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La Imagen del Diablo en la Pasion de Cristo Despierta tu Pasion Prohibida

7315 palabras

La Imagen del Diablo en la Pasion de Cristo Despierta tu Pasion Prohibida

Estás sentada en el sillón de tu departamento en la Condesa todo chulo y luminoso con esa vista al Parque México que tanto te gusta durante Semana Santa. La tele transmite La Pasion de Cristo esa película que siempre te pone la piel chinita por lo intensa que es. El aire huele a incienso que prendiste hace rato pa rememorar las procesiones de tu infancia en Guadalajara pero ahora con un toque de nostalgia adulta. Tomas un sorbo de tu tequila reposado con limón fresco el sabor ácido y ahumado te recorre la lengua mientras la pantalla muestra a Jesús cargando la cruz sudando sangre y agonizando.

De repente aparece esa imagen del diablo en la Pasion de Cristo esa figura andrógina pálida con ojos que perforan el alma labios carnosos y una presencia que no es fea sino jodidamente seductora. Neta te quedas helada el corazón te late como tambor en quinceañera y sientes un calor traicionero subiendo por tus muslos.

¿Por qué carajos me excita esto? Es el diablo el pinche demonio tentador pero se ve tan... apetecible
Tus pezones se endurecen contra la blusa de algodón suave rozando como dedos invisibles y entre las piernas tu panocha se humedece con un cosquilleo que te hace apretar los muslos.

Apagas la tele con manos temblorosas el silencio del depa se llena con tu respiración agitada. Te levantas caminando descalza sobre el piso de madera fresca el roce suave contra tus plantas te eriza la piel. Vas a la cocina por hielo pa refrescarte pero el timbre suena como un mandato divino. Abres la puerta y ahí está Alejandro tu carnal de toda la vida ese morro alto moreno con ojos café que brillan como obsidiana y una sonrisa pícara que siempre te hace mojar. Viene con una botella de mezcal en la mano vestido casual con playera ajustada que marca sus pectorales firmes.

Órale qué oportuno piensas mientras lo dejas pasar. —Neta güey vine porque odio estar solo en estas fechas santas y supe que tú también andas libre como el viento dice con esa voz grave que vibra en tu pecho. Se abrazan fuerte su cuerpo duro contra el tuyo huele a jabón de sándalo y sudor fresco de la calle el calor de su piel te quema a través de la ropa. Se sientan en el sofá abren el mezcal el líquido ardiente baja por tu garganta despertando más fuego interno.

Le platicas de la película de esa imagen del diablo en la Pasion de Cristo que te dejó intranquila. —Imagínate carnal esa figura del demonio no es espantosa es... sexy como si te invitara a pecar con una mirada le dices riendo nerviosa pero excitada. Él se acerca su rodilla roza la tuya el contacto eléctrico te hace jadear bajito. —Suena chido mami ¿y si yo soy tu diablo personal hoy? Te tiento a dejar la culpa y solo sentir murmura su aliento cálido en tu oreja oliendo a mezcal y deseo.

El beso llega natural como lluvia en mayo sus labios suaves pero firmes capturan los tuyos la lengua invade tu boca saboreando el mezcal compartido gimes contra él el sonido gutural te sorprende. Sus manos grandes recorren tu espalda bajando a tus nalgas apretándolas con fuerza juguetona.

¡Qué rico se siente esto neta que el diablo me posea ahorita!
Te recuestas en el sofá él encima su peso delicioso te inmoviliza sin aprisionar todo consensual puro fuego mutuo.

Te quita la blusa despacio besando cada centímetro de piel expuesta su boca húmeda deja rastros calientes en tus hombros el cuello el valle entre tus senos. El aire fresco del ventilador contrasta con su calor tus pezones duros imploran atención y él los chupa succiona muerde suave el placer punzante te arquea la espalda. —Estás bien rica pinche diosa gruñe bajito mientras desabrocha tu jeans bajándolos con tus tangas de encaje negro. El olor de tu excitación llena el aire almizclado dulce como miel prohibida.

Sus dedos exploran tu panocha resbaladiza separando labios hinchados rozando el clítoris con círculos lentos tortuosos. Gimes alto el sonido rebota en las paredes ¡A huevo carnal no pares! Él se arrodilla entre tus piernas abiertas el piso fresco contra tu culo el contraste te vuelve loca. Su lengua lame desde el ano hasta el botón mágico saboreando tus jugos el sabor salado dulce lo enloquece también. Chupa aspira mete la lengua adentro follándote con ella tus caderas se mueven solas empujando contra su cara su nariz roza tu monte de Venus húmedo.

Lo jalas del pelo lo pones de pie le bajas el pantalón y ¡órale! su verga sale dura venosa palpitante oliendo a hombre puro. La tocas suave la piel aterciopelada sobre acero la haces saltar en tu mano. Te arrodillas tú ahora el suelo duro contra tus rodillas el dolor leve suma al placer. La lames desde la base hasta la cabeza saboreando el precum salado chupas la cabeza girando la lengua él gime ¡Puta madre qué chingona mamada! Lo tragas profundo la garganta se relaja tu saliva lubrica todo el sonido de succión obsceno llena la sala.

No aguantan más te acuesta boca arriba él se pone encima la verga roza tu entrada untándose de tus jugos. —¿Lista pa pecar mami? pregunta mirándote a los ojos castaños llenos de lujuria. —Síp carnal chingame como el diablo respondes empoderada dueña de tu deseo. Empuja lento centímetro a centímetro te llena estira tus paredes el placer duele rico te clavas las uñas en su espalda oliendo su sudor masculino.

El ritmo sube pausado primero embestidas profundas que tocan tu punto G cada roce envía chispas el sonido de piel contra piel chapotea con tus jugos. Sus bolas golpean tu culo el slap slap rítmico como tambores prehispánicos. Cambian de posición tú encima cabalgas como amazona tus tetas rebotan él las agarra pellizca pezones el sudor nos une resbaloso.

Esta es mi pasion mi liberación esa imagen del diablo en la Pasion de Cristo solo fue el chispazo pa este incendio
Gritas su nombre el orgasmo se acerca ola gigante.

Él te voltea a cuatro patas desde atrás te penetra más hondo sus manos en tus caderas jalándote contra él el ángulo perfecto frota tu clítoris interno. ¡Ya vengo carnal! gritas y explotas contracciones milking su verga jugos chorreados por tus muslos él gruñe ¡Me vengo mami! y la saca chorros calientes en tu espalda el semen pegajoso quema delicioso marca de posesión mutua.

Caen exhaustos enredados sudados el corazón latiendo al unísono el aire pesado con olor a sexo mezcal y paz. Te acaricia el pelo besa tu frente —Neta eso fue el paraíso no el infierno dice riendo bajito. Tú sonríes sintiendo el cuerpo flojo satisfecho la culpa evaporada solo queda empoderamiento y cariño. Afuera el Parque México susurra con hojas movidas por brisa primaveral mientras reflexionas que esa imagen del diablo en la Pasion de Cristo no fue tentación maligna sino llave a tu pasion más pura y ardiente. Se duermen así piel con piel en afterglow perfecto listos pa más rondas en esta Semana Santa inolvidable.

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