Haz De Tu Trabajo Tu Pasión
Tú caminas por los pasillos de la agencia en Polanco con el taconeo firme de tus zapatos altos resonando como un ritmo que acelera tu pulso. El aire acondicionado zumba suave expulsando un frío que eriza tu piel bajo la blusa de seda blanca que se pega un poco a tus curvas por el calor de tu cuerpo. Huele a café recién molido mezclado con el perfume caro de los ejecutivos y un toque de sudor fresco de la mañana ajetreada. Eres Alexandra la creativa estrella de veintiocho años neta la mejor en campañas publicitarias pero últimamente sientes que tu chamba es solo rutina un pendejo ciclo de deadlines y juntas eternas.
Entras a la sala de juntas donde Javier tu nuevo jefe te espera. Es un cabrón alto moreno de ojos negros intensos con esa sonrisa pícara que hace que tus muslos se aprieten sin querer. Lleva camisa ajustada que marca sus pectorales y pantalón de vestir que deja poco a la imaginación. Haz de tu trabajo tu pasión
dice con voz grave mientras proyecta la frase en la pantalla como mantra de la nueva campaña. Sus palabras te golpean directo al pecho sientes un cosquilleo en el estómago que baja hasta tu entrepierna. ¿Y si lo hago de veras? piensas mientras lo miras fijarte en cómo mueve las manos grandes y fuertes.
La junta termina pero él te pide quedarte. Trabajemos en esto juntos Alexandra murmura acercándose tanto que inhalas su colonia amaderada con notas de vainilla que te marea un poquito. Pasan las horas el sol se pone tiñendo el vidrio del piso veinte de naranja y rosa. Afuera el tráfico de Reforma ruge con cláxones lejanos y el olor a taquería callejera se cuela por la ventana entreabierta. Tus dedos rozan los suyos al pasar el mouse y sientes la electricidad chispear piel con piel cálida y áspera.
Quiero que esta chamba me prenda como él me prende confiesas en tu mente mientras tu respiración se acelera.
Él se para detrás de ti sus manos en tus hombros masajeando nudos que ni sabías que tenías. Relájate güey haz de tu trabajo tu pasión
susurra su aliento caliente en tu oreja rozando el lóbulo. Giras la silla y lo miras directo a los ojos hambrienta. Tus labios se encuentran en un beso lento al principio lenguas tanteando sabores a menta y café. Él gime bajito un sonido ronco que vibra en tu pecho y te hace arquearte contra él.
Te levantas y lo empujas contra el escritorio papeles volando al suelo. Tus manos exploran su pecho desabotonando la camisa para sentir el calor de su piel tersa salpicada de vello negro. Huele a hombre puro sudor limpio y deseo crudo. Él te sube la falda arrugándola en tus caderas exponiendo tus ligas negras y el tanga de encaje que ya está empapado. Chingón piensas mientras sus dedos trazan tu clítoris por encima de la tela haciendo que jadees y muerdas tu labio.
Lo bajas de rodillas él obedece con ojos ardientes. Baja tu tanga despacio oliendo tu aroma almizclado de excitación y lo lame todo tu sabor salado dulce en su lengua. Sientes su boca caliente succionando lamiendo círculos que te hacen temblar las piernas. Tus manos en su cabello negro revuelto tirando suave mientras gimes ¡Órale Javier no pares! El sonido de su chupeteo húmedo llena la oficina mezclado con tus gemidos ahogados y el zumbido del aire.
Te sube al escritorio abriendo tus piernas anchas. Su verga sale dura gruesa venosa palpitando contra tu muslo. La sientes caliente pesada rozando tu entrada húmeda. ¿Quieres esto Alexandra? Haz de tu trabajo tu pasión
pregunta con voz ronca y tú asientes sí cabrón métemela ya. Empuja lento primero la punta abriéndote estirándote delicioso dolor placer que te arranca un grito. Luego hondo hasta el fondo llenándote completamente. El escritorio cruje bajo tus nalgas sus caderas chocando contra las tuyas en ritmo creciente slap slap slap de piel mojada.
Sientes cada vena cada pulso dentro de ti rozando tu punto G mientras sus bolas golpean tu culo. Sudas el olor a sexo invade todo almizcle sudor femenino masculino. Él te besa el cuello mordisqueando dejando marcas rojas que mañana dolerán rico. Tus pezones duros bajo la blusa él los chupa a través de la tela mojándola con saliva. Es mío este pinche placer piensas mientras tus uñas marcan su espalda.
El ritmo se acelera él te agarra las caderas clavando dedos en tu carne suave. Gimes más fuerte ¡Más duro wey! y él obedece embistiéndote como animal posesivo. Sientes el orgasmo subir oleada tras oleada calor líquido explotando en tu vientre contrayendo tus paredes alrededor de su verga ordeñándolo. Él gruñe ¡Me vengo!
y se corre dentro chorros calientes inundándote goteando por tus muslos.
Caen exhaustos respirando agitados piel pegada sudorosa. Él te besa la frente suave Ves haz de tu trabajo tu pasión y mira lo que pasa
dice riendo bajito. Tú sonríes sintiendo el semen escurrir tibio entre tus piernas un recordatorio pegajoso de lo vivido. Afuera la noche envuelve la ciudad luces de neón parpadeando como testigos mudos.
Te arreglas despacio piernas temblorosas blusa arrugada falda torcida. Él te ayuda subiendo el cierre rozando tu espalda con ternura. No es solo sexo es empoderamiento reflexionas mientras caminas al elevador su mano en tu cintura. En el espejo tus mejillas sonrosadas labios hinchados ojos brillantes de quien acaba de renacer.
Al día siguiente en la junta presentas la campaña con Javier a tu lado. Todos aplauden ¡Es chingona! gritan y tú sientes el orgullo mezclado con el secreto ardiente entre tus piernas aún sensible. Él te guiña Haz de tu trabajo tu pasión
y tú sabes que lo harás siempre ahora con fuego en las venas.
La oficina ya no es rutina es tu playground tu pasión hecha carne sudor gemidos. Sales a la taquería de la esquina pides tacos al pastor con todo el picor que quema como el deseo que ahora arde en ti. Muerdes la carne jugosa salsa chorreando por tu barbilla y piensas esto es vida wey. Javier te manda un mensaje ¿Otra sesión nocturna?
y respondes órale cuando quieras jefe.
Tu vida cambia pa siempre cada deadline es preliminar cada idea un roce cada junta un coqueteo velado. Sientes el poder en tus caderas en tu voz en tu coño que ahora manda. Haz de tu trabajo tu pasión se tatúa en tu alma y en tu piel marcada por sus besos. Y así fluyes cabrona imparable deseada dueña de tu placer.