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Pasiones Desnudas del Elenco de Marea de Pasiones

7346 palabras

Pasiones Desnudas del Elenco de Marea de Pasiones

Yo era la nueva en el elenco de Marea de Pasiones esa telenovela que todos en México veían con los ojos bien abiertos y el corazón latiendo fuerte. Me llamo Ana y acababa de llegar al set en Acapulco donde las olas del Pacífico rompían con furia contra la arena dorada como si supieran que ahí se cocinaba algo más que drama. El sol pegaba duro el aire olía a sal y a coco de las bebidas que los extras chupaban en las pausas. Mi personaje era la villana sexy la que seducía a todos con una mirada y un movimiento de cadera que hacía sudar al director.

Desde el primer día sentí las miradas del elenco sobre mí. Neta que estos cuates son unos fieras pensé mientras me ponía el bikini rojo que mi personaje usaba en la escena de la playa. El traje se pegaba a mi piel como una segunda capa húmeda por el sudor y el rocío del mar artificial que rociaban para que pareciera real. Ahí estaba Diego el galán principal alto moreno con ojos que prometían pecados y una sonrisa que derretía hasta el maquillaje waterproof. Él interpretaba al héroe torturado el que luchaba contra las pasiones de la marea.

En la primera toma nos tocaba una escena de tensión donde yo lo provocaba junto a las olas.

¿Y si esto no es solo actuación?
me dije mientras me acercaba a él. Su mano rozó mi cintura para guiarme en el baile improvisado del guion y sentí un chispazo eléctrico que me subió por la espina. Su piel ardía olía a colonia cara mezclada con el sudor masculino ese aroma que te hace cerrar los ojos y morderte el labio. "Órale Ana qué buena onda traes" murmuró él bajito mientras la cámara rodaba. Su aliento cálido en mi oreja me erizó la piel y mis pezones se marcaron bajo la tela delgada. El director gritó "¡Corte!" pero ninguno de los dos se soltó de inmediato.

Durante el almuerzo en el restaurante del hotel con vista al mar el elenco se juntó. Risas risas cervezas frías y platillos de ceviche fresco que explotaban en la boca con limón y chile. Diego se sentó a mi lado su muslo rozando el mío bajo la mesa de madera áspera. Pendejo pero qué rico pendejo pensé riéndome de su chiste sobre el productor que siempre llegaba con resaca. Hablamos de todo menos del guion de cómo el mar en Acapulco nos hacía sentir vivos de las noches locas en la Zona Rosa antes de que él se hiciera famoso. Su mano se posó en mi rodilla disimuladamente y yo no la quité. Al contrario la apreté con la mía sintiendo los callos de sus dedos de tanto ensayar escenas de acción.

La tarde trajo más escenas. Ahora en el camerino compartido donde el aire estaba cargado de perfume y laca para el pelo. Me cambié detrás de un biombo pero Diego entró sin avisar. "Perdón carnala" dijo pero sus ojos se clavaron en mi reflejo en el espejo mientras yo ajustaba el corsé negro que me apretaba las tetas haciendo que subieran como ofrenda. El cuarto olía a mi loción de vainilla y a su sudor fresco. Se acercó lento como en cámara lenta su pecho ancho rozando mi espalda. "Necesito practicar esa línea" susurró y recitó el diálogo donde su personaje me besa por primera vez. Sus labios rozaron mi cuello suave como pluma pero firme como ola rompiendo.

¡No mames esto ya no es juego!
gritó mi mente pero mi cuerpo decía otra cosa. Me giré y lo besé de verdad lengua adentro saboreando la cerveza y el salmón de su almuerzo. Sus manos bajaron a mis nalgas amasándolas con fuerza mientras yo enredaba mis dedos en su pelo negro revuelto. Gemí bajito contra su boca y él respondió con un gruñido que vibró en mi pecho. Nos separamos jadeantes cuando oímos pasos afuera. "Después" me dijo con ojos en llamas "en mi trailer".

El resto del día fue tortura pura. Cada mirada cruzada en el set era una promesa cada roce accidental un fuego prendido. El elenco notó la química pero lo achacaban al método acting. Si supieran pensaba yo mientras filmábamos la escena de la discusión donde terminamos abrazados bajo la lluvia artificial. El agua fría chorreaba por nuestros cuerpos pegando la ropa transparente a la piel revelando curvas y bultos que el público en casa jamás vería así de crudos.

Al caer la noche el set se vació. El mar rugía a lo lejos las luces de los reflectores se apagaron dejando solo la luna plateada bañando la playa. Caminé al trailer de Diego con el corazón en la garganta vestida solo con una bata de seda que apenas cubría mis muslos. Golpeé suave y él abrió en boxers su torso desnudo brillando con aceite residual de la escena. "Pasa morra" dijo jalándome adentro. El trailer olía a él puro macho con toques de ron y mar. La cama king size nos esperaba con sábanas blancas arrugadas.

Nos besamos como hambrientos devorándonos la boca explorando con lenguas ansiosas. Sus manos quitaron la bata dejando mi cuerpo expuesto al aire fresco que entraba por la ventana. Me recostó despacio besando mi cuello bajando a mis pechos. Chupó un pezón primero suave luego fuerte tirando con los dientes hasta que arqueé la espalda gimiendo "¡Ay Diego más!" Su lengua trazó círculos calientes húmedos mientras sus dedos bajaban por mi vientre plano llegando al calor entre mis piernas. Estaba empapada olía a deseo puro ese musk femenino que lo enloqueció.

"Estás chingona Ana" gruñó metiendo dos dedos adentro curvándolos justo donde dolía rico. Me retorcí contra su mano el placer subiendo en olas como la marea del título. Le bajé los boxers liberando su verga dura gruesa palpitando contra mi palma. La apreté masturbándolo lento arriba abajo sintiendo las venas saltar. Él jadeó mi nombre besándome el ombligo bajando más hasta enterrar la cara entre mis muslos. Su lengua lamía mi clítoris chupando sorbiendo como si fuera el mejor ceviche del mundo. Grité arqueándome el orgasmo primero pequeño como espuma rompiendo luego grande explotando en temblores que me dejaron sin aliento.

Lo jalé arriba queriendo sentirlo todo. "Métemela ya pendejo" le pedí y él obedeció empujando lento primero la punta abriéndome centímetro a centímetro hasta llenarme por completo. Nos movimos en ritmo perfecto él embistiendo profundo yo clavando uñas en su espalda. El slap slap de piel contra piel mezclaba con nuestros gemidos y el rugido del mar afuera. Sudor perló nuestros cuerpos resbaloso salado que lamimos de los labios del otro. Cambiamos posiciones yo encima cabalgándolo fuerte rebotando mis tetas contra su pecho sus manos guiando mis caderas.

¡Esto es mejor que cualquier rating!
pensé mientras el placer crecía apretado inminente. Él se tensó debajo mío "Me vengo Ana" avisó y yo aceleré hasta que explotamos juntos mi coño apretándolo ordeñándolo mientras él llenaba adentro chorros calientes que me hicieron temblar de nuevo. Colapsamos enredados piel pegajosa alientos entrecortados.

Después nos quedamos así besándonos suaves risas bajitas. "Eres la pasión que le faltaba al elenco de Marea de Pasiones" me dijo acariciando mi pelo. Yo sonreí saboreando el afterglow el cuerpo pesado satisfecho el corazón lleno. Afuera la marea subía testigo muda de nuestra propia ola de deseo. Mañana grabaríamos más pero ahora esto era nuestro secreto ardiente listo para más noches como esta.

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