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El Diseño Es Mi Pasión Meme En Tu Piel

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El Diseño Es Mi Pasión Meme En Tu Piel

Yo siempre he sido la chava que vive por el diseño. En mi Instagram, mi bio dice clarito: "El diseño es mi pasión meme". Es mi frase viral, un chiste interno con mis compas diseñadores que se volvió mi sello. Pero nadie sabe que esa pasión se me prende de verdad cuando veo curvas perfectas, líneas que fluyen como ríos calientes. Vivo en el Roma, CDMX, rodeada de cafés hipsters y estudios creativos. Ese día, en el coworking de la colonia, todo cambió con él.

Diego entró con su laptop bajo el brazo, moreno, con ojos que parecían trazos de carbón en un sketch. Órale, pensé, este wey tiene un diseño corporal de nivel. Se sentó frente a mí en la mesa compartida, oliendo a café recién molido y un toque de colonia fresca, como brisa de Xochimilco. "Qué onda, ¿tú también diseñas?", me dijo con esa sonrisa pícara que hace que se me erice la piel.

"Sí, wey, el diseño es mi pasión. ¿Ves mi meme en el perfil? Es mi vida", le contesté, mientras mis dedos jugaban con el mouse, imaginando cómo sería trazar sus músculos con mi pluma digital.

Charlamos horas. Él era fotógrafo freelance, capturaba cuerpos en movimiento para campañas de moda. Hablaba de composiciones, de sombras que besan la piel, y yo sentía un cosquilleo en el estómago, como cuando un render se carga perfecto. El aire del coworking estaba cargado de ese zumbido de ventiladores y teclados, pero entre nosotros, la tensión crecía como un gradiente de rojo a fuego. Sus rodillas rozaron las mías bajo la mesa, accidental al principio, pero luego... intencional. Mi piel ardía bajo los jeans ajustados, y olía mi propio aroma mezclándose con el suyo, dulce como churros calientes.

Al atardecer, el sol pintaba naranjas en las ventanas. "Ven a mi estudio, te muestro unos proyectos", le propuse, con la voz ronca. Él asintió, ojos brillantes. Caminamos por las calles empedradas del Roma, riendo de memes tontos sobre diseñadores pendejos que no saben de tipografía. Mi corazón latía fuerte, neta, como bajo un beat de cumbia rebajada.

Mi estudio era mi santuario: paredes llenas de moodboards, Mac iluminada, olor a tinta fresca y madera de palets reciclados. Lo invité a sentarse en el sofá de piel sintética, suave como caricia. Le serví un mezcal de Oaxaca, ahumado, que nos calentó la garganta. "Mira esto", dije, abriendo un archivo. Era un diseño erótico, abstracto, curvas que sugerían senos y caderas. Sus dedos rozaron mi mano al acercase, y sentí su calor subir por mi brazo.

¿Y si lo diseño a él?, pensé, mientras mi pulso aceleraba. La habitación se llenaba de nuestro respirar, pesado. "Tu cuerpo es un canvas perfecto", murmuré, trazando con el dedo el contorno de su camisa. Él se rio bajito, "Pruébalo". Consentió con un beso en mi cuello, suave al inicio, probando. Sus labios sabían a mezcal y deseo, cálidos, húmedos. Mi piel se erizó, pezones endureciéndose bajo la blusa ligera.

Lo besé de vuelta, manos en su pecho firme. Desabotoné su camisa despacio, revelando pectorales tatuados con líneas geométricas. Chido, perfecto diseño. Mis uñas arañaron suave, sintiendo los músculos contraerse. Él gimió, sonido grave que vibró en mi clítoris. Olía su sudor limpio, masculino, mezclado con mi perfume de vainilla. Lo empujé al sofá, montándome a horcajadas. Sus manos en mis caderas, apretando, guiándome.

"Está cañón cómo diseñas", susurró, mientras yo lamía su cuello, saboreando sal. Bajé la cremallera de sus jeans, liberando su verga dura, palpitante. La tomé en mano, piel aterciopelada sobre acero, caliente. Él jadeó, arqueando la espalda. Yo me quité la blusa, senos libres, oscuros pezones pidiendo atención. Él los chupó, lengua girando, succionando fuerte. ¡Ay, wey! Grité bajito, humedad empapando mi calzón.

La tensión crecía como un build-up en una rola electrónica. Lo desvestí completo, admirando su desnudez: piernas fuertes, verga erguida, glande brillando de pre-semen. Yo me paré, quitándome todo lento, como un striptease para su mirada hambrienta. Mi panocha depilada, labios hinchados, lista. Me arrodillé, tomándolo en boca. Sabía a él, salado, musgoso. Lo chupé profundo, garganta relajada, manos en sus bolas pesadas. Él gruñó, dedos en mi pelo, "Así, mami, qué rico".

Pero quería más. Lo subí al escritorio, papeles volando. Abrí las piernas, invitándolo. "Diseña conmigo", le dije. Él se hundió lento, centímetro a centímetro, llenándome. Neta, qué estirón delicioso, paredes vaginales apretándolo. Gemí alto, uñas en su espalda. Empezó a moverse, embestidas profundas, roce en mi punto G. Sonidos húmedos, piel contra piel, slap-slap eco en el estudio. Sudor nos unía, resbaloso. Olía a sexo puro, almizcle y jazmín de mi esencia.

Esto es mi pasión verdadera, más que cualquier meme, pensé, mientras él aceleraba, mis tetas rebotando, clítoris frotándose en su pubis.

Internamente luchaba: no tan rápido, savoréalo. Frené sus caderas, girando encima, cowgirl. Cabalgaba fuerte, controlando el ritmo. Él mamaba mis pezones, manos en mi culo redondo, azotando suave. "¡Más!" grité. La intensidad subía, mi orgasmo building como un clímax gráfico perfecto. Sentía cada vena de su verga dentro, pulsos sincronizados. Él debajo, sudando, "Me vengo, Ana". Yo primero: explosión, contracciones milkingándolo, jugos chorreando. Él eyaculó dentro, chorros calientes, gritando mi nombre.

Colapsamos, jadeantes. Su semen goteaba de mí, cálido en mis muslos. Lo besé lento, lenguas danzando perezosas. El estudio olía a nosotros, intenso, satisfactorio. Nos limpiamos con toallitas húmedas, riendo. "El diseño es mi pasión meme, pero tú... tú eres mi obra maestra", le dije, trazando su pecho con dedo húmedo.

Nos vestimos, pero la noche no acababa. Pedimos tacos de la esquina, carnitas jugosas, cebolla crujiente. Comimos en el sofá, cuerpos pegados. Hablamos de futuros proyectos: sesiones fotográficas desnudos, diseños inspirados en piel. Su mano en mi muslo, promesa de más. Caminó conmigo a la puerta al amanecer, beso largo, profundo.

Ahora, cada vez que abro Photoshop, veo sus curvas en mi mente. El diseño es mi pasión meme, sí, pero con él, es pasión viva, palpitante. Y sé que volverá, para más trazos en la piel.

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