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Eres Mi Pasion Pelicula De Fuego Carnal

6149 palabras

Eres Mi Pasion Pelicula De Fuego Carnal

La noche en el departamento de la colonia Roma olía a jazmín del balcón y a las enchiladas que habías preparado para la cena. Tú, Mariana, con tu piel morena brillando bajo la luz tenue de las velas, te recuestas en el sofá junto a él, Alex, tu amigo de la uni que últimamente te mira con ojos de hambre. Órale, este wey me trae loca, piensas mientras el proyector casero cobra vida en la pared blanca. Habían elegido esa peli clásica mexicana, Eres Mi Pasion Pelicula, una de esas historias de amores imposibles en los años setenta, con actores que se comían con la mirada.

Tú sientes el roce de su muslo contra el tuyo, cálido como el tequila reposado que acaban de servirse. ¿Será la película o el aire cargado de promesas?

La pantalla parpadea y la protagonista susurra eres mi pasión, mientras el galán la besa con furia contenida. Alex se acerca más, su aliento huele a menta y a deseo reprimido. Tú giras la cabeza y vuestras miradas chocan, eléctricas. Sus dedos rozan tu mano, un toque inocente que enciende chispas en tu vientre. Neta, no aguanto más esta tensión. La música de la peli llena la habitación, rancheras suaves con violines que aceleran tu pulso.

Él apaga el proyector a la mitad, cuando la pareja en pantalla apenas se roza. "Mariana, esta eres mi pasion pelicula me tiene pensando en nosotros", dice con voz ronca, mexicana pura, como si viniera de un barrio de Guadalajara. Tú sonríes, juguetona: "Qué pendejo eres, Alex, pero me gusta". Sus labios capturan los tuyos al instante, suaves al principio, probando el sabor salado de tu gloss de cereza. El beso se profundiza, lenguas danzando con urgencia, mientras sus manos suben por tu blusa floja, acariciando la curva de tu cintura. Sientes el calor de su palma contra tu piel, áspera por el trabajo en la constructora, pero excitante como el roce de arena caliente en la playa de Puerto Vallarta.

Te empuja con gentileza contra los cojines, su cuerpo pesado y musculoso cubriéndote. El olor de su sudor limpio se mezcla con tu perfume floral, creando una fragancia embriagadora. "Estás cañón, mami", murmura contra tu cuello, mordisqueando la piel sensible que te hace arquear la espalda. Tus uñas se clavan en su camiseta, rasgándola un poco en el afán de sentirlo. Él ríe bajito, un sonido gutural que vibra en tu pecho. Desabrochas su jeans, liberando su verga dura, palpitante, que salta contra tu muslo. Chingado, qué prieta está, piensas, mientras la acaricias con la yema de los dedos, sintiendo las venas hinchadas bajo la piel suave.

La habitación gira en un torbellino de sensaciones. Sus labios bajan por tu escote, lamiendo el valle entre tus chichis, que se endurecen bajo el encaje negro de tu bra. Él desengancha el cierre con dientes, un gesto juguetón que te arranca un gemido. "Qué rico sabes, como tamarindo dulce", gruñe, chupando un pezón rosado, endurecido como guayaba madura. Tú arqueas las caderas, frotándote contra su pierna, sintiendo la humedad empapar tus panties de algodón. El aire huele a sexo incipiente, almizclado y salado, mientras la peli olvidada sigue sonando de fondo, sus diálogos románticos ahora un eco irónico.

En tu mente, la protagonista de eres mi pasion pelicula te observa, envidiosa: esto es mejor que cualquier guion.

Alex te quita la falda con prisa, exponiendo tus muslos carnosos y la concha hinchada, lista. Sus dedos exploran, separando los labios húmedos, rozando el clítoris con círculos lentos que te hacen jadear. "Estás chorreando, preciosa", dice, metiendo un dedo grueso dentro, curvándolo para tocar ese punto que te hace ver estrellas. Tú gimes alto, "¡Más, cabrón, no pares!", mientras tu mano bombea su verga, sintiendo cómo crece, caliente y pesada en tu puño. El sonido de piel mojada llena el espacio, chapoteos obscenos mezclados con respiraciones agitadas.

Él se arrodilla entre tus piernas, su lengua caliente lamiendo desde el ano hasta el botón, saboreando tu esencia agria y dulce. Tú agarras su cabello negro revuelto, empujándolo más profundo, mientras olas de placer suben por tu espina. Me voy a venir ya, no mames. Pero él se detiene, pícaro: "Aún no, quiero cogerte primero". Te voltea boca abajo, el sofá cruje bajo el peso. Sientes la punta de su verga presionando tu entrada, resbaladiza por tus jugos. Entra despacio, centímetro a centímetro, estirándote deliciosamente. "¡Ay, qué rica estás por dentro!", exhala, embistiendo con ritmo creciente.

Cada thrust es un estruendo sensorial: el slap de sus bolas contra tu clítoris, el sudor goteando en tu espalda, el sabor de su beso cuando gira tu cabeza para devorarte. Tú empujas hacia atrás, cabalgándolo como una amazona, sintiendo cómo te llena por completo. La tensión crece, coiling en tu bajo vientre como un resorte. Él acelera, gruñendo "¡Eres mi pasión, Mariana, mi puta película viva!", palabras que te lanzan al borde. Tus paredes se aprietan alrededor de él, convulsionando en un orgasmo que te deja temblando, gritando su nombre mientras chorros de placer te inundan.

Alex no tarda, sus embestidas se vuelven erráticas, y con un rugido animal se vacía dentro de ti, caliente y espeso, pintando tus entrañas. Colapsan juntos, jadeantes, piel pegajosa contra piel. El olor a sexo impregna todo, intenso y satisfactorio. Él te besa la nuca, suave ahora, "Neta, eres mejor que cualquier eres mi pasion pelicula". Tú ríes, exhausta, girando para acurrucarte en su pecho ancho, escuchando los latidos de su corazón galopante calmarse.

La noche se extiende en afterglow perezoso. Ponen la peli de nuevo, pero ya no la ven; es solo fondo para susurros y caricias. Tú trazas patrones en su abdomen marcado, pensando en cómo esa simple invitación cambió todo. De amigos a esto, qué chingón. Él te aprieta contra sí, prometiendo más noches así. La pasión no acaba con los créditos; es su película privada, eterna, ardiente como el sol de México.

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