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Diario de una Pasión Película Completa Gratis en Mi Piel Ardiente

6532 palabras

Diario de una Pasión Película Completa Gratis en Mi Piel Ardiente

Era una noche calurosa en el DF, de esas que te pegan el pelo a la nuca y te hacen sudar hasta el alma. Me senté en mi depa de la Condesa, con el ventilador zumbando como loco, y abrí la laptop. Neta, necesitaba algo que me sacara del pedo del trabajo. Busqué diario de una pasion pelicula completa gratis porque había oído que era una rola romántica que te deja el corazón latiendo como tamborazo. La encontré al tiro, sin broncas, y le di play.

La pantalla se iluminó con esa historia de amores imposibles, besos bajo la lluvia que olían a tierra mojada y promesas eternas. Vi a la protagonista, con su piel brillando, entregándose a la pasión como si el mundo se acabara ahí mismo. Sentí un calor subiéndome por el pecho, bajando hasta mis muslos. Mi mano se coló sola bajo la playera, rozando mi piel suave, los pezones ya duros como piedritas.

¿Por qué carajos esta película me prende tanto? Es como si me estuvieran tocando a mí, wey.
Respiraba agitada, el aroma de mi propia excitación empezando a llenar la habitación, dulce y salado como el sudor de un amante.

Apagué la compu de golpe cuando sonó el cel. Era él, mi chulo secreto, Marco. "Ey, mamacita, ¿qué onda? ¿Te late que vaya pa'llá?" Su voz ronca, con ese acento chilango que me derretía, me hizo apretar las piernas. "Ven ya, pendejo, no me hagas esperar." Colgué y me miré en el espejo: pelo revuelto, labios hinchados de morderme, lista para mi propia película.

Diez minutos después, la puerta se abrió y ahí estaba Marco, alto, moreno, con esa sonrisa pícara que prometía travesuras. Olía a colonia barata mezclada con el humo de la calle, y su camiseta pegada al pecho musculoso por el calor. Me jaló contra él sin decir nada, sus manos grandes en mi cintura, apretando como si quisiera fundirme. "Te extrañé, carnalita", murmuró contra mi cuello, su aliento caliente rozando mi piel, enviando chispas directo a mi centro.

Nos besamos con hambre, lenguas enredándose, saboreando el tequila que él traía en la boca. Lo empujé al sofá, montándome encima, sintiendo su verga ya dura presionando contra mi entrepierna a través de los jeans. "Mira lo que me hizo esa película", le dije jadeando, guiando su mano entre mis piernas. Él gruñó, dedos hábiles colándose en mis panties, encontrándome empapada. Qué rico el roce áspero de sus yemas en mi clítoris hinchado, círculos lentos que me hacían arquear la espalda.

Esto es mejor que cualquier diario de una pasion pelicula completa gratis, neta. Aquí no hay actores, solo nosotros, piel con piel, deseo puro.

Me quitó la blusa con urgencia, lamiendo mis tetas, chupando un pezón mientras pellizcaba el otro. Gemí fuerte, el sonido rebotando en las paredes, mis uñas clavándose en su espalda. Bajé la mano a su bragueta, liberando su miembro grueso, palpitante, con venitas marcadas que lo hacían verse tan chido. Lo acaricié despacio, sintiendo el calor, la suavidad de la piel sobre la dureza, el líquido preseminal untándose en mi palma. "Te quiero adentro, Marco, ya."

Pero él, el muy cabrón, quería jugar. Me volteó boca abajo en el sofá, bajándome los shorts y las panties de un tirón. Su boca se hundió entre mis nalgas, lengua explorando mi concha desde atrás, lamiendo mis labios hinchados, chupando mi jugo como si fuera el mejor mezcal. Olía a sexo, a mí, a él, todo mezclado en un perfume embriagador. Metió dos dedos, curvándolos justo ahí, en mi punto G, mientras su pulgar masajeaba mi ano con ternura. Me retorcía, "¡Ay, wey, no pares!", el placer subiendo como ola, mis muslos temblando, el sofá crujiendo bajo nosotros.

Lo volteé, queriendo mi turno. Lo puse de pie y me arrodillé, mirándolo a los ojos mientras lamía su verga desde la base hasta la punta, saboreando esa sal marina suya. La chupé profundo, garganta relajada, sintiendo cómo se hinchaba más en mi boca, sus manos en mi pelo guiándome sin forzar. "Eres una diosa, Ana", jadeó, caderas moviéndose suave. El sonido húmedo de mi boca en él, sus gemidos graves, me ponían al borde otra vez.

Ya no aguantamos. Me levantó como si no pesara nada, piernas alrededor de su cintura, y me penetró de pie contra la pared. ¡Madre mía! Esa primera embestida, llenándome completa, estirándome delicioso, me sacó un grito. Empezó a bombear, fuerte pero cariñoso, cada thrust rozando mi clítoris interno, sus bolas golpeando mi culo. Sudábamos pegajosos, piel resbalosa, el slap-slap de carne contra carne mezclándose con nuestros jadeos. Olía a sexo crudo, a pasión desbocada, el aire espeso.

Esto es mi diario de una pasión, película completa gratis solo para nosotros, grabada en mi memoria para siempre.

Cambié de posición, queriendo control. Lo tiré al piso, alfombra áspera contra mis rodillas, y me senté en su verga, cabalgándolo lento al principio, sintiendo cada centímetro deslizándose adentro. Aceleré, tetas rebotando, manos en su pecho peludo, uñas marcando surcos rojos. Él se incorporó, mamando mis pechos mientras yo giraba las caderas, moliendo mi clítoris contra su pubis. La tensión crecía, coiling en mi vientre, pulsos acelerados latiendo en mis sienes.

"Ven conmigo, mi amor", le susurré, y él asintió, manos en mis caderas guiándome más rápido. El orgasmo me golpeó como rayo, mi concha contrayéndose alrededor de él, chorros de placer saliendo, mojándolo todo. Gritó mi nombre, corriéndose dentro, caliente, espeso, llenándome hasta rebosar. Colapsamos juntos, cuerpos temblando, respiraciones entrecortadas sincronizándose poco a poco.

Después, acostados en la alfombra, su brazo alrededor de mí, piel pegajosa enfriándose, el ventilador secando nuestro sudor. Me besó la frente, suave, tierno. "Eres mi pasión, Ana, completa y gratis, sin fin." Reí bajito, oliendo su cuello, saboreando la sal en su piel. La laptop aún tibia en la mesa, la película olvidada, porque la nuestra acababa de terminar su acto final, pero prometía secuelas.

Me quedé pensando, con su corazón latiendo contra mi oreja, cómo una simple búsqueda de diario de una pasion pelicula completa gratis había desatado esto. Mi propio diario, escrito en gemidos y caricias, guardado en el alma. Mañana, quizás busque otra, pero nada superará esta noche mexicana, caliente y nuestra.

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