Relatos Prohibidos
Inicio Infidelidad Diario de una Pasion Meme Diario de una Pasion Meme

Diario de una Pasion Meme

7232 palabras

Diario de una Pasion Meme

Querido diario, hoy te bautizo como diario de una pasion meme, porque todo empezó con ese pinche meme que vi en las redes, uno de esos que te hacen reír y al mismo tiempo te prenden como fogata en noche de Día de Muertos. Era una imagen de una morra escribiendo en su libreta con un chavo bien guapo asomándose por la ventana, y el texto decía "Cuando tu pasión se vuelve adictiva". Neta, me dio un cosquilleo en el estómago, como si el universo me estuviera mandando un mensajito directo. Y justo ese día, en la fiesta de mi carnal en Polanco, lo conocí a él: Meme.

Meme, wey, qué nombre tan chistoso para un vato que mide como dos metros, con ojos cafés que te miran fijo y te deshaces, y unos brazos que parecen tallados en gym de CrossFit. Llegó con una cerveza en la mano, camisa ajustada que marcaba todo, y una sonrisa pícara que gritaba "ven pa'cá, morra". Yo andaba con mi vestido negro ceñidito, el que me hace sentir reina, y cuando nos presentaron, su mano grande envolvió la mía con un calor que me subió por el brazo hasta las mejillas. "¿Y tú qué onda? ¿Vienes a conquistar o nomás a tomar chelas?" me dijo, con esa voz grave que vibra en el pecho. Le contesté "Las dos, pero tú pareces el trofeo", y ya, la química explotó como piñata llena de chispas.

Pasamos la noche platicando de todo: de tacos al pastor en la Condesa, de cómo odia el tráfico de Insurgentes, de memes que nos moríamos de risa recordando. Su olor, ay diario, su olor a colonia fresca con un toque de sudor masculino, me tenía mareada. Cada vez que se acercaba para susurrarme un chiste al oído, su aliento cálido rozaba mi piel y sentía el pulso acelerado en mi cuello. No lo besé esa noche, aunque mis labios ardían por probar los suyos, carnosos y húmedos. Me fui a casa con las bragas empapadas, tocándome despacito bajo las sábanas, imaginando sus manos explorándome.

Hoy soñé con Meme. Sus dedos gruesos abriéndose paso entre mis muslos, su lengua trazando caminos de fuego en mi ombligo. Desperté jadeando, con el cuerpo pidiendo venganza.

Acto dos de esta novela erótica que es mi vida: la cita. Me invitó a su depa en Roma Norte, un lugar chido con vista al Parque México, muebles de madera oscura y velas que olían a vainilla y jazmín. Llegué nerviosa, con el corazón latiendo como tamborazo zacatecano. Él abrió la puerta en pants gris que no escondía nada de su paquete marcado, y playera blanca que dejaba ver el vello oscuro en su pecho. "Pasa, reina, preparé unos tequilas con limón y chile". Nos sentamos en el sofá, las luces bajas pintando sombras suaves en su mandíbula cuadrada.

La plática fluyó como río crecido: de cómo el diario de una pasion meme que compartí en WhatsApp lo hizo reír tanto que me escribió directo. "Ese meme me recordó que la vida es pa' disfrutarla sin pendejadas", dijo, y su mano se posó en mi rodilla, subiendo despacio por mi muslo desnudo bajo la falda. Sentí el calor de su palma, áspera por el trabajo en su gym, y un escalofrío me recorrió la espina. Lo miré a los ojos, esos pozos de deseo, y murmuré "Muéstrame cómo la disfrutas tú". Sus labios cayeron sobre los míos como tormenta, su lengua invadiendo mi boca con sabor a tequila y menta, chupando, mordiendo suave mi labio inferior hasta que gemí bajito.

Me levantó en brazos como si no pesara nada, mis piernas envolviéndolo por instinto. Su erección presionaba contra mi entrepierna, dura como piedra prehispánica, y el roce me hacía mojarme más. Me tiró en la cama king size, las sábanas frescas oliendo a él, a macho listo pa'l desmadre. Se quitó la playera, revelando abdominales que brillaban con sudor fino bajo la luz de la luna que se colaba por la ventana. Besó mi cuello, lamiendo la sal de mi piel, bajando a mis tetas que sacó del brasier con urgencia. Sus dientes rozaron mis pezones rosados, endurecidos como chilitos, y succionó fuerte, enviando descargas eléctricas directo a mi clítoris palpitante.

"Estás cañona, morra, me tienes loco", gruñó mientras sus dedos bajaban mi tanga empapada, oliendo mi excitación almizclada que llenaba la habitación. Metió dos dedos en mi calor húmedo, curvándolos para tocar ese punto que me hace arquear la espalda. Gemí alto, "¡Más, pendejo, no pares!", mis caderas moviéndose solas contra su mano. Él se rio ronco, ese sonido que vibra en mis entrañas, y se desvistió, su verga saltando libre, gruesa, venosa, con la cabeza brillante de precum. La tomé en mi mano, sintiendo su pulso acelerado, el calor aterciopelado, y la lamí desde la base hasta la punta, saboreando su esencia salada y masculina. Él jadeó, enredando sus dedos en mi pelo, guiándome mientras chupaba más profundo, mi garganta acomodándose a su tamaño.

Quiero que me rompa en dos, que me haga suya hasta que olvide mi nombre. Esta pasión es meme viral en mi alma.

La tensión crecía como volcán a punto de erupción. Me puso a cuatro patas, su cuerpo cubriendo el mío por detrás, piel contra piel resbalosa de sudor. El aire olía a sexo crudo, a nuestros jugos mezclados. Rozó su verga contra mis labios hinchados, untándome de su humedad, y empujó despacio, centímetro a centímetro, estirándome deliciosamente. "¡Qué chida estás adentro, tan apretadita!" rugió, y empezó a bombear, lento al principio, cada embestida golpeando profundo, sus bolas chocando contra mi clítoris. Agarró mis caderas, clavando los dedos, marcándome como suya. Yo empujaba hacia atrás, queriendo más, mis tetas balanceándose, pezones rozando las sábanas ásperas.

Aceleró, el sonido de carne contra carne llenando el cuarto, mixto con mis gritos "¡Sí, cabrón, así, fóllame duro!" y sus gruñidos animales. Sudor goteaba de su frente a mi espalda, caliente, salado. Sentí el orgasmo construyéndose, una ola gigante en mi vientre, mis paredes contrayéndose alrededor de él. "Ven conmigo, Meme, lléname", supliqué, y explotamos juntos. Él se hundió hasta el fondo, su verga latiendo chorros calientes dentro de mí, mientras yo temblaba, el placer rasgándome en mil pedazos, luces blancas detrás de mis párpados cerrados. Grité su nombre, mordiendo la almohada, el cuerpo convulsionando en éxtasis puro.

Acto final, el afterglow que sabe a eternidad. Nos derrumbamos enredados, su peso sobre mí reconfortante, su corazón martillando contra mi pecho. Besos suaves ahora, lenguas perezosas explorando bocas hinchadas. Su semen se escurría entre mis muslos, pegajoso y cálido, recordatorio de nuestra unión. "Eres mi meme favorito, la pasión que no quiero soltar", murmuró, acariciando mi pelo revuelto. Yo sonreí, oliendo su cuello, probando el sudor salado con la lengua. "Y tú el mío, wey, este diario apenas empieza".

Ahora duermo pegada a él, su brazo alrededor de mi cintura, el olor de nuestro amor impregnado en las sábanas. Mañana más, porque esta pasión meme es adictiva, neta. Fin de la entrada de hoy, pero no del desmadre.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a RelatosEroticos.mx.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.