Frases Ardientes de El Diario de una Pasión
La noche en nuestro depa de la Roma estaba perfecta chavos esa brisa fresca colándose por la ventana abierta mezclada con el olor a tacos de la esquina que subía hasta el quinto piso. Yo Ana sentada en el sillón con las piernas cruzadas sobre las de Luis mi carnalito desde hace dos años viendo la tele. Habíamos puesto El Diario de una Pasión por enésima vez porque neta esas frases de la película El Diario de una pasión siempre nos ponían en mood. Él con su mano grande descansando en mi muslo desnudo porque traía shorts cortitos y una blusita suelta que dejaba ver el encaje de mi brasier.
"Órale nena dijo él con esa voz ronca que me eriza la piel si no te tuviera aquí me volvería loco como Noah con Allie". Su dedo índice empezó a trazar circulitos lentos subiendo por mi pierna y yo sentí ese cosquilleo que me recorre desde los pies hasta el estómago. El calor de su palma era como fuego líquido y el sonido de la lluvia en la peli se mezclaba con mi respiración que ya se aceleraba.
¿Por qué carajos cada vez que vemos esto termino queriendo devorarlo?pensé mientras volteaba a verlo sus ojos cafés brillando con picardía.
Luis se incorporó un poquito y me jaló hacia él hasta que quedé recostada contra su pecho duro oliendo a su colonia terrosa esa que me hace agua la boca. "Te amo tanto que no aguanto el deseo me susurró al oído repitiendo una de esas frases de la película El Diario de una pasión pero con su toque mexicano bien cabrón". Su aliento caliente me rozó el cuello y yo arqueé la espalda instintivamente presionando mis nalgas contra su entrepierna donde ya sentía esa dureza creciendo. Qué rico pensé el pulso latiéndome en las sienes y un calor húmedo formándose entre mis piernas.
La peli seguía pero ya nadie le paraba bolas. Él deslizó su mano por debajo de mi blusa rozando mi ombligo y subiendo hasta apretar suave mi teta izquierda. El pezón se endureció al instante bajo su pulgar que lo pellizcaba juguetón. "No seas pendejo Luis le dije riendo bajito pero con la voz temblorosa tócame más". Él gruñó bajito un sonido gutural que vibró en su pecho y me volteó de golpe quedando yo encima de él a horcajadas. Sus manos agarraron mis caderas con fuerza amasándolas mientras yo me frotaba contra su verga tiesa que asomaba por el bóxer.
El beso vino como tormenta bocas chocando lenguas enredándose con sabor a chela y a chicle de menta. Su lengua exploraba mi boca chupando mi labio inferior y yo gemía bajito sintiendo el roce áspero de su barba incipiente en mi barbilla. Bajé las manos por su pecho velludo palpando esos músculos que se contraen con cada caricia mía hasta llegar al elástico de su bóxer. La tiré hacia abajo liberando su verga gruesa venosa palpitando contra mi palma caliente.
Neta qué chingona está esta nochese me escapó en la mente mientras la envolvía apretando suave de arriba abajo oyendo su jadeo ronco.
Él no se quedó atrás me quitó la blusa de un jalón exponiendo mis tetas al aire fresco que me erizó la piel entera. Sus labios bajaron directo a chupar un pezón succionándolo con hambre mientras su mano libre se colaba en mis shorts rozando mi clítoris hinchado. "Estás empapada mi amor dijo con voz grave oliendo mi excitación que ya perfumaba el aire". Yo me moví contra sus dedos gruesos que se hundían en mi chochito resbaloso frotando ese punto que me hace ver estrellas. El sonido chapoteante de mi humedad contra su piel era obsceno y delicioso mis caderas ondulando solas como en trance.
Nos paramos de golpe tropezando con el sillón él riendo como pendejo "Cuidado wey" y yo jalándolo al cuarto. La luz de la luna entraba por la ventana iluminando la cama king size con sábanas blancas revueltas. Lo empujé sobre el colchón y me quité los shorts de un movimiento quedando en tanguita empapada que se pegaba a mis labios vaginales. Me trepé encima besándolo profundo mientras guiaba su verga a mi entrada frotándola contra mi raja húmeda. "Si no estás dentro de mí ahora me muero repetí una de esas frases de la película El Diario de una pasión pero adaptada a mi calentura".
Él sonrió malicioso agarró mis nalgas y empujó hacia arriba empalándome de un solo golpe. ¡Ay cabrón! grité sintiendo cómo me llenaba estirándome deliciosamente esa quemazón placentera que me hace temblar. Empecé a cabalgarlo lento al principio subiendo y bajando sintiendo cada vena de su verga rozando mis paredes internas. El sudor nos cubría la piel brillando bajo la luna el olor a sexo crudo invadiendo la habitación mezclado con nuestro aroma personal. Sus manos subían y bajaban por mi espalda arañando suave dejando rastros rojos que ardían rico.
"Más rápido nena dame todo suplicó él con los ojos cerrados mordiéndose el labio". Aceleré el ritmo mis tetas rebotando contra su pecho el slap slap de mi culo contra sus muslos resonando como música prohibida. Incliné la cabeza hacia atrás gimiendo fuerte ¡Sí así Luis fóllame duro! mientras sus caderas subían chocando contra mí profundizando cada embestida. Sentía mi clítoris frotándose contra su pubis ese roce eléctrico que me acercaba al borde. Su mano bajó a masajearlo en círculos rápidos y yo exploté orgasmo violento contrayéndome alrededor de su verga ordeñándolo con mis espasmos jadeos ahogados en su boca.
Pero él no paró me volteó quedando encima mío penetrándome con furia animal sus bolas golpeando mi ano con cada estocada profunda. "Eres mía Ana toda mía gruñó repitiendo otra frase de la película El Diario de una pasión pero con ese fuego mexicano que nos caracteriza". Yo envolví mis piernas alrededor de su cintura clavando las uñas en su espalda sintiendo su pulso acelerado contra mi pecho el sudor goteando de su frente a mi boca salado y adictivo. Él se tensó de repente un rugido saliendo de su garganta mientras se vaciaba dentro de mí chorros calientes inundándome ese calor pegajoso que me hace sentir completa.
Colapsamos juntos respiraciones entrecortadas cuerpos temblando en afterglow. Él se quedó encima un ratito besándome la frente suave "Te amo más que en la peli nena". Yo acaricié su cabello húmedo oliendo a nosotros el corazón latiéndome calmándose poquito a poco.
Esas frases de la película El Diario de una pasión siempre nos unen así en cuerpo y almapensé mientras nos acurrucábamos bajo las sábanas frescas la noche envolviéndonos en paz caliente y satisfecha.
Al día siguiente despertamos enredados él preparando café en la cocina yo espiándolo desde la cama con una sonrisa pendeja. Neta con él cada día es como revivir esa pasión eterna de la película pero en nuestra versión mexicana bien cabrona y llena de amor.