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Muestra Tu Pasión Fortnite (1)

6226 palabras

Muestra Tu Pasión Fortnite

Tú estás ahí, hundida en el sofá de tu depa en la Roma, con el control en las manos, el corazón latiéndole a mil por hora mientras cargas en Fortnite. El sudor te perla la frente, el aire acondicionado zumba bajito y el olor a café recién hecho flota en el ambiente. Neta, este juego me prende, piensas, mientras esquivas balas y construyes paredes como loca. De repente, un mensaje en el chat del squad: "muestra tu pasion fortnite". Te ríes sola, ¿qué pedo con este wey? Su nick es FuriaMex, y su voz sale ronca por el headset, con ese acento chilango que te eriza la piel.

—Órale, güey, ¿qué es eso de muestra tu pasión Fortnite? —le contestas, fingiendo desinterés, pero sientes un cosquilleo en el estómago.

—Es un reto, carnala. Muestra lo que traes adentro, baila como en el juego, pero con todo el fuego. ¿Te animas?

La partida se pone intensa, él te cubre la espalda, sus construcciones perfectas, su risa grave retumbando en tus oídos. Pierden la ronda, pero ganan algo más: números de teléfono. "Ven a mi casa mañana, jugamos en persona y vemos quién muestra más pasión", te escribe después.

¿Y si este pendejo es el bueno? El que me hace sudar de verdad.
No lo piensas dos veces, neta te urge sentir esa adrenalina en carne viva.

Al día siguiente, llegas a su depa en Condesa, el sol pegando fuerte en la calle, olor a taquería cercana mezclándose con tu perfume de vainilla. Tocas el timbre, el pulso acelerado como en un drop caliente. Él abre, alto, moreno, con una sonrisa pícara y una playera ajustada que marca sus hombros anchos. Huele a jabón fresco y algo masculino, como colonia cara.

—Pásale, fortnitera —te dice, guiñando el ojo.

Entran al cuarto gamer, luces LED parpadeando en morado y azul, pantallas dobles listas. Se sientan pegaditos en el sofá grande, muslos rozándose accidentalmente —o no tanto—. Encienden el juego, y de nuevo sale el reto: él pone un emote de baile sensual, el personaje moviendo las caderas al ritmo de la música épica.

—Tu turno, muestra tu pasión Fortnite —te reta, su aliento cálido en tu cuello.

Sientes el calor subirte por las piernas, el roce de su pantalón de chándal contra tu falda corta. Bailas el emote, exagerándolo, meneando el culo despacito, y él suelta un gemido bajito. Chingado, esto ya no es solo el juego. La tensión crece con cada kill, cada victoria compartida, sus manos rozando las tuyas al pasar el control, dedos entrelazándose un segundo de más.

La partida termina, pero el fuego apenas empieza. Te volteas, lo miras a los ojos cafés intensos, y sin palabras, tus labios chocan. Su boca sabe a menta y deseo, lengua explorando con hambre, manos grandes subiendo por tu espalda, quitándote la blusa con urgencia. Sientes su piel ardiente bajo la playera, músculos duros como los de un skin legendario.

Qué rico hueles —murmura contra tu cuello, mordisqueando suave, enviando chispas por tu espina.

Te empuja al sofá, tú arriba, cabalgando su regazo mientras se besan como poseídos. El olor a excitación llena el aire, mezcla de sudor fresco y feromonas. Tus chichotas presionan contra su pecho, pezones duros rozando la tela. Le bajas el pantalón, y su verga salta libre, gruesa, venosa, palpitando con la misma furia del battle royale. La agarras, sientes su calor pulsante en la palma, terciopelo sobre acero.

Él gime, "Ay, wey, qué chida mano tienes", y te voltea, boca bajando por tu vientre, lamiendo el ombligo, llegando a tu panocha ya empapada bajo las panties. Las quita con dientes, el roce áspero erizándote. Su lengua ataca, chupando el clítoris con maestría, saboreando tus jugos dulces y salados.

Esto es mejor que cualquier victory royale, neta me voy a venir ya.
Gritas bajito, caderas moviéndose solas, manos enredadas en su pelo negro revuelto.

Pero él para, te jala arriba. —Muéstrame tu pasión Fortnite ahora —dice ronco, guiándote a su verga. La frotas contra tu entrada húmeda, sintiendo la punta abriéndose paso, estirándote delicioso. Bajas despacio, centímetro a centímetro, gimiendo al llenarte por completo. Chingao, qué grande, me parte en dos de gusto.

Cabalgas lento al principio, sintiendo cada vena rozando tus paredes, el slap de piel contra piel resonando como disparos en el juego. Él agarra tu culazo, amasándolo, nalgueando suave, el ardor dulce avivando el fuego. Aceleras, pechos rebotando, sudor chorreando entre vuestros cuerpos. Sus manos suben a tus chichotas, pellizcando pezones, mandándote ondas de placer puro.

—Más rápido, carnala, dame todo —gruñe, embistiéndote desde abajo, verga golpeando profundo, tocando ese punto que te hace ver estrellas.

El cuarto gira, luces LED bailando en tus ojos entrecerrados, olor a sexo intenso impregnando todo. Tus gemidos se mezclan con sus jadeos roncos, "¡Sí, así, pendejita caliente!" juguetón, empoderándote más. Sientes el orgasmo construyéndose, como una storm cerrándose, inevitable. Él se tensa debajo, bolas apretadas contra ti.

Explotas primero, paredes contrayéndose alrededor de su verga, chorros de placer mojándolo todo, grito ahogado escapando tu garganta. Él te sigue, rugiendo, llenándote con chorros calientes, pulsos interminables. Colapsan juntos, cuerpos temblando, piel pegajosa de sudor, respiraciones entrecortadas sincronizándose.

Se quedan así, él acariciándote la espalda, besos suaves en la sien. El juego sigue pausado en la pantalla, pero la verdadera partida acaba de ganar. Neta, muestra tu pasión Fortnite no era solo un reto, era esto: conexión cruda, fuego vivo.

Después, se duchan juntos, agua caliente lavando el sudor, manos explorando perezosas, risas compartidas sobre kills fallidos. Salen a la azotea, chelas frías en mano, ciudad brillando abajo. —Otra ronda mañana? —pregunta él, guiñando.

—Solo si muestras tu pasión primero —contestas coqueta, sabiendo que esto apenas empieza, un squad eterno de placer y batallas ganadas en la vida real.

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