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La Pasión de Cristo Canal 7 2023 en Carne Viva

6021 palabras

La Pasión de Cristo Canal 7 2023 en Carne Viva

Era Semana Santa del 2023, y en mi depa de la Roma, con el ruido de los coches allá abajo en la Insurgentes, yo y mi carnal Luis nos echamos en el sillón con unas chelas frías. Órale, qué chido estar así, relajados, viendo tele. Enciendí el Canal 7, y justo daban La Pasión de Cristo, esa transmisión en vivo que arman cada año desde el Zócalo. El sol se colaba por las cortinas, pintando rayas doradas en el piso de madera, y el aire traía olor a tamales de la vecina.

Luis se recargó en mí, su brazo pesado sobre mi cintura, el calor de su piel traspasando mi blusita de algodón. Yo soy Ana, 28 pirulos, curvas que él no se cansa de manosear, y él, mi morro de 30, con ese tatuaje de águila en el pecho que me vuelve loca. La pantalla mostraba a los actores cargando la cruz, el sudor chorreando por sus caras, las cadenas tintineando como música de sufrimiento. Pero qué pasión tan intensa, pensé, sintiendo un cosquilleo en el estómago.

¿Por qué este pinche programa religioso siempre me pone cachonda? Es esa entrega total, el dolor mezclado con éxtasis.

"Mira nomás, carnal, cómo sufren por amor", le dije, rozando mi mano por su muslo. Él soltó una risa ronca, su aliento con sabor a cerveza rozando mi oreja. "Tú eres mi Cristo, Ana, yo te crucificaría de placer". Sus palabras me erizaron la piel, y apreté las piernas, notando ya la humedad entre mis chichis.

La transmisión seguía, el público en el Zócalo gritando "¡Viva Cristo!", y el volumen retumbaba en el cuarto. Luis deslizó su mano bajo mi falda, dedos juguetones subiendo por mi muslo suave, oliendo a loción de coco. Yo jadeé bajito, el corazón latiéndome como tambor en desfile. El olor de su colonia, mezclado con el mío de sudor ligero, llenaba el aire. En la tele, el actor caía de rodillas, y yo sentí las de Luis hundiéndose en mi carne, masajeando despacito.

No aguanto más, me dije. Me volteé y lo besé, labios carnosos chocando, lenguas enredándose con sabor salado. Sus manos subieron a mis tetas, amasándolas por encima de la blusa, pezones endureciéndose como piedritas. "Quítatela, pendeja", murmuró contra mi boca, y yo obedecí, tirando la tela al piso. El aire fresco besó mi piel desnuda, y él chupó un pezón, succionando fuerte, enviando chispas directo a mi panocha.

Apagamos la tele a medias, pero el eco de La Pasión de Cristo Canal 7 2023 seguía en nuestras cabezas, como un fondo de gemidos sagrados. Nos paramos, tropezando con las chelas, y caímos en la cama king size que crujió bajo nuestro peso. El cuarto olía a sexo inminente, sábanas frescas de algodón egipcio arrugándose. Luis se quitó la playera, mostrando su pecho moreno, músculos tensos por el gym, y yo lamí su piel salada, bajando hasta el ombligo.

"Te quiero adentro, cabrón", le rogué, desabrochando su jeans. Su verga saltó libre, dura como piedra, venosa, con ese olor almizclado que me enloquece. La tomé en la mano, piel aterciopelada sobre acero, y la metí a la boca, saboreando el pre-semen salado. Él gruñó, enredando dedos en mi pelo negro largo, empujando suave. Qué rico su sabor, como mar y hombre. Chupé más hondo, lengua girando en la cabeza, bolas pesadas rozando mi barbilla.

Esto es mi pasión, mi propio vía crucis de placer, sin espinas pero con fuego en las entrañas.

Luis me jaló arriba, volteándome boca abajo, besando mi espalda desde las nalgas hasta el cuello. Sus manos separaron mis cachetes, lengua hurgando mi ano primero, luego bajando a mi chocha empapada. "Estás chorreando, mi reina", dijo, lamiendo mis labios hinchados, clítoris palpitando bajo su lengua experta. Gemí fuerte, caderas moviéndose solas, el sonido de su chupeteo mojado mezclándose con mi respiración agitada. Olor a mi excitación, dulce y fuerte, impregnaba todo.

Me puso de rodillas, verga apuntando a mi entrada. "Dime sí", pidió, ojos negros fijos en los míos. "¡Sí, métemela toda!", grité, y empujó despacio, centímetro a centímetro, estirándome delicioso. Pinche verga gruesa, me llena como nadie. Empezó a bombear, lento al principio, piel chocando piel con palmadas húmedas. Yo arqueé la espalda, tetas balanceándose, uñas clavándose en las sábanas.

El ritmo subió, él agarrándome las caderas, embistiendo profundo. "¡Más fuerte, Luis, rómpeme!", supliqué, y él obedeció, sudor goteando de su frente a mi espalda, resbaloso y caliente. Sentía cada vena de su verga rozando mis paredes, golpeando ese punto que me hace ver estrellas. Mis gemidos se volvieron gritos, "¡Ay, qué rico! ¡No pares, cabrón!". Él jadeaba, "Tu panocha es mi cielo, Ana".

Cambié de posición, montándolo como reina. Sus manos en mi culo, guiándome arriba-abajo, verga desapareciendo en mí. Veía su cara de éxtasis, labios entreabiertos, el tatuaje sudado brillando. Reboté más rápido, chocha apretándolo, jugos chorreando por sus bolas. El olor de sexo puro, sudor, semen próximo, me mareaba. Esto es mejor que cualquier pasión en Canal 7.

En mi mente, revivía La Pasión de Cristo Canal 7 2023, pero nuestra era carnal, consentida, eterna.

El clímax llegó como avalancha. "Me vengo, mi amor", avisó él, y yo aceleré, "¡Dámelo todo!". Su verga se hinchó, chorros calientes llenándome, pulsando. Yo exploté segundos después, chocha contrayéndose en olas, grito ahogado en su cuello, cuerpo temblando, visión borrosa de placer. Colapsamos, enredados, pieles pegajosas, respiraciones entrecortadas.

Después, en el afterglow, con su cabeza en mis tetas, el cuarto en penumbras, el tráfico lejano como arrullo. "Fue como nuestra propia pasión santa", susurró él, besando mi piel salada. Yo sonreí, acariciando su pelo revuelto. Sí, carnal, y la repetiríamos mil veces. Afuera, la ciudad palpitaba, pero aquí, en nuestra cama, habíamos encontrado el verdadero éxtasis.

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