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Como Saber Cual Es Mi Pasion Test Ardiente

5891 palabras

Como Saber Cual Es Mi Pasion Test Ardiente

Tú estás sentada en el sillón mullido de tu depa en la Roma, con el sol de la tarde colándose por las cortinas entreabiertas. El aire huele a café recién hecho y a las flores frescas que compraste en el mercado. Sientes un vacío chueco en el pecho, como si la vida te estuviera pidiendo algo más. Agarras tu laptop y tecleas como saber cual es mi pasion test. Sale un quiz en línea, de esos que prometen revelarte tu fuego interior. Lo empiezas, pero las preguntas son bien pendejas: ¿qué color te late más? ¿prefieres playa o montaña? Neta, ¿esto es todo?

Tu mente divaga hacia Alejandro, tu carnal de la cama, ese wey que te hace sudar con solo una mirada. Lo llamas. "Órale, ven pa'cá, tengo un jueguito que nos va a poner calientes", le dices con voz ronca. Media hora después, ahí está en la puerta, con su playera ajustada marcando los músculos del pecho, oliendo a jabón y a esa colonia que te enloquece, como madera quemada y limón. Te abraza fuerte, sus manos grandes en tu cintura, y sientes el calor de su cuerpo filtrándose por tu blusa ligera.

¿Qué chingados estoy haciendo?, piensas mientras lo jalas al sillón. Le enseñas la pantalla. "Mira, es un como saber cual es mi pasion test, pero lo vamos a jugar a nuestra manera. Cada pregunta, la respondemos con el cuerpo. ¿Le entras?" Él sonríe picoso, esos ojos cafés clavados en los tuyos. "Neta, mi reina, tú mandas. Desnúdate y empecemos". El corazón te late como tamborazo en la cabeza. Te quitas la blusa despacio, dejando que vea tus tetas libres bajo el brassiere de encaje. Su mirada quema.

Primera pregunta: ¿Qué te apasiona más, la aventura o la calma? Tú eliges aventura. Alejandro se acerca gateando por el sillón, su aliento caliente en tu cuello. "Entonces, aventura, ¿no? Vamos a explorarte". Sus labios rozan tu piel, suaves al principio, como pluma. Sientes el roce áspero de su barba incipiente, el sabor salado cuando lame tu clavícula. Tus pezones se endurecen contra la tela, y un gemido se te escapa, bajito, como susurro en la habitación silenciosa. Él desabrocha tu brassiere con dientes, lo deja caer. El aire fresco besa tus senos expuestos, y él los toma en sus manos callosas, masajeando lento, círculos que mandan chispas directo a tu entrepierna.

Segunda: ¿Sol o lluvia? Sol. "Calientito como tú", murmura, bajando la cabeza. Su lengua rodea un pezón, chupando suave, luego fuerte, tirando un poquito. Sientes el tirón en todo el cuerpo, un hilo de placer que baja recto a tu panocha, que ya está húmeda, palpitando. El sonido de su succión es obsceno, húmedo, mezclado con tu respiración agitada. Hueles tu propio arousal, dulce y almizclado, y el de él, más intenso, varonil. Tus manos se enredan en su pelo negro, jalándolo más cerca. Esto es mi pasión, carajo, este wey me desarma.

Te empuja suave contra los cojines, quitándote los shorts y las calzas de un jalón. Quedas desnuda, vulnerable, pero empoderada porque él te mira como si fueras diosa. Tercera pregunta: ¿Libros o películas? Libros. "Historia profunda, ¿eh? Te voy a leer con mi lengua". Se hunde entre tus piernas, abriéndolas con manos firmes. Su aliento caliente roza tu clítoris hinchado. Lamida larga, desde la entrada hasta arriba, saboreando tu jugo. Gimes fuerte, "¡A huevo, Alejandro, no pares!". Su lengua danza, círculos rápidos, chupando el botón sensible. Sientes cada roce como fuego líquido, tus caderas se alzan solas, buscando más. El cuarto huele a sexo puro, sudor y deseo. Tus uñas se clavan en sus hombros, dejando marcas rojas.

Pero el test sigue, y tú quieres más. Cuarta: ¿Dulce o salado? Salado. Él se para, se quita la ropa rápido. Su verga sale dura, gruesa, venosa, apuntando a ti. La tocas, piel aterciopelada sobre acero, late en tu palma. La saboreas, salada como el mar, con ese gusto único a él. La chupas profundo, garganta relajada, oyendo sus gruñidos roncos, "Pinche chula, me vas a hacer venir ya". Pero no, lo paras. Quieres que te llene.

Quinta pregunta, la clave: ¿Qué es tu pasión verdadera? No contestas. Lo jalas encima, guías su pija a tu entrada resbalosa. Entra lento, centímetro a centímetro, estirándote delicioso. Sientes cada vena rozando tus paredes, el golpe en lo profundo. "¡Muévete, cabrón, dame todo!" Empieza el ritmo, lento al principio, caderas chocando con palmadas húmedas. El sudor perla su espalda, lo lames, salado y caliente. Tus pechos rebotan con cada embestida, pezones rozando su pecho velludo. El placer sube como ola, tensión en el bajo vientre, músculos apretándose alrededor de él.

Esto es el test, mi pasión es esto, fusionarme contigo. Acelera, fuerte, profundo, el sofá cruje bajo ustedes. Tus gemidos se vuelven gritos, "¡Sí, así, no pares, me vengo!". El orgasmo te parte en dos, explosión blanca, espasmos que lo aprietan. Él gruñe, "¡Me vengo, nena!", y sientes su leche caliente inundándote, chorros calientes que prolongan tu clímax. Colapsan juntos, jadeando, piel pegajosa, corazones tronando al unísono.

Después, en la quietud, con su cabeza en tu pecho, escuchas su respiración calmándose. El cuarto huele a sexo satisfecho, a promesas. Revisan el test: dice que tu pasión es la conexión intensa. Ríen bajito. "Neta, este como saber cual es mi pasion test fue lo mejor que encontré", dices. Él besa tu sien. "Tu pasión soy yo, y la mía tú. ¿Otro round?"

Sonríes, sintiendo el afterglow cálido en cada célula. Ya sabes cuál es tu pasión: este fuego que arde entre los dos, eterno, chido y cabrón.

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