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Personajes de Diario de una Pasion Desatados

6864 palabras

Personajes de Diario de una Pasion Desatados

El sol del atardecer teñía de naranja el lago, ese mismo lago donde todo había empezado años atrás. Allie caminaba por el muelle de madera, el crujido bajo sus pies descalzos mezclándose con el chapoteo suave de las olas. El aire olía a agua fresca y a jazmín silvestre, un aroma que le erizaba la piel y le traía recuerdos prohibidos. En su mano apretaba un viejo cuaderno gastado, Diario de una pasión, lleno de palabras que había garabateado en noches de insomnio, describiendo a los personajes de diario de una pasion que eran ella y Noah, sus cuerpos entrelazados en sueños que nunca se habían cumplido del todo.

Esos personajes de diario de una pasion éramos nosotros, Noah, con tu piel morena y áspera como la corteza de un roble, y yo, temblando de anticipación. ¿Cuándo vas a venir por mí de nuevo?

Lo había llamado esa mañana, con la voz ronca de emoción contenida. "Wey, neta que te extraño. Ven al lago, como antes". Él no preguntó nada, solo dijo "Órale, ya voy, mi reina". Ahora, el motor de su camioneta retumbaba a lo lejos, y el corazón de Allie latía como tambor en su pecho. Vestía un vestido ligero de algodón blanco, que se pegaba a sus curvas con la brisa húmeda, sin nada debajo. Sentía el roce del aire en sus pezones endurecidos, un cosquilleo que bajaba hasta su entrepierna, humedeciéndola ya.

Noah aparca y baja, alto y fuerte, con esa camisa ajustada que marca sus músculos del pecho y brazos. Sus ojos oscuros la devoran desde el muelle. "Allie, chula, ¿qué traes en esa libreta?". Ella sonríe, pícaro, y se acerca contoneando las caderas. El olor de su colonia varonil, mezclado con sudor fresco del camino, la envuelve como una promesa. Sus manos grandes la toman por la cintura, tirando de ella contra su cuerpo duro. "Es nuestro diario, pendejo. Los personajes de diario de una pasion que nunca acabamos de escribir".

Se besan despacio al principio, labios suaves probando sabores conocidos: el suyo a menta y deseo, el de él a cerveza fría y tierra. Las lenguas se enredan, húmedas y calientes, mientras las manos de Noah suben por su espalda, bajando el tirante del vestido. Allie gime bajito, un sonido gutural que vibra en su garganta, sintiendo la erección presionando contra su vientre. Qué chingón se siente esto, piensa, el pulso acelerado en sus sienes.

La lleva adentro de la cabaña, el piso de madera cálido bajo sus pies. La puerta se cierra con un clic que suena a destino. Adentro, la luz tenue de las velas que ella encendió antes baila en las paredes, proyectando sombras que acarician sus siluetas. Noah la empuja suave contra la mesa de roble, levantando su vestido con urgencia controlada. "Neta que estás más rica que nunca, Allie. Tu panocha huele a miel desde aquí". Ella ríe, juguetona, abriendo las piernas para él. El aire fresco besa su sexo expuesto, hinchado y mojado, y ella siente el calor de su aliento acercándose.

En mi diario, los personajes de diario de una pasion se devoraban sin prisa, saboreando cada gota. Hoy lo haremos real, Noah, hasta que no quede nada.

Él se arrodilla, besando el interior de sus muslos, la barba incipiente raspando deliciosamente su piel suave. Lame despacio, desde la rodilla hasta llegar al centro, donde su lengua plana recorre los labios mayores, abriéndolos con ternura. El sabor salado y dulce de su excitación lo enloquece; gruñe contra ella, vibraciones que la hacen arquear la espalda. Allie agarra su cabello oscuro, tirando suave, "Más, carnal, chúpame el clítoris como sabes". Él obedece, succionando el botón hinchado, metiendo dos dedos gruesos dentro de ella, curvándolos para tocar ese punto que la hace jadear. El sonido de su chupeteo húmedo llena la habitación, mezclado con sus gemidos ahogados y el latido de su propio corazón en los oídos.

La tensión crece como tormenta. Allie siente el calor subiendo por su vientre, músculos contrayéndose alrededor de sus dedos. Pero no quiere correrse aún; lo empuja hacia arriba, desabrochando su camisa con dedos temblorosos. Su pecho ancho, cubierto de vello oscuro, huele a hombre puro, a esfuerzo y pasión. Lo besa ahí, lamiendo un pezón, mordisqueándolo hasta que él maldice en voz baja, "¡Puta madre, Allie, me vas a matar!". Le baja los jeans, liberando su verga gruesa, venosa, palpitante. La toma en la mano, sintiendo el calor aterciopelado, el precum salado en la punta que lame con deleite, girando la lengua alrededor del glande.

Noah la levanta como si no pesara, llevándola a la cama king size cubierta de sábanas de lino fresco. La acuesta boca arriba, pero ella lo voltea, montándose a horcajadas. "Hoy mando yo, wey". Frota su panocha mojada contra su polla dura, lubricándola, el roce enviando chispas por su espina. Baja despacio, centímetro a centímetro, sintiéndolo estirarla, llenarla hasta el fondo. Qué rico, tan grueso, tocando todo. Empieza a moverse, caderas girando en círculos lentos, sus pechos rebotando con cada embestida. Él agarra sus nalgas, amasándolas, metiendo un dedo en su ano para más placer, haciendo que ella grite de éxtasis.

El sudor perla sus cuerpos, goteando entre sus pechos, resbalando por el abdomen definido de él. El olor a sexo impregna el aire: almizcle, fluidos, piel caliente. Los gemidos se vuelven más fuertes, rítmicos, como tambores tribales. "¡Córrete conmigo, Noah! ¡Dame todo!", suplica ella, acelerando, uñas clavándose en su pecho. Él embiste desde abajo, salvaje ahora, "¡Sí, mi amor, te voy a llenar, neta que eres mi todo!". El orgasmo la golpea como ola gigante, contracciones pulsantes ordeñando su verga, jugos chorreando por sus bolas. Él ruge, explotando dentro, chorros calientes inundándola, prolongando su placer.

Colapsan juntos, jadeantes, cuerpos pegajosos entrelazados. El silencio solo roto por sus respiraciones entrecortadas y el ulular lejano de un búho. Noah acaricia su cabello revuelto, besando su frente sudada. "Eres el mejor personaje de mi vida, Allie. Ese diario no le hace justicia". Ella sonríe, exhausta, feliz, trazando círculos en su pecho con el dedo.

Los personajes de diario de una pasion encontraron su final perfecto esta noche, pero sé que habrá más capítulos. Porque nuestra pasión no se acaba, carnal. Nunca.

Se quedan así hasta que la luna ilumina la ventana, envueltos en sábanas revueltas, el lago susurrando promesas de más noches como esta. Allie cierra los ojos, saboreando el afterglow, el semen goteando lento entre sus piernas, recordatorio tangible de su unión. Mañana escribiría más en el diario, pero por ahora, solo existe esto: ellos, completos, saciados.

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