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Pasión Capítulo 15 Completo

7477 palabras

Pasión Capítulo 15 Completo

Sofía se recargó en el balcón de su departamento en Polanco, con el skyline de la Ciudad de México brillando bajo las luces neón de la noche. El aire traía ese olor a lluvia fresca mezclado con el humo lejano de unos taquitos al pastor de la esquina. Hacía semanas que no veía a Diego, ese macho que la volvía loca con solo una mirada. Su piel morena, esos ojos cafés intensos y esa sonrisa pícara que prometía travesuras.

¿Y si esta noche es la buena? La que nos hace olvidar todo y solo sentirnos vivos.
pensó, mientras su corazón latía más rápido, anticipando el timbre.

El sonido del ascensor la sacó de su ensimismamiento. Ahí estaba él, con una camisa ajustada que marcaba sus pectorales y unos jeans que dejaban poco a la imaginación. "Órale, preciosa, ¿me extrañaste?" dijo Diego con esa voz ronca que le erizaba la piel. Sofía se lanzó a sus brazos, inhalando su colonia amaderada con toques de tabaco. Sus labios se encontraron en un beso hambriento, lenguas danzando como en una salsa candente. El sabor de su boca, mezcla de menta y deseo puro, la hizo gemir bajito.

Entraron al depa tropezando, riendo como güeyes enamorados. "Neta, Sofi, cada vez que te veo me pones más caliente", murmuró él mientras le quitaba la blusa con urgencia, revelando sus senos firmes bajo el bra negro de encaje. Ella sintió el calor de sus manos grandes recorriendo su espalda, bajando hasta su cintura, apretando su culo redondo. Pinche Diego, sabes exactamente cómo tocarme, pensó ella, arqueando la espalda para presionarse contra su erección dura como piedra.

Se tumbaron en el sofá de piel suave, el cual crujió bajo su peso. Diego besó su cuello, mordisqueando suave, dejando un rastro húmedo que olía a su perfume floral. Sofía metió las manos por su camisa, sintiendo los músculos tensos de su abdomen, ese six pack que tanto le gustaba lamer. "Quítate todo, cabrón", le ordenó ella juguetona, usando ese tono mandón que lo volvía loco. Él obedeció, sacándose la ropa de un jalón, su verga saltando libre, gruesa y venosa, palpitando con anticipación. El olor almizclado de su excitación llenó el aire, haciendo que el coño de Sofía se humedeciera al instante.

Acto primero de su noche: exploración lenta. Sofía se arrodilló entre sus piernas, admirando esa polla chingona que tanto extrañaba. La tomó con la mano, sintiendo el calor pulsante en su palma, la piel sedosa sobre la dureza de acero. "Mírate, todo listo para mí", susurró, lamiendo la punta con la lengua plana, saboreando la gota salada de precum. Diego gruñó, enredando los dedos en su cabello negro largo.

Qué rico chupársela, sentir cómo crece en mi boca, cómo tiembla por mí.
Ella lo engulló centímetro a centímetro, succionando con ritmo, el sonido húmedo de su boca llenando la sala junto a los jadeos roncos de él.

Pero Diego no era de quedarse atrás. La levantó como si no pesara nada, la sentó en la mesa de centro de vidrio templado. "Ahora te toca a ti, mi reina", dijo, separando sus muslos con manos firmes. Sofía sintió el aire fresco en su panocha depilada, ya empapada, reluciendo bajo la luz tenue. Él sopló suave sobre su clítoris hinchado, haciendo que ella se retorciera. Su lengua experta trazó círculos lentos, lamiendo sus labios mayores, chupando el jugo dulce que manaba de ella. "¡Ay, wey, qué chido! No pares", gimió Sofía, agarrando sus orejas, empujando sus caderas contra su cara barbuda. El roce de la barba en sus muslos internos era eléctrico, un cosquilleo que subía directo a su espina.

La tensión crecía como tormenta en el desierto sonorense. Diego metió dos dedos gruesos dentro de ella, curvándolos para tocar ese punto G que la hacía ver estrellas. Sofía jadeaba, el sonido de sus dedos chapoteando en su humedad era obsceno y delicioso. Siento mi cuerpo ardiendo, cada nervio despierto, lista para explotar. Él aceleró, lengua en el clítoris, dedos bombeando, hasta que ella gritó su nombre, convulsionando en un orgasmo que la dejó temblando, chorros de placer salpicando su barbilla.

Middle del fuego: ahora el cuerpo a cuerpo. Diego la cargó al cuarto, tirándola en la cama king size con sábanas de algodón egipcio suaves como caricia. El colchón se hundió, envolviéndolos. Se puso un condón con rapidez experta, posicionándose entre sus piernas abiertas. "Mírame a los ojos, Sofi. Quiero verte gozar conmigo", ordenó, rozando la cabeza de su verga contra su entrada resbalosa. Ella asintió, mordiéndose el labio, sintiendo la presión deliciosa al entrar, centímetro a centímetro, estirándola al límite. "¡Qué grande estás, pendejo! Lléname toda", suplicó ella, clavando las uñas en su espalda ancha.

Empezaron lento, ritmos profundos que hacían slap-slap contra sus pelvis. El sudor perlaba sus cuerpos, olor a sexo puro impregnando la habitación. Diego aceleró, embistiéndola con fuerza controlada, sus bolas golpeando su culo. Sofía envolvió las piernas alrededor de su cintura, sintiendo cada vena de su polla frotando sus paredes internas.

Esto es pasión pura, capítulo 15 completo de nuestra historia, donde nada más existe.
Él le chupó los pezones duros como balas, mordiendo suave, mientras ella arañaba su espalda, dejando marcas rojas de posesión.

Cambiaron posiciones como en un baile de cumbia caliente. Sofía encima, cabalgándolo con furia, sus senos rebotando hipnóticos. Agarró sus manos, poniéndolas en su culo para que apretara mientras subía y bajaba, su clítoris rozando su pubis peludo. "¡Sí, así, cabrona! Muévete rico", gruñó él, empujando desde abajo. El sonido de piel contra piel, jadeos entrecortados, el crujir de la cama... todo era sinfonía de lujuria. Ella sintió el orgasmo construyéndose otra vez, una ola gigante en el Pacífico.

Él la volteó a cuatro patas, el position perrito que tanto les gustaba. Entró de nuevo, profundo, agarrando sus caderas con fuerza. "¡Te voy a hacer mía toda la noche!", prometió, azotando suave su nalga, el sonido ecoando. Sofía empujó hacia atrás, sintiendo cómo llegaba a su cervix, placer mezclado con ese dolorcito exquisito. Sus dedos bajaron a su clítoris, frotando furioso mientras él la taladraba. "¡Ya viene, Diego! ¡Córrete conmigo!", gritó ella.

El clímax los golpeó como terremoto en la CDMX. Sofía se deshizo primero, paredes internas apretando su verga como vicio, chorros calientes empapando las sábanas. Diego rugió, embistiendo una última vez, llenando el condón con chorros potentes. Colapsaron juntos, cuerpos pegajosos de sudor, respiraciones agitadas sincronizadas. El olor a sexo, semen y su perfume mezclado era embriagador.

En el afterglow, se acurrucaron bajo las sábanas revueltas. Diego le besó la frente, trazando círculos perezosos en su espalda. "Neta, Sofi, esto fue épico. Como si fuera pasión capítulo 15 completo, el mejor hasta ahora", bromeó él, refiriéndose a esa telenovela caliente que veían juntos a veces. Ella rio bajito, sintiendo su verga semi-dura contra su muslo.

Esto no es ficción, es nuestra realidad ardiente, y quiero más capítulos contigo.

Sofía cerró los ojos, el pulso aún acelerado latiendo en sus sienes. El mundo afuera podía esperar; aquí, enredados, habían encontrado su paraíso carnal. Mañana sería otro día, pero esta noche, su pasión era completa, eterna.

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