Relatos Prohibidos
Inicio Infidelidad Pelicula La Pasion de Cristo 2 Pasiones Desnudas Pelicula La Pasion de Cristo 2 Pasiones Desnudas

Pelicula La Pasion de Cristo 2 Pasiones Desnudas

6496 palabras

Pelicula La Pasion de Cristo 2 Pasiones Desnudas

Era un viernes chido en el depa de la Condesa, con el ruido de los coches allá abajo en la avenida y el olor a tacos de la taquería de la esquina colándose por la ventana entreabierta. Ana, con su piel morena brillando bajo la luz tenue de las velas que prendió para ambientar, se recargó en el pecho de Luis mientras acomodaban el sofá. Tenía puestos unos calzoncitos de encaje negro que apenas cubrían su culazo redondo y un brasier que dejaba ver el nacimiento de sus chichis firmes. Él, en bóxer gris ajustado, ya sentía cómo su verga empezaba a despertar con solo oler su perfume de vainilla y jazmín mezclado con ese sudor ligero de anticipación.

Órale, mi amor, dijo ella con esa voz ronca que lo volvía loco, hoy toca ver la pelicula La Pasion de Cristo 2. Neta que la acabo de encontrar en la plataforma, la nueva que todos platican. Dicen que está bien intensa, con más drama y pasión que la primera.

Luis sonrió, pasando la mano por su muslo suave como terciopelo. ¿Pasión? Suena perfecto para nosotros, reina. Dale play, que ya quiero verte toda encendida. Pulsó el botón y la pantalla se iluminó con las primeras escenas: el desierto árido, el sol quemando la piel de los actores, la música épica retumbando como un corazón acelerado. Ana se acurrucó más, su nalga rozando la entrepierna de él, y Luis tuvo que morderse el labio para no gemir de una. El calor de sus cuerpos ya creaba un microclima húmedo entre ellos, y el popcorn olvidado en la mesita empezaba a oler rancio comparado con el aroma almizclado que empezaba a emanar de ella.

A medida que avanzaba la pelicula La Pasion de Cristo 2, las imágenes de sacrificio y entrega total se volvían hipnóticas. Cristo, con ese actor guapo y musculoso sudando bajo el sol, cargando la cruz con venas hinchadas y músculos tensos, hacía que Ana sintiera un cosquilleo en el bajo vientre.

¡Pinche película, me está prendiéndome como tea!
, pensó ella, apretando las piernas. Su concha ya palpitaba, húmeda y caliente, imaginando esas manos fuertes sobre su cuerpo en vez de la madera áspera.

Luis notó el cambio en su respiración, jadeos cortos sincronizados con los latidos del tambor en la banda sonora. Su mano subió despacio por el interior de su muslo, rozando la tela empapada de los calzoncitos. ¿Qué pasa, mamacita? ¿Te está gustando la peli o soy yo? murmuró al oído, su aliento caliente haciendo que se le erizaran los vellos de la nuca.

Las dos cosas, pendejo, respondió ella riendo bajito, girando la cara para morderle el lóbulo de la oreja. Pero neta, esa pasión en la pantalla... me dan ganas de entregarme igual a ti. Pausó la película con el control remoto, el silencio repentino roto solo por sus respiraciones agitadas. Se volteó a horcajadas sobre él, sus chichis rebotando libres al desabrochar el brasier. Luis las tomó con avidez, masajeando los pezones duros como piedras preciosas, chupándolos con lengua experta. Ana arqueó la espalda, gimiendo fuerte, el sabor salado de su piel en la boca de él como néctar prohibido.

El beso que siguió fue feroz, lenguas enredándose como serpientes en éxtasis, saliva mezclándose con el dulzor de sus labios. Ella bajó la mano y metió la verga de Luis dentro del bóxer, sintiendo su grosor palpitante, venas marcadas latiendo contra su palma. ¡Qué chingona está tu verga, carnal! Ya está lista para mí, jadeó, masturbándolo lento, el prepucio deslizándose suave sobre el glande hinchado. Él gruñó, oliendo su excitación que ahora impregnaba el aire como incienso erótico, y le quitó los calzoncitos de un jalón, exponiendo su panocha depilada, labios hinchados brillando de jugos.

Quiero comerte entera, que grites como en una pasión bíblica
, pensó Luis mientras la bajaba al sofá, separándole las piernas. Su lengua trazó un camino desde el ombligo hasta el clítoris, saboreando el miel salada de su arousal. Ana se retorcía, uñas clavándose en su cabeza, ¡Sí, ahí, no pares, cabrón! Lámeme la concha como si fuera tu salvación. Los sonidos eran obscenos: chupeteo húmedo, gemidos ahogados, el sofá crujiendo bajo sus movimientos. Ella corrió primero, un orgasmo que la hizo convulsionar, chorros calientes salpicando la cara de él, gritando ¡Ay, Diosito! en éxtasis.

Pero no pararon. Luis se puso de rodillas, verga erguida como una lanza, y ella la tomó en la boca, succionando profundo, garganta relajada por práctica, saliva goteando por las bolas. El sabor almendrado del precum lo volvía loco, sus caderas empujando suave. ¡Qué rica mamada, mi vida! Me vas a hacer venir ya. Ana lo miró con ojos lujuriosos, Aún no, quiero sentirte adentro, partiéndome en dos.

Se posicionaron en el suelo, alfombra persa suave contra su espalda. Ella arriba primero, cowgirl salvaje, hundiendo la verga hasta el fondo con un splat húmedo. Cabalgaba ritmada, chichis botando, sudor perlando sus cuerpos, el slap-slap de carne contra carne ahogando el tráfico lejano. Luis la tomaba de las caderas, polleando arriba para clavarla más hondo.

Esta es nuestra pasión, pura y jodidamente real
, pensó él, oliendo el sexo crudo mezclado con su perfume.

Cambiaron a perrito, su posición favo: Ana de rodillas, culo en pompa, él embistiéndola fuerte, bolas golpeando el clítoris. ¡Más duro, Luis, castígame con tu verga! rogaba ella, y él obedecía, una mano en el pelo tirando suave, la otra frotando su ano juguetón. El clímax los alcanzó juntos: ella apretando la concha en espasmos, ordeñándolo, él eyaculando chorros calientes dentro, gritando ¡Te vengo, reina!. Colapsaron jadeantes, fluidos mezclados goteando por sus muslos.

En el afterglow, abrazados sudorosos, piel pegajosa y cálida, reiniciaron la película. Las escenas seguían, pero ahora todo era diferente: la pasión de la pantalla palidecía ante la suya. Ana besó su pecho, saboreando el salado. Gracias por hacer de esta noche una verdadera pelicula La Pasion de Cristo 2, pero en versión XXX.

Luis rio, acariciando su cabello revuelto. Siempre, mi diosa. Nuestra pasión no tiene fin. Se durmieron así, envueltos en el olor de sexo y amor, con la promesa de más noches así, donde lo sagrado se volvía profano en el mejor sentido.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a RelatosEroticos.mx.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.