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Pasión de Gavilanes Cap 100 Fuego en la Piel

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Pasión de Gavilanes Cap 100 Fuego en la Piel

La noche en la hacienda caía como un manto pesado de estrellas sobre el rancho en las afueras de Guadalajara. El aire olía a tierra húmeda después de la lluvia vespertina y a jazmín silvestre que trepaba por las paredes de adobe. Yo Rosalinda me recargaba en el pecho ancho de Diego mi hombre desde hace dos años el que me hacía temblar con solo una mirada. Estábamos en la sala amplia con el televisor encendido sintonizado en Pasión de Gavilanes cap 100 esa telenovela que nos tenía clavados como chivos a la barda.

Qué chingón este capítulo pensé mientras el sonido de los violines dramáticos llenaba el cuarto. Las luces tenues de las lámparas de talavera pintaban sombras suaves en su piel morena. Diego tenía el brazo alrededor de mis hombros su mano grande rozando apenas mi clavícula. Llevaba una camisa de franela desabotonada hasta la mitad dejando ver el vello oscuro que bajaba hasta su ombligo. Yo con mi vestido ligero de algodón floreado que se pegaba a mis curvas por el calor de la noche sentía ya el cosquilleo en el vientre.

"Órale Rosalinda mira cómo se miran los Reyes y las Elizondo en este Pasión de Gavilanes cap 100" murmuró Diego con voz ronca su aliento cálido contra mi oreja oliendo a tequila reposado que habíamos compartido en la cena. "Neta que arde la pantalla güey."

Su mano bajó despacio por mi brazo enviando chispas por mi piel. El roce era suave como pluma pero firme como la tierra que él trabajaba todos los días en el campo. Yo giré la cara para verlo sus ojos cafés brillando con esa hambre que conocía tan bien.

Pinche Diego siempre sabe cómo encender la mecha
me dije mientras mi pulso se aceleraba al ritmo de la música de la novela.

En la tele los protagonistas se besaban con furia pasional él tomándola por la cintura ella arqueando la espalda. El sonido de sus respiraciones jadeantes se mezclaba con el viento que entraba por la ventana abierta trayendo el aroma de los nopales cercanos. Diego apretó mi hombro y sentí su pecho subir y bajar más rápido. "¿Te prende esto mi reina?" preguntó su voz un susurro grave que vibró en mis huesos.

"Mucho cabrón" respondí mordiéndome el labio mi mano subiendo por su muslo fuerte cubierto por los jeans gastados. El calor de su cuerpo se colaba por la tela áspera y yo imaginaba ya el bulto endureciéndose bajo mi palma. La tensión crecía como tormenta en el horizonte el deseo inicial transformándose en algo más profundo algo que nos unía más allá de la carne.

Acto primero de nuestra propia novela pensó mi mente mientras lo besaba. Sus labios gruesos sabían a sal y tequila su lengua invadiendo mi boca con maestría. Gemí bajito el sonido ahogado por el clímax dramático de la tele. Sus manos expertas subieron por mis muslos levantando el vestido hasta que el aire fresco rozó mis bragas de encaje húmedas ya.

Nos separamos un segundo jadeantes mirándonos con ojos nublados. Esto es nuestro Pasión de Gavilanes cap 100 pero en carne viva flash en mi cabeza. Diego me levantó en brazos como si no pesara nada sus músculos tensos bajo mi trasero. Caminó hacia el cuarto el piso de loseta fría contrastando con el fuego que nos consumía. El olor de su sudor limpio mezclado con el mío llenaba el pasillo.

En el dormitorio la cama king size con sábanas de algodón egipcio nos esperaba iluminada por la luna que se colaba por las cortinas entreabiertas. Me depositó con gentileza pero sus ojos prometían rudeza deliciosa. "Quítate eso mi amor" ordenó quitándose la camisa de un tirón. Su torso esculpido por el trabajo del rancho brillaba con una fina capa de sudor el pecho subiendo y bajando. Yo obedecí deslizando el vestido por mi cabeza quedando en bra y tanga negra mis pechos turgentes liberándose casi.

Él se acercó gateando sobre la cama como fiera su aliento caliente en mi cuello. "Estás chingona Rosalinda" gruñó lamiendo mi piel salada. Sus manos amasaron mis senos pellizcando los pezones duros que dolían de placer. Yo arqueé la espalda gimiendo alto ahora sin la tele de fondo solo nuestros sonidos animales. El tacto de sus callos en mi piel suave era eléctrico rasguñando justo lo necesario.

No aguanto más este pendejo me va a volver loca
pensé mientras mis uñas se clavaban en su espalda marcada por arañazos viejos míos. Bajó besos por mi vientre deteniéndose en mi ombligo chupándolo hasta que reí entre gemidos. Luego sus dientes rozaron el borde de la tanga el olor de mi excitación flotando pesado almizclado dulce.

"Diego por favor" supliqué mis caderas moviéndose solas buscando su boca. Él sonrió malicioso ese hoyuelo en la mejilla que me mataba y arrancó la prenda con los dientes. Su lengua encontró mi clítoris hinchado lamiendo lento al principio círculos tortuosos que me hicieron ver estrellas. El sabor de mí en su boca lo volvía loco gemía contra mi carne vibrando delicioso. Metió dos dedos gruesos curvándolos adentro tocando ese punto que me deshacía el sonido húmedo de mi coño chorreando era obsceno excitante.

La intensidad subía como olla exprés a punto de estallar. Yo jalaba su pelo negro revuelto empujándolo más profundo mis muslos temblando alrededor de su cabeza. "¡Sí así mi rey fóllame con la lengua!" grité en mexicano puro sin filtros. Él aceleró chupando succionando hasta que el orgasmo me partió en dos olas de placer cegador. Grité su nombre el cuarto girando el sudor chorreando por mi frente.

Pero no paró. Se quitó los jeans la verga saltando libre gruesa venosa palpitante con gota de precum en la punta. "Te quiero adentro ya güey" rogué extendiendo las manos. Él se posicionó entre mis piernas frotando la cabeza en mi entrada resbalosa untándome. Esto es el verdadero fuego pensé mientras empujaba lento centímetro a centímetro estirándome delicioso.

Estaba llena hasta el fondo su pubis raspando mi clítoris. Empezó a moverse embestidas profundas lentas al principio construyendo de nuevo la tensión. El slap slap de piel contra piel resonaba el colchón crujiendo bajo nosotros. Sus manos en mis caderas magullándome suave yo clavándome en sus nalgas pidiendo más rápido.

"¡Chíngame duro Diego!" exigí y él obedeció volviéndose bestia sudada gruñendo palabras sucias. "Tu panocha es la neta mi amor tan apretada tan mojada para mí." Nuestros cuerpos resbalaban pegajosos olores a sexo puro impregnando el aire. Yo lamí el sudor de su cuello salado mientras él mordía mi hombro dejando marca.

El clímax se acercaba galopando. Sentí sus bolas tensarse contra mí su ritmo errático. "Vente conmigo" jadeó y yo exploté de nuevo contrayéndome alrededor de su verga ordeñándolo. Él rugió vaciándose adentro chorros calientes llenándome hasta rebosar. Colapsamos temblando unidos sudorosos besándonos perezosos.

En el afterglow yacíamos enredados el corazón latiendo al unísono. La luna nos bañaba en plata el viento trayendo paz. "Mejor que cualquier telenovela" susurró Diego besando mi frente. Yo sonreí

Sí mi amor nuestro Pasión de Gavilanes cap 100 es eterno
pensando en el futuro ranchero lleno de estas noches. El deseo saciado pero la chispa siempre lista para encenderse de nuevo.

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