de electricidad como si el rayo de la trivia les hubiera caído encima. Tú la miras fijo notando cómo sus pezones se marcan bajo la blusa delgada.
No mames Luisa respondes con la garganta seca me estás poniendo bien caliente con esto de la pasión. Ella ríe bajito un sonido gutural que vibra en tu entrepierna y se acerca más su boca a centímetros de la tuya. El sabor salado de su piel cuando rozas su mejilla con los labios te enciende. La besas suave al principio lenguas explorando como en una danza prohibida. Sus manos suben por tu pecho desabotonando tu camisa con dedos ansiosos. Sientes la textura áspera de sus uñas en tu piel el calor húmedo de su boca bajando por tu cuello.
La llevas en brazos al cuarto oscuro iluminado solo por la luz de la tele que se filtra. La recuestas en la cama king size sábanas de algodón fresco oliendo a lavanda. Ella gime chíngame ya carnal jalándote hacia ella. Te quitas la ropa rápido tu verga dura palpitando al aire fresco. Ella se desnuda revelando curvas perfectas tetas firmes con areolas oscuras endurecidas y su panocha depilada brillando de humedad. El olor almizclado de su excitación te invade las fosas nasales embriagador como tequila añejo.
Te tumbas encima besándola con hambre chupando sus tetas saboreando el sudor salado de su piel. Ella arquea la espalda gimiendo ¡ay wey qué rico! Sus uñas se clavan en tu espalda enviando chispas de placer dolor mezclado como en esas curiosidades extremas de la peli. Bajas lento lamiendo su ombligo su vientre tembloroso hasta llegar a su clítoris hinchado. Lo chupas suave círculos con la lengua probando su jugo dulce y ácido. Se siente como miel caliente piensas mientras ella se retuerce jadeando ¡no pares pendejo!
La tensión sube como la música de la película en tu cabeza. Ella te empuja para montarte su boca caliente engulle tu verga succionando con maestría lengua girando en la cabeza sensible. El sonido chapoteante de su saliva y tus gemidos llenan la habitación. Sientes las venas de tu miembro latiendo contra su paladar el calor húmedo envolviéndote.
Esta pasión es nuestra propia crucifixión de placerse te ocurre en el delirio.
No aguantas más la volteas a cuatro patas admirando su culo redondo prieto. Escupes en tu mano lubricando tu verga y la penetras despacio centímetro a centímetro sintiendo sus paredes calientes apretándote como un guante de terciopelo mojado. ¡Qué chingón! gritas embistiéndola rítmico el choque de pelvis resonando como palmadas. Ella responde empujando hacia atrás ¡más duro cabrón dame todo! El sudor chorrea por vuestros cuerpos mezclándose en el valle de su espalda. Hueles su esencia femenina intensa el aroma a sexo crudo que impregna el aire.
La volteas de nuevo mirándola a los ojos nublados de lujuria. La chingas profundo lento acelerando el ritmo tus bolas golpeando su perineo. Sus tetas rebotan hipnóticas sus gemidos suben de tono convirtiéndose en gritos ahogados. Sientes el orgasmo construyéndose en tu espinazo bolas tensas verga hinchándose más. Ven conmigo le ruegas y ella asiente mordiéndose el labio. Explotas dentro de ella chorros calientes llenándola mientras su concha se contrae ordeñándote en oleadas de éxtasis. Ella grita ¡me vengo wey ay Dios! cuerpo convulsionando uñas rasgando tu espalda.
Caen exhaustos enredados piel contra piel pulsos galopantes calmándose poco a poco. El olor a semen y jugos se mezcla con su perfume post-sexo embriagador. La lluvia afuera amaina dejando un silencio roto solo por vuestras respiraciones entrecortadas. Ella acaricia tu pelo susurrando esas curiosidades de la película La Pasión de Cristo nos prendieron la mecha ¿verdad?. Tú ríes besando su frente neta la mejor noche de pasión.
Se quedan así horas platicando de tonterías riendo recordando la peli ahora como un catalizador de su deseo. Sientes una paz profunda conexión más allá del físico como si hubieran compartido su propio vía crucis erótico. Mañana será otro día pero esta noche queda grabada en la piel en el alma olfateando el rastro de placer en las sábanas revueltas.