Peliculas Completas de Pasion y Amor en Carne Viva
La noche en mi depa de la Condesa estaba perfecta chida con esa brisa que entraba por la ventana abierta trayendo olor a jazmines del jardín de abajo. Yo Ana recostada en el sofá de terciopelo rojo con Marco a mi lado mi carnal de toda la vida convertido en mi amante secreto desde hace meses. Habíamos pedido unos tacos al pastor de la taquería de la esquina bien jugosos con mucha piña y cebolla que chorreaban salsa en los platos desechables. Lavamos con unas chelas frías coronitas que sudaban gotitas en la mesa de centro.
Órale güey dije riéndome mientras le pasaba el control remoto qué peli ponemos hoy. Él con esa sonrisa pícara que me derrite me miró de arriba abajo mi shortcito de mezclilla y la blusita holgada que dejaba ver el encaje de mi brasier. Películas completas de pasión y amor carnal contestó guiñándome el ojo. Saqué mi teléfono y busqué en esa app pirata que siempre usamos las típicas completas en HD sin cortes. Encontré una que prometía fuego puro pasión desbordada y amor que quema la piel.
La pusimos en la tele grande y nos acurrucamos. La trama era de una pareja en una hacienda mexicana antigua él un ranchero guapo ella una maestra de ciudad que llega y boom se enciende el deseo. Al principio nomás veíamos comiendo palomitas que olían a mantequilla derretida pero pronto las miradas entre Marco y yo se pusieron intensas. Sentía su mano grande y callosa rozando mi muslo despacito subiendo y bajando como si midiera el terreno.
¿Por qué carajos me pongo así nomás con una película? pensé mientras mi corazón latía como tamborazo en fiesta. Su olor a jabón de sándalo mezclado con el sudor ligero de la tarde me envolvía la nariz.
En la pantalla la prota gemía bajito cuando el galán le besaba el cuello y yo sin querer apreté las piernas. Marco lo notó el cabrón y se acercó más su aliento caliente en mi oreja. ¿Te prende esta película eh? murmuró su voz ronca como gravel de tequila añejo. Asentí mordiéndome el labio inferior sintiendo ya ese cosquilleo húmedo entre las piernas que me hacía retorcerme.
Acto dos puro fuego. Apagamos la luz dejando nomás el resplandor azulado de la tele iluminando nuestras caras. La película avanzaba con besos salvajes toques que quitaban la ropa despacio revelando piel morena y curvas perfectas. Marco me jaló hacia él y nos besamos primero suave como en la peli pero pronto con hambre de lobos. Su lengua invadió mi boca saboreando a limón de la chela y a sal de los tacos. Gemí contra sus labios sintiendo sus manos grandes amasando mis nalgas por encima del short.
Me quitó la blusa con urgencia tirándola al piso y yo le arranqué la playera dejando ver su pecho ancho con vellos oscuros que olían a hombre puro. Qué rico se siente su piel caliente contra la mía pensé mientras lamía su pezón duro como piedra. Él gruñó bajito un sonido gutural que vibró en mi vientre y me bajó el brasier exponiendo mis tetas al aire fresco. Sus labios chuparon uno succionando con fuerza haciendo que un rayo de placer me recorriera hasta el clítoris palpitante.
Caímos al sofá él encima de mí su peso delicioso presionándome el cuerpo entero. Sentía su verga dura como fierro contra mi pubis frotándose despacio al ritmo de los jadeos en la película que ya nadie veía. Te quiero tanto Ana mi vida susurró besándome el cuello mordisqueando la piel sensible. Yo arqueé la espalda empujando mis caderas contra las suyas órale pendejo fóllame ya le rogué con voz entrecortada llena de necesidad.
Pero él no era de prisa el güey sabía jugar. Me desabrochó el short bajándomelo con mi tanguita empapada. El olor a mi excitación flotaba en el aire almizclado dulce como miel de maguey. Metió dos dedos entre mis labios vaginales resbalosos de jugos y los hundió despacio girándolos adentro. Ay Dios qué chingón se siente eso grité en mi mente mientras mis paredes lo apretaban succionándolo. Sacaba y metía lento torturándome con roces en el punto G que me hacían ver estrellitas.
Le bajé el pantalón liberando su verga gruesa venosa palpitante con una gota de precum brillando en la punta. La tomé en mi mano suave pero firme masturbándolo arriba abajo sintiendo las venas saltar bajo mis dedos. Él jadeaba fuerte su pecho subiendo y bajando oliendo a sudor limpio y deseo crudo. Me arrodillé entre sus piernas y la metí en mi boca saboreando el salado salobre de su esencia. Chupé la cabeza lamiendo la frenillo con la lengua plana succionando como si fuera el mejor elote de la feria.
Marco me levantó cargándome como pluma a la cama king size que crujió bajo nuestro peso. Me tendí abierta de piernas invitándolo con la mirada. Se colocó entre mis muslos su verga rozando mi entrada húmeda. ¿Estás lista mi reina? preguntó con ojos negros de fuego. Sí carnal métemela ya respondí empujando caderas hacia él. Entró despacio centímetro a centímetro estirándome deliciosamente llenándome hasta el fondo. Gemimos al unísono el sonido ecoando en la habitación como en esas películas completas de pasión y amor que habíamos dejado atrás.
Empezó a bombear lento profundo cada embestida rozando mi clítoris con su pubis peludo. Sentía cada vena cada pulso dentro de mí mis jugos chorreando por sus bolas pesadas que chocaban contra mi culo con palmadas húmedas. Aceleró el ritmo follándome duro mis tetas rebotando con cada golpe. Sudábamos a chorros el olor a sexo impregnando el aire caliente y espeso. Le clavé las uñas en la espalda arañándolo dejando marcas rojas que lo volvían loco.
Cambié de posición montándolo a horcajadas su verga hundiéndose más profundo aún. Reboté encima cabalgándolo como amazona en rodeo mis caderas girando moliendo mi clítoris contra su hueso púbico. Él amasaba mis tetas pellizcando pezones duros como balines. Me vengo me vengo grité sintiendo la ola crecer desde el estómago explotando en espasmos que me sacudían entera. Mis paredes lo ordeñaban succionándolo mientras chorros de placer me mojaban las sábanas.
Marco rugió volteándome a cuatro patas y me penetró por atrás agarrándome las caderas con fuerza brutal pero consentida. Follaba como animal salvaje cada estocada golpeando mi cervix con placer punzante. Sentía sus bolas apretadas listas para estallar. Córrete adentro papi le supliqué y él obedeció inundándome con chorros calientes espesos que me llenaban rebosando por mis muslos. Colapsamos juntos jadeantes piel contra piel pegajosa de sudor y semen.
En el afterglow nos quedamos abrazados su cabeza en mi pecho escuchando mi corazón volver a normal. La película seguía sonando lejana risas y gemidos pero nuestra propia historia era mejor más real más nuestra. Te amo Ana murmuró besándome la frente. Yo sonriendo esto es mejor que cualquier película completa de pasión y amor pensé mientras el sueño nos envolvía en esa noche mexicana eterna.