Abismo de Pasion Wikipedia Prohibida
Estaba recostada en la cama de nuestra depa en la Roma, con el ventilador zumbando perezosamente sobre mí, mientras el sol de la tarde se colaba por las cortinas entreabiertas. El calor pegajoso de México en verano me tenía sudando, y mi piel brillaba con un leve sudor que hacía que mi camisita de algodón se pegara a mis tetas. Agarré mi cel para distraerme, tecleando abismo de pasion wikipedia porque recordaba esa telenovela que mi jefa no paraba de platicar en la oficina. La página se cargó rápido, y leí el resumen: amores imposibles, venganzas ardientes, pasiones que te arrastran al fondo como un abismo sin returno. Sentí un cosquilleo en el estómago, bajando hasta mi entrepierna. Qué chido, pensé, imaginando cuerpos enredados, besos salvajes bajo la lluvia de pueblo.
¿Y si mi vida fuera así de intensa? Alejandro siempre tan correcto, tan señor, pero yo quería más, quería caer en ese abismo de pasión que describía la wiki.
Escuché la llave en la puerta, y mi corazón dio un brinco. Era él, mi carnal, mi amor de años, con su camisa desabotonada por el calor, oliendo a colonia fresca y a la calle empedrada. "¡Hola, mi reina!", gritó desde la sala, tirando las llaves en la mesita. Me incorporé, sintiendo mis pezones endurecerse contra la tela. "Ven pa'cá, pendejo", le dije con voz ronca, mordiéndome el labio. Entró al cuarto, sonriendo con esa cara de galán que me derretía, y se acercó a la cama. "¿Qué traes, Ana? Te ves... caliente". Le mostré la pantalla del cel. "Mira esto, abismo de pasion wikipedia. Habla de un amor que te chupa hasta el alma". Sus ojos se iluminaron, y se sentó a mi lado, su muslo rozando el mío, enviando chispas por mi piel.
Empezamos a leer juntos, riéndonos de los dramas exagerados, pero pronto el aire se cargó de algo más. Su mano se posó en mi rodilla, subiendo despacio por mi muslo desnudo. Sentí el calor de su palma, áspera por el trabajo, contrastando con mi piel suave. "Imagínate si fuéramos ellos", murmuró, su aliento cálido en mi oreja, oliendo a menta del chicle que masticaba. "Tú, la Elisa traicionada, yo el Damián vengador". Mi pulso se aceleró, y apreté las piernas, sintiendo la humedad crecer entre ellas. "Muéstrame, entonces", susurré, girándome para besarlo. Nuestros labios se encontraron suaves al principio, explorando, pero pronto la lengua de él invadió mi boca, saboreando a café y deseo. Gemí bajito, qué rico, mientras sus dedos se colaban bajo mi camisita, rozando mis labios hinchados.
El beso se volvió feroz, como si estuviéramos cayendo en ese abismo. Lo empujé sobre la cama, montándome a horcajadas sobre él, sintiendo su verga endurecerse contra mi panocha a través de sus jeans. "Quítate eso, güey", le ordené, jalando su camisa. Se la sacó de un tirón, revelando su pecho moreno, músculos marcados por las idas al gym. Lo besé ahí, lamiendo el sudor salado de su piel, inhalando su olor macho, a hombre que ha caminado bajo el sol. Sus manos amasaron mis nalgas, apretando fuerte, y yo arqueé la espalda, gimiendo. "Te quiero tanto, Ana, como en esa pinche telenovela", gruñó, mordisqueando mi cuello. El dolor placentero me hizo jadear, y bajé la mano para desabrocharle el cinturón, liberando su miembro tieso, palpitante, con una gota de presemen brillando en la punta.
Me bajé la camisita por la cabeza, quedando en cueros, mis tetas rebotando libres. Él las miró con hambre, como si nunca las hubiera visto, y se incorporó para mamar un pezón, chupándolo con fuerza, haciendo que un rayo de placer me recorriera hasta el clítoris. "¡Ay, cabrón, sí!", grité, enredando mis dedos en su pelo negro revuelto. Lo empujé de nuevo, besando su torso, bajando hasta su ombligo, donde lamí el rastro de vello que llevaba a su verga. La tomé en la mano, gruesa y caliente, y la metí en mi boca, saboreando su piel suave y el gusto salado. Él jadeó, agarrando las sábanas, sus caderas moviéndose involuntariamente. "Para, mi amor, o me vengo ya". Lo solté con un pop húmedo, sonriéndole pícara. "Aún no, esto apenas empieza".
En mi mente, éramos ellos: pasión prohibida, cuerpos chocando en secreto, el mundo desvaneciéndose. Ese abismo de pasion wikipedia nos había encendido como una chispa en gasolina.
Me recosté, abriendo las piernas invitadora, mi concha reluciente de jugos, el aroma almizclado de mi excitación llenando el cuarto. Él se arrodilló entre mis muslos, besando el interior de ellos, mordisqueando suave hasta llegar a mi centro. Su lengua lamió mi clítoris despacio, círculos lentos que me hicieron arquearme y clavar las uñas en su espalda. "¡Qué rico, Ale, no pares!", suplicaba, mis caderas ondulando contra su boca. Él metió dos dedos dentro de mí, curvándolos para tocar ese punto que me volvía loca, mientras chupaba fuerte. El sonido húmedo de mis jugos, mis gemidos roncos, el zumbido del ventilador... todo se mezclaba en una sinfonía de placer. Sentí el orgasmo construyéndose, una ola gigante en mi vientre, hasta que explotó, haciendo que mi cuerpo temblara, gritando su nombre mientras chorros de placer me empapaban su cara.
Jadeante, lo jalé hacia arriba, guiando su verga a mi entrada. "Fóllame ya, amor, lléname". Empujó despacio, centímetro a centímetro, estirándome deliciosamente, hasta que estuvo todo adentro, nuestras pelvis pegadas. Nos quedamos quietos un segundo, sintiendo los latidos de su miembro dentro de mí, mi concha contrayéndose a su alrededor. Luego empezó a moverse, embestidas lentas y profundas, mirándome a los ojos con esa intensidad que me enamoró. "Eres mía, Ana, en este abismo solo existimos nosotros", murmuró, acelerando el ritmo. Yo envolví mis piernas en su cintura, clavándole las uñas en la espalda, arañándolo mientras él me taladraba, el slap-slap de piel contra piel resonando. Sudábamos a chorros, nuestros cuerpos resbalosos, el olor a sexo impregnando todo.
Cambié de posición, poniéndome a cuatro patas, mi culo en alto. "Desde atrás, como animales", le dije, meneando las nalgas. Él gruñó de aprobación, penetrándome de nuevo, más duro, agarrando mis caderas con fuerza. Sus bolas golpeaban mi clítoris con cada embestida, y yo me toqué ahí, frotando furiosamente. "¡Más fuerte, pendejo, rómpeme!", grité, perdida en el placer. Él obedeció, dándome nalgadas que ardían placenteramente, su mano bajando a pellizcar mis tetas colgantes. El clímax nos alcanzó juntos: yo primero, convulsionando, mi concha ordeñando su verga; él segundos después, llenándome con chorros calientes de semen, rugiendo como fiera.
Colapsamos en la cama, enredados, respirando agitados. Su semen goteaba de mí, mezclándose con mis jugos en las sábanas revueltas. Me besó la frente, suave ahora, mientras el sol se ponía, tiñendo el cuarto de naranja. "Eso fue... un abismo, mi reina", dijo riendo bajito. Yo sonreí, acurrucándome en su pecho, escuchando su corazón latir calmándose. Qué chingón, pensé, quién iba a decir que una wiki nos desataría así. En ese momento, no había venganzas ni dramas; solo nosotros, saciados, con el eco de la pasión zumbando en nuestras venas. Mañana volvería la rutina, pero esta noche habíamos tocado el fondo del abismo y salido flotando.
Nos quedamos así hasta que el hambre nos sacó de la cama. Preparamos tacos en la cocina, riéndonos de lo sudados que estábamos, planeando ver la telenovela juntos. Pero en el fondo, sabíamos que nuestro propio abismo de pasion wikipedia era más real, más nuestro, y eso nos unía más que cualquier historia.