Pasiones Telenovela Reparto Desnudo
Ana sentía el calor de los reflectores como un amante impaciente mientras grababan la escena clave de Pasiones la telenovela que había puesto al reparto en boca de todos. El estudio en Televisa San Ángel bullía de vida con cables serpenteando por el piso cables que olían a plástico caliente y maquillaje fresco. Diego el galán del elenco la tomaba por la cintura en ese abrazo fingido pero su aliento rozaba su cuello de verdad haciendo que su piel se erizara. Neta wey este cuate me prende con solo mirarme pensó ella mientras el director gritaba "¡Corte! ¡Perfecto muchachos eso es pasión pura".
El reparto de Pasiones telenovela era un hervidero de chismes y miradas robadas. Ana actriz novata de veintiocho primaveras con curvas que volvían loco al camarógrafo había llegado de Guadalajara hacía tres meses. Diego treinta y dos años de puro músculo y ojos café que prometían pecados se había convertido en su sombra. Durante los breaks compartían tacos de suadero en el food truck afuera regados con chelas frías hablando de todo menos del guion. "Órale Ana tú eres la que le da vida a esta historia" le dijo él una vez con esa sonrisa pícara que le hacía cosquillas en el estómago.
Pero esa tarde después de esa toma ardiente algo cambió. El sudor perlaba su frente y el aroma a su colonia varonil madera y especias la envolvió mientras se separaban. Sus manos se demoraron un segundo de más en la cadera de ella.
¿Y si esto no es solo actuación? ¿Y si el fuego del reparto nos quema a todos?se preguntó Ana recogiendo su bata de seda del perchero. Diego la siguió con la mirada hasta su camerino el corazón latiéndole como tambor de mariachi.
La puerta del camerino se cerró con un clic suave pero definitivo. Ana se miró al espejo retocando el labial rojo que aún brillaba como sangre fresca. Escuchó un golpe seco. "Pasa" dijo con voz ronca. Diego entró alto imponente su camisa entreabierta dejando ver el vello oscuro en su pecho. "Ana no aguanto más" murmuró cerrando la distancia. Ella giró despacio su aliento se mezcló con el de él cargado de menta y deseo reprimido. "Diego aquí en el set... ¿neta?" respondió ella pero sus ojos decían simón carnal hazlo.
Sus labios se encontraron en un beso que empezó tierno como roce de pétalos y explotó en hambre voraz. Las lenguas danzaron probando el sabor salado del sudor y el dulzor de sus jugos. Diego la levantó contra la mesita del maquillaje frascos rodando al suelo con tintineo metálico. Sus manos expertas desabrocharon la bata revelando la lencería negra que ella había elegido esa mañana pensando en él. "Estás chingona Ana" gruñó él besando su clavícula inhalando el perfume de jazmín en su piel.
Ana jadeó cuando sus dedos trazaron la curva de sus senos endureciendo los pezones bajo la tela fina. Este pendejo sabe exactamente dónde tocar pensó mientras arqueaba la espalda. Le quitó la camisa de un tirón oliendo su aroma masculino puro hombre después de horas bajo luces. Sus uñas arañaron suavemente su espalda sintiendo los músculos tensos como cuerdas de guitarra. Bajaron al piso alfombrado que olía a polvo y secretos el cuerpo de ella sobre el de él frotándose en fricción deliciosa.
El medio tiempo del rodaje se estiraba con el bullicio lejano del set como banda sonora. Diego la volteó quedando encima besando su vientre bajando lento torturante hasta el borde de las bragas. Ana temblaba el pulso acelerado en sus sienes el calor entre sus piernas como lava. "Por favor Diego" suplicó ella enredando dedos en su cabello negro revuelto. Él sonrió malicioso y las quitó de un jalón exponiendo su intimidad húmeda reluciente bajo la luz tenue del foco.
Su lengua la encontró primero un lametón largo que la hizo gemir alto ahogando el sonido con su propia mano. Saboreó su esencia almizclada y dulce como mango maduro chupando el clítoris hinchado con maestría. Ana se retorcía las caderas moviéndose al ritmo de su boca sonidos húmedos slap slap llenando el aire.
¡Qué chido se siente esto! Como si el mundo entero se redujera a su lengua y mi fuegointernalizó ella mordiendo su labio hasta saborear sangre.
Pero ella quería más quería igualar el juego. Lo empujó incorporándose a horcajadas sobre él desabrochando su pantalón. La verga saltó libre dura venosa palpitando con venas marcadas. "Mira nomás qué pedazo de hombre" dijo ella juguetona lamiendo la punta probando el precum salado. Diego gruñó profundo "Ana me vas a matar" mientras ella lo engullía centímetro a centímetro garganta profunda succionando con labios carnosos. El sonido de succión y jadeos roncos era obsceno excitante.
La tensión crecía como tormenta en el desierto mexicano. Ana se posicionó guiándolo dentro de ella lenta resbaladiza por su propia humedad. Ambos suspiraron al unísono el estiramiento perfecto llenura absoluta. Empezó a cabalgarlo arriba abajo sintiendo cada vena rozando sus paredes internas chispas de placer electricidad pura. Diego la sostenía por las nalgas amasándolas piel contra piel sudor resbalando. "¡Más rápido mami!" pedía él y ella obedecía acelerando el slap de carne contra carne eco en el camerino.
Los espejos reflejaban su unión multiplicándola en infinitos ángulos cuerpos entrelazados brillando de sudor. Ana clavó uñas en su pecho dejando marcas rojas marcas de posesión. Él la volteó en misionero penetrándola profundo golpes que tocaban su alma. Sus pechos rebotaban con cada embestida pezones rozando su torso áspero. Olía a sexo puro almizcle sudor y pasión desbordada. "Te quiero Ana desde el primer día en el reparto" confesó él entre gemidos besándola con furia.
El clímax se acercaba como ola imparable. Ana sintió el nudo en su vientre explotando en oleadas contracciones apretando su verga ordeñándolo. "¡Me vengo Diego!" gritó arqueándose el placer cegador estrellas detrás de párpados cerrados. Él la siguió segundos después gruñendo como toro vertiendo chorros calientes dentro de ella pintándola por dentro. Se derrumbaron jadeantes piel pegajosa corazones tronando al unísono.
En el afterglow yacían enredados el piso ahora cálido por sus cuerpos. Diego acariciaba su cabello húmedo besando su frente. "Esto no fue solo un desahogo ¿verdad?" preguntó él voz suave. Ana sonrió apoyando cabeza en su pecho escuchando el latido calmo. No carnal esto es el comienzo de nuestras propias pasiones pensó ella. Afuera el director llamaba al rodaje pero ellos se tomaron un minuto más saboreando la paz postorgásmica el aroma a ellos impregnando todo.
Salieron del camerino arreglados pero con mejillas sonrojadas y miradas cómplices. El reparto de Pasiones telenovela siguió grabando pero ahora con un secreto ardiente latiendo bajo la superficie. Ana caminaba con paso firme empoderada sabiendo que había conquistado no solo al galán sino a su propio deseo. Esa noche en su depa en Polanco se mensajeaban coqueteos prometiendo más. La telenovela es ficción pero esto es neta vida reflexionó ella antes de dormir con sonrisa satisfecha el cuerpo aún zumbando de ecos placenteros.