Diario de una pasion frases tumblr
Querido diario, hoy encontré en Tumblr unas frases que me pusieron la piel chinita: "Diario de una pasion" que hablaban de besos que queman y cuerpos que se buscan en la noche. Neta, wey, me imagino a Marco leyéndolas conmigo, su aliento caliente en mi cuello mientras sus dedos recorren mi espalda. Llevo semanas sintiendo este fuego adentro, como si mi cuerpo gritara por él. Vivo en este depa chido en la Condesa, con vista al Parque México, y cada atardecer me pongo a fantasear con sus manos grandes, callosas de tanto trabajar en la constructora, apretándome las nalgas.
Lo conocí hace un mes en un cafecito de la Roma. Yo iba con mis morras, platicando pendejadas, y él entró con esa sonrisa pícara, ojos cafés profundos como el chocolate mexicano. "Órale, güera, ¿me das chance de invitarte un latte?", me dijo con ese acento chilango que me derrite. Desde ahí, mensajes todo el día, selfies calientes que me hacían mojar las panties. Hoy por fin quedamos en su casa, un loft moderno en Polanco, con luces tenues y jazz suave de fondo. Mi corazón late como tamborazo zacatecano mientras subo en el elevador, oliendo mi perfume de vainilla que se mezcla con el aroma a lluvia de la calle.
"Tu piel es mi adicción, cada roce un verso de pasión infinita."
Era una de esas frases tumblr que le mandé por WhatsApp antes de llegar. Abrió la puerta en playera ajustada que marcaba sus pectorales duros, jeans que abrazaban sus muslos fuertes. Me jaló adentro, su boca devorando la mía al instante. Sabía a tequila reposado y menta, lengua juguetona explorando mi interior mientras sus manos subían por mis muslos, levantando mi falda corta. ¡Qué chingón besas, cabrón!, pensé, arqueándome contra él. El sonido de nuestras respiraciones agitadas llenaba el lugar, mixto con el tráfico lejano de Reforma.
Me cargó como si no pesara nada, piernas alrededor de su cintura, y me sentó en la barra de la cocina. Sus besos bajaron por mi cuello, mordisqueando suave, enviando chispas hasta mi clítoris que ya palpitaba. "Te he extrañado tanto, nena", murmuró contra mi piel, voz ronca que vibraba en mis huesos. Olía a jabón fresco y hombre sudado, ese olor que me enloquece. Le quité la playera, lamiendo sus tetas firmas, sintiendo los pezones endurecerse bajo mi lengua. Él gimió, un sonido gutural que me hizo apretar las piernas.
Pero no quería ir tan rápido. Lo empujé juguetona. "Espérate, pendejo, primero comemos algo". Reímos, preparando tacos de arrachera en su plancha, el chisporroteo de la carne llenando el aire con humo ahumado y especias. Nos besuqueamos entre vueltas, sus dedos metiéndose bajo mi blusa, pellizcando mis pezones rosados hasta ponérmelos como piedras. Cada roce era eléctrico, mi piel erizándose, el calor subiendo desde mi vientre. Diario de una pasion, anoté mentalmente, imaginando cómo contarte esto después.
Después de cenar, con el estómago lleno de tacos y deseo, me llevó al sillón. Sus manos expertas desabrocharon mi blusa, exponiendo mis senos libres bajo el brasier de encaje negro. "Estás de hija, preciosa", dijo, admirándome con hambre en los ojos. Bajó la cabeza, chupando un pezón mientras masajeaba el otro, succionando fuerte hasta que grité de placer. El sonido húmedo de su boca, mi jadeo entrecortado, el roce de sus dientes... todo me volvía loca. Deslicé mi mano por su entrepierna, sintiendo su verga dura como fierro, latiendo bajo el jeans. La apreté, él gruñó contra mi pecho.
Lo desvestí despacio, disfrutando cada centímetro de su torso moreno, vello suave bajando hasta su ombligo. Cuando bajé sus jeans, su pito saltó libre, grueso, venoso, la cabeza brillante de precum. "Métetela en la boca, mi amor", pidió con voz temblorosa. Me arrodillé, el piso fresco contra mis rodillas, y lo lamí desde la base, saboreando su salado almizcle. Lo tragué profundo, garganta relajada por práctica, sus caderas empujando suave. "¡Qué rico chupas, wey!", exclamó, enredando dedos en mi pelo. El olor de su excitación, sudor mezclado con colonia, me inundaba las fosas nasales.
"En tus labios encuentro el fuego que enciende mi alma."
Otra frase de Tumblr que copié en mi mente mientras lo mamaba, mirándolo a los ojos. Pero él me levantó, ansioso. "Ya no aguanto, quiero follarte ya". Asentí, empapada, guiándolo a la cama king size con sábanas de algodón egipcio suaves como caricia. Me quitó la falda y tanga de un tirón, exponiendo mi coño rasurado, labios hinchados brillando de jugos. "Mírate, toda mojada por mí", dijo, pasando dedos por mi raja, metiendo dos adentro, curvándolos contra mi punto G. Gemí alto, caderas moviéndose solas, el sonido chapoteante de mi humedad llenando la habitación.
Me puso boca arriba, besando mi interior de muslos, lengua lamiendo mis labios mayores hasta llegar al clítoris. Lo chupó voraz, círculos rápidos, succionando mientras follaba con dedos. Olía a mi propia excitación dulce, sentiendo contracciones en mi útero. "¡No pares, Marco, me vengo!", grité, orgasmos azotándome como olas, cuerpo temblando, jugos salpicando su barbilla. Él sonrió triunfante, subiendo para penetrarme.
Su verga entró despacio, estirándome delicioso, cada vena rozando mis paredes. "¡Estás tan apretadita, nena!", jadeó, empujando hasta el fondo. Empezamos lento, sintiendo cada centímetro, piel contra piel sudorosa, el slap slap de cuerpos chocando. Aceleramos, yo clavando uñas en su espalda, él mordiendo mi hombro. El aroma a sexo impregnaba todo, gemidos mezclados con crujir de resortes. Cambiamos posiciones: yo encima, cabalgándolo duro, senos rebotando, manos en su pecho. "¡Fóllame más fuerte!", exigí, empoderada, controlando el ritmo.
De lado, él atrás, una mano en mi clítoris frotando, la otra apretando teta. Sentía su pito hincharse más, anunciando su clímax. "Me vengo adentro, ¿sí?", preguntó jadeante. "¡Sí, lléname, cabrón!", respondí, corriéndome otra vez, paredes ordeñándolo. Él rugió, chorros calientes inundándome, semen goteando por mis muslos. Colapsamos, sudados, entrelazados, pulsos latiendo al unísono.
En la afterglow, fumamos un cigarro en la terraza, luces de la ciudad parpadeando, brisa fresca secando nuestro sudor. Me acurruqué en su pecho, oyendo su corazón calmarse. "Eres lo mejor que me ha pasado, Ana", susurró, besando mi frente. Yo sonreí, pensando en ti, diario. Esta diario de una pasion frases tumblr apenas empieza. Mañana más, con más fuego.
"Tu abrazo es el refugio donde mi pasión descansa eterna."
Fin de la noche, pero no de esta historia. Neta, lector, si lees esto, vive tu pasión sin miedos. La vida es para quemarse en placeres como estos.