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Diario de una Pasión Libro PDF

6322 palabras

Diario de una Pasión Libro PDF

Querido diario, hoy todo cambió. Estaba en mi depa en la Condesa, con el calor de la Ciudad de México pegándome en la cara como un beso ardiente. El ventilador zumbaba como un zumbido de abeja cachonda, pero nada refrescaba mi piel sudada. Agarré mi laptop, buscando algo que me sacara del tedio de la chamba en la oficina. Busqué diario de una pasión libro pdf y ¡órale! Encontré uno pirata de esos que prometen confesiones calientes. Lo descargué rapidito, el archivo se abrió con un susurro digital que me erizó la piel.

Hoy mi cuerpo grita por atención. Ese libro pdf me tiene mojadita solo de leer las primeras páginas. Habla de una morra que se entrega sin frenos, oliendo a jazmín y sudor fresco. Neta, necesito vivirlo.

Salí a la calle, el olor a elotes asados y tacos al pastor me envolvió como un abrazo callejero. Caminé hasta el bar de la esquina, luces neón parpadeando como promesas sucias. Ahí estaba él, Diego, un chamaco alto, moreno, con ojos que brillaban como chocolate derretido. Me vio y sonrió, esa sonrisa pícara que dice "te voy a comer con los ojos primero". Pidió una chela para mí, fría y espumosa, el sonido del corcho saliendo fue como un gemido ahogado.

Primera noche de tensión. Charlamos de la vida, de cómo la rutina nos ahoga como un corsé apretado. Su voz grave me vibraba en el pecho, bajita y ronca, oliendo a colonia barata mezclada con hombre. "Eres una chula, ¿sabes?", me dijo, rozando mi mano con la suya. Su piel áspera, de trabajar en construcción, me mandó chispas hasta el ombligo. Me fui a casa con las bragas empapadas, el pdf abierto en la pantalla iluminando mi cuarto oscuro.

Al día siguiente, lo invité a un café en Polanco. El aroma a café de olla y pan dulce flotaba en el aire, dulce como miel virgen. Nos sentamos cerca, sus rodillas tocando las mías bajo la mesa. Hablaba de sus sueños, de querer más de la vida, y yo solo pensaba en cómo se sentiría su boca en mi cuello. Qué pendeja soy, pensando en eso en público, me dije, pero su mirada me desnudaba capa por capa. Al despedirnos, me besó la mejilla, su barba raspándome suave, dejando un rastro de calor que bajaba directo a mi entrepierna.

Diego me prende como yesca seca. Ese diario de una pasión libro pdf me dio el valor. Mañana lo invito a mi depa. Quiero oler su sudor, probar su piel salada.

Acto dos de esta danza caliente. Lo esperé con velas de vainilla encendidas, el humo subiendo perezoso, mezclándose con mi perfume de gardenias. Llegó con una botella de mezcal ahumado, el olor terroso invadiendo el espacio. Nos sentamos en el sofá, piernas entrelazadas, sus dedos trazando círculos en mi muslo desnudo bajo la falda corta. "Neta, no aguanto más", murmuré, mi voz temblando como hoja en viento.

Me jaló hacia él, sus labios capturando los míos en un beso hambriento. Sabían a mezcal y deseo puro, lengua explorando mi boca con urgencia juguetona. Sus manos subieron por mi espalda, desabrochando el bra de un tirón experto. Mis tetas saltaron libres, pezones duros como piedras preciosas rozando su pecho firme. ¡Qué chingón se siente esto! Gemí bajito cuando mordisqueó mi oreja, su aliento caliente cosquilleándome el lóbulo.

Nos quitamos la ropa a manotazos, piel contra piel, sudor perlando nuestros cuerpos como rocío matutino. Lo empujé al colchón, mi cama king size crujiendo bajo nuestro peso. Me subí encima, frotando mi panocha mojada contra su verga dura como fierro. "Estás rica, cabrona", gruñó él, manos amasando mis nalgas, dedos hundiéndose en la carne suave. Olía a sexo inminente, ese musk almizclado que nubla la razón.

Bajé despacio, lamiendo su torso, saboreando el salitre de su piel. Llegué a su paquete, la verga palpitando, venas marcadas como ríos en relieve. La chupé con ganas, lengua girando en la cabeza hinchada, su pre-semen salado inundándome la boca. "¡Ah, wey, qué mamada tan buena!", jadeó, caderas empujando suave. Lo monté entonces, guiando su pija gruesa dentro de mí. Entró de una, estirándome delicioso, llenándome hasta el fondo. El slap-slap de carne contra carne resonaba, mezclado con nuestros gemidos roncos.

Cabalgaba como loca, tetas rebotando, uñas clavadas en su pecho velludo. Él me sujetaba las caderas, embistiéndome desde abajo con fuerza controlada. "Más duro, pendejo, dame todo", le rogué, mi clítoris frotándose contra su pubis peludo. El calor subía, oleadas de placer tensándome los músculos. Sudor goteaba de su frente al valle de mis senos, lubricando todo. Olía a nosotros, a pasión cruda, a vainilla quemada por el calor.

Esto es lo que el diario de una pasión libro pdf prometía. Mi coño late alrededor de su verga, cada embestida un trueno en mi vientre.

El clímax nos golpeó como tormenta de verano. Yo llegué primero, paredes internas contrayéndose en espasmos, jugos chorreando por sus bolas. Grité su nombre, "¡Diego, chingado!", visión nublada por estrellas. Él se corrió segundos después, chorros calientes pintando mis entrañas, gruñendo como bestia satisfecha. Colapsamos, entrelazados, pulsos latiendo al unísono, piel pegajosa y temblorosa.

En el afterglow, yacíamos en silencio, solo el zumbido del ventilador y nuestras respiraciones pesadas. Su dedo trazaba patrones en mi espalda, suave como pluma. "Eres increíble, Ana", susurró, besando mi sien húmeda. Yo sonreí, oliendo su cabello mojado, sintiendo su verga semi-dura aún dentro de mí, prometiendo más rondas.

Ahora, días después, escribo esto pensando en convertir mi propia historia en un diario de una pasión libro pdf. Para compartir este fuego que Diego avivó en mí. Ya no soy la misma morra aburrida. Tengo su número, planes para el fin, y un cuerpo que vibra con recuerdos táctiles. El sabor de su semen aún fantasma en mi lengua, el eco de sus gemidos en mis oídos.

Pasión encontrada. Mañana lo invito a la playa en Acapulco. Quiero arena en la piel, olas rompiendo como nuestros cuerpos. Este diario será mi legado ardiente.

Fin de esta entrada, pero no de nuestra historia. El deseo late eterno, como el pulso de la ciudad que nunca duerme.

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